lunes, 22 de marzo de 2010

Ciudad y ciudadanía según Aristóteles


La Política.
Libro III
Párrafo 3 del Capítulo 9 de la Antología.

Comentarios de:
Eduardo Teillet Roldán.
Departamento de Filosofía.
IES Victorio Macho. Palencia.

Términos a explicar: oligárquico, vivir bien, virtud, ciudad.

I) Se trata de un texto de filosofía política, en cuanto que el autor se propone aclarar qué condiciones deben darse para que haya ciudad y ciudadanía. A modo de resumen podemos decir que Aristóteles se propone mostrar qué rasgos son los esenciales de una ciudad frente a otros que podrían tomarse por tales pero que no lo son.
Su tesis central podemos considerar que es: la ciudad y la ley deben ordenarse a la consecución de al virtud de sus ciudadanos.

II) Para sostener esta tesis Aristóteles articula su texto en dos partes. La primera de ellas se extendería desde el principio hasta la línea 16ª. La segunda iría desde ahí hasta el final.

En la primera parte Aristóteles considera varias características que podrían tomarse como fundamento de la vida ciudadana, pero las descarta porque carecen de lo esencial. La comunidad política no se da simplemente

• Porque se de la participación en las riquezas.
• Porque se reúnan sólo para sobrevivir y no para vivir bien.
• Porque se alíen para fines militares o económicos.

En efecto, la participación y el disfrute de los bienes económicos y de las propiedades se da en la comunidad política, pero ello sólo no alcanza a cumplir lo que es su fin propio.

La ciudad, como dice Aristóteles se origina en la urgencia del vivir, de manera que la pertenencia a una comunidad política hace posible nuestra subsistencia, pero el seguir viviendo no constituye el fin propio de la ciudad, porque hay otras asociaciones que pueden garantizar este objetivo, de manera que no es una condición suficiente de la existencia de la ciudad. Si así fuese, también una manada de lobos, que hace posible la vida y la supervivencia de sus miembros, sería una ciudad.
Y, en fin, tampoco hay ciudad simplemente porque se de una asociación para la defensa mutua y para el intercambio económico. Y la razón es que ninguna de esas asociaciones se ordena a lo que es propio de la ciudad, puesto que estas asociaciones pueden funcionar y subsistir sin atender a la dimensión moral de sus componentes. No se cuidan de cómo deben ser sus miembros. Es decir, descuidan por completo la dimensión moral de la vida humana. Una sociedad anónima, una banda de delincuentes o un ejército sólo exigen de sus miembros que se comporten de acuerdo a las normas internas que permitan a ese modo de asociación seguir funcionando. Sin embargo, la ciudad y la ley justa deben proponerse otros fines.

En la segunda parte se refiere a lo que sí es el érgon propio de la ciudad. Aquí Aristóteles considera que la ética debe integrase y completarse en la política, que es el único marco en el que se puede obtener el bien propio del hombre. Por eso la cuidad y sus leyes no deben cuidar simplemente los aspectos funcionales, sino que deben producir una reglamentación y un régimen de vida que tengan por objeto el cultivo de la virtud y el cuidado por la mejora de los ciudadanos. Esto significa que debe haber lo que Aristóteles llama amistad entre los ciudadanos; solidaridad, fraternidad (philía), interés positivo en la moralidad de los conciudadanos, en el éthos cívico. Los derechos deben cuidarse y protegerse, pero es necesario añadir lo más propio de la ciudad: la promoción de la virtud, la mejora moral de los ciudadanos y el cuidado de todo aquello que ordena la convivencia a una vida plena, acorde con la naturaleza del hombre, con lo que es su esencia, su forma, o sea, su racionalidad. Por eso dice Aristóteles que el hombre es el animal más social, porque tiene lenguaje y el lenguaje es el lugar propio de la racionalidad; es el vehículo de la educación y de la transmisión racional del sentido de lo justo y de lo bueno. Por eso, una concepción sustantiva del bien debe ser algo comúnmente admitido por los ciudadanos, porque esto es lo que funda la convivencia.

III)Oligárquico:
La oligarquía es una degeneración de la aristocracia y es definida por Aristóteles como la forma de gobierno en la que se atiende sólo al interés de los gobernantes, que suelen ser pocos y ricos. No obstante, lo que define a la oligarquía es el gobierno de los ricos al servicio de sus intereses, aunque sean muchos. De manera, que si se diese el caso anómalo de que la mayor parte de la población posee una gran cantidad de bienes y ellos son los que gobiernan, esto no sería una democracia, sino una oligarquía, aunque el gobierno coincida con la mayoría. Pero lo normal es que los ricos sean pocos.

Vivir bien:
Ya lo hemos explicado en II). Vivir bien es el concepto aristotélico de eudaimonía o felicidad, vida plenamente realizada. La buena vida está hecha de buenas acciones.

Virtud:
Las virtudes son rasgos de nuestro carácter, pero nuestro carácter no es algo oculto y privado, sino que es nuestro estilo de vida y ese estilo puede tener unos rasgos propios del hombre virtuoso, excelente, o del hombre vicioso y depauperado, incapaz, por su estilo de vida, por su carácter, de lograr su fin como hombre, que es un imperativo de su naturaleza humana.
La virtud es excelencia, es la mejor disposición a vivir de acuerdo con el fin propio del hombre, que es la eudaimonía. Y esa virtud, la perfila Aristóteles como el término medio entre dos posibles extremos en el momento de actuar. Pero el término medio no es el medio de una magnitud, sino el medio en relación a nosotros, a nuestra circunstancia concreta y, a veces, puede estar más cerca del exceso y otras veces del defecto.
Aristóteles distingue entre las virtudes resultan del esfuerzo de la voluntad, del empeño en la acción, y las virtudes que tienen que ver con la razón. Estas son las virtudes intelectuales o dianoéticas. Las otras son las éticas o morales.

Ciudad:
La ciudad es una comunidad natural
Que tiene por finalidad la vida buena y virtuosa, porque este es el fin del hombre. Es anterior al propio individuo. Su anterioridad es metafísica. Esto no quiere decir que no sea real o no pueda constatarse empíricamente. Lo que significa es que, considerada la forma del hombre, su esencia, su naturaleza, debemos admitir la tendencia intrínseca del animal humano a la vida social, pero no a cualquier género de vida social, sino a aquella cuya índole le permite vivir como un hombre. De acuerdo a su dignidad humana, diríamos hoy. La búsqueda de la dignidad no es una actividad contingente, sino consubstancial al hombre, o sea, que es una exigencia de su sustancia, en cuanto animal específicamente distinto a otros. Por eso su naturaleza es política y no meramente social. La ciudad es el telos interno que regula la relación social entre hombres.
No obstante, Aristóteles excluía de la ciudad a algunos de sus habitantes. El concepto de ciudad es un concepto moral, no demográfico, geográfico o ecológico. Por ello, los agricultores y en general los trabajadores manuales debían ser para Aristóteles esclavos y, por tanto, no serían miembros de la ciudad.

lunes, 15 de marzo de 2010

La narrativa como experiencia de cultura urbana.

Mtra. Harmida Rubio Gutiérrez
Facultad de Arquitectura Xalapa.
Universidad Veracruzana

NARRAR COMO HABITAR
Narrar es un oficio inquieto y antiguo, como las ciudades. El contar la vida, la pasada o la posible, es una forma de catarsis, una reflexión sobre el ayer, una invocación, un puente hacia el futuro. Al narrar se recuenta y se construye. En torno al narrador -el juglar, el filósofo, el artista, el poeta-, la sociedad se congrega en un espacio público a imaginar historias, a pensarlas, a crear las propias.
A través de narraciones vamos viviendo las distintas etapas de la vida. Cuando somos niños nos dirigen al espacio de los sueños con historias, y son éstas las que nos llevamos en la mente no sólo al dormirnos, sino en la vigilia y durante toda nuestra vida.
Cuando crecemos, ya no nos conformamos con que nos cuenten, necesitamos ser ahora nosotros quienes inventemos lo que pasa. Nos volvemos protagonistas y nos hacemos adictos a las anécdotas.
Los griegos pensaban que las cosas ocurrían solo para que los humanos pudieran contarlas. Así es, necesitamos reconocernos en nuestras mentes, en nuestros espacios, voltear atrás, rememorar y conmemorar. Acordarnos en conjunto de las experiencias propias y las de grupo. Finalmente la palabra contar tiene inmersos dos significados: el de narrar, pero también el de enumerar, el de pensar y calcular.
Así, las sociedades también se construyen de historias. Los imaginarios en los cuales están soportadas las mantienen unidas, cohesionadas en un mismo espacio al pasar del tiempo. La historia, las tradiciones, las promesas de campaña, las añoranzas, la idea de prosperidad, son narraciones que generan acciones en lo individual y en lo colectivo.

Imagen 1: “Una calle en la Habana Vieja”. Foto: Harmida Rubio
Nos alimentamos de narraciones: la religión, la ciencia, la creación artística, la filosofía, cada una de ellas se expone al mundo también a través de historias.
Sin embargo, las historias dependen mucho de sus personajes, pero también de sus escenarios. Julio Sánchez Juárez, revolucionario en la enseñanza de la arquitectura en el Estado de Veracruz decía la arquitectura es el escenario para la vida; y tenía toda la razón. Dependiendo de las calles, los árboles, las luces, los tugurios, los parques, las casas, las azoteas; las historias serán distintas. Así también lo afirma Enrique Vargas, creador del Teatro de los Sentidos: Se podría decir que la ciudad en que vivimos es nuestra coprotagonista, nuestra pareja de baile. ¿Sería yo el mismo si tuviera que bailar con Londres, con Sao Paulo, con Nairobi o con Bogotá? También afirma, como esta ponencia, que las ciudades no sólo son construcciones y calles: …lo que hace posible a una ciudad, lo que le da forma no es su estructura visible sino la invisible, la creada por los hilos que los habitantes de la ciudad tejen entre sí, consigo mismos, con su entorno y con sus mitos de origen.

CONTAR LAS CIUDADES
Dice Augusto Monterroso, uno de los maestros en el arte de narrar, que un buen cuento es el que te deja después de leerlo, un poco diferente en tu interior. Así, la narración lleva implícita una transformación de quien la recibe, pero también de quien la crea.
El poner ante el lector, el espectador, o el ciudadano, historias con las que pueda llegar a identificarse; o historias descabelladas, pero que le den la idea de que es posible que las cosas sean distintas; puede ser un camino hacia la recuperación de la ciudad y su cultura. Simplemente el provocar en el ciudadano la curiosidad de vivir y observar partes de su ciudad que jamás había mirado, o mejor aún, mirarlas de otra forma; ya es un logro.
¿Cómo puede cuidarse y apreciarse algo que no se conoce? ¿Cómo interesarse en un lugar que nos es indiferente y ajeno? ¿Cómo encontrar en la ciudad el mejor campo de aventuras, encuentros, deseos y transformaciones?
La literatura y el cine, por ejemplo, han sido elementos fundamentales para lograr esas transformaciones personales de las que hablamos. Novelistas, cuentistas y cronistas de todas nacionalidades nos han hecho pensar en las revoluciones sociales-urbanas de los últimos tiempos y han cambiado, o al menos aclarado, la visión de las ciudades contemporáneas: Guadalupe Loaeza, Carlos Monsivais, Juan Villoro, Juan José Millás, en el ámbito hispanoamericano; y los ya clásicos Italo Calvino y Julio Cortázar, ponen de manifiesto realidades existentes y alternas de las ciudades en las que vivimos.
Pero ¿toda la gente tiene acceso a esta literatura? ¿A quién le interesa leer y transformarse interiormente con este acto? ¿Puede darse una real difusión de la narrativa urbana a través de los libros y los medios escritos?
José Antonio Marina, investigador y semiótico español, dice: Los suplementos culturales sufren la tentación del ombliguismo autorreferente. Protagonistas de la cultura “cinco estrellas” hablan para los interesados en la cultura cinco estrellas…Si esto es así, algo anda mal…La vida va por un lado y la cultura por otro. Pero no tiene por qué ser así. Lo importante de la cultura es que amplía nuestras posibilidades de percibir, de sentir, de expresarnos, de comprender. Es la manifestación de la inteligencia creadora, que hace mucho con muy poco. Es la euforia de la libertad compartida. O esas creaciones hacen más sensibles, interesantes y perspicaces a las personas, y más brillante y rica la realidad, o son meros alardes de prestidigitación.
Tomando esto como base me atrevo a hacer una aproximación, más que una propuesta, una provocación; una reflexión surgida del planteamiento muy usado por los narradores: ¿qué pasaría si…? Observemos los procesos de publicidad y marketing.
Quienes han sabido manejar de manera muy efectiva el uso de la narrativa como estrategia para modificar percepciones exteriores e interiores del ser humano, han sido los publicistas, los maestros del marketing, que transforman historias en deseos e inventan memorias inexistentes. El punto es que en el caso del marketing el objetivo es vender. En el caso de la cultura ciudadana se trata de la generación de un cambio de conciencia, o más bien, de un despertar de una conciencia que ya existe, pero que por alguna razón está acallada.
Los publicistas han utilizado la narrativa como estrategia de mercado con resultados indiscutibles. Incluso han creado algunos comerciales con formato cinematográfico, que contienen mini historias con las que el consumidor se siente identificado, o busca identificarse con sus protagonistas a partir de la compra del producto. El marketing maneja emociones, estudia a los seres humanos y escudriña su sentir, para usarlo a su favor.

Imagen 2: “Pareja tomando el sol en la Avenida 9 de Julio, ante los autos y los espectaculares. Foto: Harmida Rubio
Esto no es el hallazgo del hilo negro, el marketing urbano, o de ciudad, tiene décadas existiendo. Una de las ciudades en las que se ha probado es Barcelona; ciudad en la que los procesos de transformación urbano-arquitectónicos fueron a la par de los procesos culturales urbanos. De esta forma, surge en esa ciudad, el llamado Modelo Barcelona que alude, como ya se ha dicho, a una cuestión bipartita: la urbanística y la cultural. Espacio y cultura se iban desarrollando de la mano, con sus errores y sus aciertos.
En el ensayo Barcelona: del modelo a la marca, investigación realizada por Mari Paz Balibrea, se describen los componentes de dicho modelo: a) La cultura como historia de las diferentes disciplinas y artes relevantes al desarrollo del modelo. b) La cultura como la construcción, el ejercicio y la modificación social de los valores, los principios, las prácticas y la percepción del entorno. c) La cultura como sector económico-social. La investigadora hace una crítica a la actual aplicación del modelo, concluyendo que se ha vuelto insostenible, cada vez más interesado en la visión exterior y global de la ciudad, que en el bienestar de sus ciudadanos. Ese es el riesgo.
Sin embargo, no se plantea aquí hacer marketing de la ciudad, ni vender ningún espacio, ni seguir fomentando la cultura del consumo. Simplemente se trata de reconocer que la narrativa como estrategia para llegar a la conciencia social a través de los medios masivos de comunicación, puede resultar efectiva, divertida, emotiva y, aquí la aportación: responsable.
Pensemos en las películas, en las series de televisión, en las telenovelas, en los programas de concursos, en los conciertos, en las revistas, los periódicos, la radio y el internet. Tal vez podamos imaginarnos crear historias en esos lugares, a favor de la ciudad y quienes la habitan.
He aquí un fragmento de un cuento que pretende ser el primero de una serie de crónicas ficticias de la ciudad de Xalapa, para publicarse en un periódico local, precisamente con el objetivo de despertar el interés narrativo hacia la ciudad:
Después de buscar el tatuaje interior en las damas y no encontrarlo,
el joven con alas llora.
Pero como no es de este mundo, no suelta lágrimas por los ojos,
sino que desvanece plumas por las calles,
que quedan como manchones blancos sobre las aceras…
aquellas manchas que mucha gente confunde con caca de paloma
.
Balada del joven con alas. Harmida Rubio

HISTORIAS Y ARTE EN LAS CALLES
Todo lo que una persona pueda imaginar, otra podrá hacerlo realidad.
Julio Verne

La ciudad aparece ante nuestros ojos y nuestros sentidos como un cúmulo de lugares interconectados mentalmente a partir de nuestras pequeñas historias cotidianas. Cada ciudadano posee una ciudad distinta. Cada mente articula memorias y deseos diferentes, y eso es precisamente lo que le da riqueza y encanto a las ciudades.
Sin embargo, sí que hay espacios e historias que se repiten en la imaginación de muchos. Es ahí donde se construyen los imaginarios culturales y también sus topografías.
Esto lo han sabido desde hace siglos los políticos, los luchadores sociales y los comerciantes. El ágora, la plaza pública y el mercado han sido el sustento espacial de cada uno de ellos. El espacio, y no sólo las palabras y los actos, es la estrategia.
La mención de estos tres personajes no es casual, son los políticos, los luchadores sociales y los comerciantes ejemplos contundentes de cambios urbanos a través del uso de la narrativa.
Cortázar decía El cuento tiene que nacer puente, tiene que nacer pasaje, refiriéndose a que al narrar, escritor y lector establecen una relación creativa. Una relación de comunicación e intercambio. No sólo quien narra produce imágenes, sino también quien las recibe.

Imagen 3: “Mural en el barrio chino de la Habana” Foto: Harmida Rubio
Dentro de este contexto, damos paso a otra figura indispensable en el arte de narrar ligado a la ciudad: Los artistas. Pintores, escultores, fotógrafos, artistas visuales, bailarines, actores, músicos, cineastas y toda una variedad de creadores, tienen el ejercicio y el ingenio de narrar. Transmiten también historias y provocan una reflexión interna después de su escucha o su contemplación. La cuestión es ligar la narrativa de los artistas a los ciudadanos comunes y corrientes, a los de a pié, y no sólamente a los interesados por el arte. Se trata de establecer esos puentes de los que habla Cortázar, para ir hilvanando historias colectivas que la gente haga suyas, en los lugares precisos. El punto es saber utilizar esas coincidencias narrativas a favor de la ciudad, del bien común, de los espacios públicos, del ser humano, de la misma construcción de otras historias.
Estamos hablando de arte urbano, el arte público por excelencia. Aquí, es necesario detenerse un momento y repensar este tipo de arte y su sentido, analizar cual ha sido su impacto en la conciencia de los ciudadanos y cuales han sido sus resultados.
Se plantea en muchos de los casos el arte urbano como un generador de crítica social, como un elemento que pone en la mesa los conflictos actuales, sus visiones, sus desesperanzas, su desaprobación. Es en este punto en donde hay que llegar más lejos. No sólo se precisa la crítica, la reflexión aguda sobre las ciudades contemporáneas; sino también hacen falta alternativas y esperanzas. Es precisamente este aspecto en el que la narrativa juega un papel determinante. Los novelistas escribimos para intentar recuperar el paraíso perdido, para restituir aquello que se ha ido, para luchar contra la decadencia y el fin inexorable de las cosas dice Rosa Montero en su libro: La loca de la casa. El artista es el vehículo de demostración de mundos posibles. De esta forma, se propone aquí que ése sea su papel. El de la lucha por el regreso al bienestar, el de la ensoñación, el de mostrar lo distinto y lo inimaginable en la ciudad, como escenario verosímil de nuestras vidas.
A este respecto, dice Néstor García Canclini: Estamos en el momento antropológico del arte. Artistas y antropólogos coinciden en deconstruir los museos, los lugares de solemnización de la cultura y abrir la mirada hacia nuevas experiencias… Estaría bien relacionar la resistencia con el asombro. Porque muchas veces la resistencia se reactiva a partir del lugar o de las costumbres en las que estamos instalados. En cambio, cuando nos asombramos ante lo distinto, entendemos más del mundo.
Esta práctica del arte como estrategia de difusión de cultura urbana, se ha realizado en muchas ciudades con resultados variables, pero una de las que sobresalen por su constancia y generación de debate es, otra vez, Barcelona.
El arte urbano es ahí pan de cada día. Las estatuas vivientes, los bailarines callejeros, los grafiteros, los músicos y otros artistas más, se mezclan con los ciudadanos y completan la imagen de la ciudad en algunas zonas. Existen ciclos de arte itinerante, como uno llamado días de danza, en el que, bailarines de todo el mundo se presentan ante la ciudad colgados de los edificios y las casas del barrio gótico, bailando por encima de la alberca olímpica de Montjuic, presentándose en la entrada del MACBA.
Sin embargo, estas zonas iluminadas por el arte, son siempre las mismas, no solo en Barcelona sino en todo el mundo: los centros históricos, los lugares turísticos, los parques. Sobre esto, García Canclini también aclara el panorama: Una de las tareas del arte es dar puntuaciones, lugares significativos para que la ciudad tenga más sentido. Una de las tareas de los artistas puede ser buscar los intersticios, el modo de hacer ver aquello que en el tráfico queda oculto…o que puede ser valioso lo que les sucede a otros y muchos no vemos. Colocarse en lugares interculturales, lugares de cruce que amplifiquen nuestra experiencia.
En cualquier caso, la propuesta es generar las narraciones mediante el arte que ofrezcan al ciudadano alternativas de ciudad mejor; y por supuesto, hacer estratégicos los lugares de exposición, buscando hacer propia la ciudad y transformarla. No por nada Mario Benedetti tituló a un poema Cada ciudad puede ser otra.
Con este sentido, la exposición fotográfica-literaria Mini Historias de ventanas, la he presentado en varios lugares del Estado de Veracruz (Facultad de Arquitectura UV Xalapa, feria del pueblo de Santiago Tuxtla, Universidad Anáhuac del Sur en el DF, y Zona Centro bar cultural en Xalapa); ante personajes diametralmente opuestos, pero a la vez igualmente sensibles a las historias que ahí se contaban. Cada composición, de las 20 que integran la exposición, está compuesta por una fotografía y un relato de mi autoría. Las ventanas son de lugares como Lisboa, La Habana, Xalapa, Buenos Aires y otras ciudades, y los textos no necesariamente aluden al lugar dónde fue tomada la foto, simplemente son una interpretación de lo que este elemento urbano puede provocar en quien lo habita o lo contempla.

Imagen 4: Foto y texto: Harmida Rubio

NARRAR LA CIUDAD DESDE SUS ENTRAÑAS.
UN PROCESO DE ESPERANZA
En el África mediterránea, es Anance la gran tejedora,
la que con sus hilos teje las pasiones,
las vidas, las alegrías, los pueblos, las ciudades…
Al nacer cada uno recibe de Anance un hilo.
Cada hilo lleva a un destino diferente al de los otros.
Pero cada uno debe descubrir por si mismo
porqué le tocó ese hilo y no otro.
Sólo aquel que lo descubra lo podrá vivir.
El que no, nunca sabrá qué busca.

Teatro de los sentidos

¿Cómo realmente perciben la ciudad sus habitantes? ¿De cuántas maneras es y puede ser una ciudad? ¿Cómo volver posibles las cosas deseables? ¿Cómo sorprendernos a nosotros mismos pensando en historias alternas de nuestras vidas y nuestras ciudades?
Rosa Montero dice que al camino de la narrativa hay que entrar cargado de preguntas, más que de respuestas. Esa posibilidad la da la imaginación, la construcción de historias, que salen de adentro de nosotros sin saber que las tenemos dentro. De manera conciente e inconsciente, guardamos todo aquello que nos parece importante en nuestra mente. Así, la interpretación profunda de la ciudad y sus significados está en el interior de los ciudadanos, aunque no la materialicen en palabras. Esa información, esas imágenes se han desarrollado ahí.
Hay un concepto manejado por los teóricos del paisaje contemporáneo: Los paisajes de la fe. Éstos no tienen que ver exclusivamente con aspectos religiosos; sino que más bien, son aquellos paisajes que están incompletos por sí mismos, sin la interpretación de la comunidad que los habita y los entiende.
Así, la percepción del paisaje contemporáneo, ya sea natural, humano o urbano; se da a partir de una ensalada de aspectos hondos e inherentes al ser humano y su entorno: estética, ética, sensualidad e identidad; factores que se tejen a partir de las narraciones dentro de la ciudad. Éstos pueden ser descubiertos por observación; pero también deben ser identificados desde la voz de su gente.

Imagen 5 “Hallazgo en Monterrey 2007” Foto: Harmida Rubio.
En la película La Aldea (The Village) del año 2004, escrita y dirigida por M. Night Shyamalan aparece toda esa concepción cultural del paisaje. Se le otorgan al bosque que rodea a la comunidad; personajes, peligros y misterios que son construidos por el consejo de ancianos de la Aldea, con el objetivo de mantenerla aislada del mundo y el tiempo exterior. ¿Qué hubiera pasado si los aldeanos se hubieran cuestionado que había más allá del boque? ¿Y si pensaran en la oportunidad de expresar lo que soñaban? ¿Y si se hubieran dado cuenta de que muchos coincidían en sus deseos?
En esta propuesta se pretende que la comunidad -y no sólo un grupo de poder- construya sus propias narraciones, las necesarias para hacer suyo su espacio, hacerse cargo de él y seguir edificando su ciudad en lo imaginario y en lo físico de la mejor manera.
Es aquí donde se da paso a una técnica relativamente nueva, surgida desde la psicología y desarrollada por Michael Wihite y David Epston en Australia, llamada Relato Colectivo.
Se trata de elaborar, con las experiencias, deseos, memorias y sueños de la comunidad, un solo relato; con sus frases más significativas, sus imágenes, sus filosofías, sus metáforas, los tiempos significativos de su pasado, presente y futuro; y aquellas ideas de transformación o de construcción, que le den unidad a la colectividad. Es importante señalar, que en los relatos colectivos, pueden darse cualquier tipo de expresiones: gráficas, cinematográficas, teatrales, no solamente escritas.
Herman Hesse, escritor y filósofo existencialista, dijo que buscar significa tener un objetivo, pero encontrar significa ser libre, estar abierto, carecer de objetivos. Este es el principio básico de este tipo de relato. Se trata de aprovechar la sorpresa de los hallazgos; de crear nuevas historias ligadas a las memorias, pero a las sanas, las preferidas, no a las problemáticas.
Withe y Epston, en su libro: Medios narrativos para fines terapéuticos compara la terapia narrativa con otro tipo de abordajes psicológicos, como las ciencias físicas positivistas o las ciencias biológicas, en las que primero se diagnostica el problema y luego se actúa para resolverlo. En el caso de la narrativa no es este el procedimiento. Sí que se identifican las problemáticas, sin embargo, no es la respuesta a ellas el germen de una nueva realidad. La narrativa propone crear historias alternas, no únicamente centradas en la solución de un problema, sino posibilidades ilimitadas surgidas a partir de la creación de historias. Así, refiriéndose a la memoria y a la creación narrativa Withe y Epston dicen lo siguiente: Los relatos están llenos de lagunas que las personas deben llenar para que sea posible representarlos. Estas lagunas ponen en marcha la experiencia vivida y la imaginación de las personas. Con cada nueva versión, las personas reescriben sus vidas. La evolución vital es similar al proceso de reescribir, por el que las personas entran en los relatos, se apoderan de ellos y los hacen suyos.

Imagen 6: “Niñas pintando en taller participativo en Xalapa” Foto: René Alvarado
El relato colectivo dentro del contexto de esta ponencia, se propone como una herramienta de entendimiento y de creación a favor de la ciudad y la ciudadanía, no propiamente como terapia; sin embargo, el proceso es bastante similar. Éste se da a partir de preguntas detonadoras y provocadoras de la imaginación, que lleven al individuo o al grupo social a un lugar o a una imagen que será el inicio del viaje narrativo. Incluso la pregunta o la frase de invitación puede ser sólo una, que contenga la fuerza y la contundencia precisa para generar la narración.
Cuando se crea un relato, se pierde una parte de la conciencia y emergen otras, y es por eso que el resultado sorprende, sobre todo a quien lo genera. A veces tengo la impresión de que surjo de lo que he escrito, como una serpiente surge de su piel dijo Vila – Matas hablando sobre lo que era para él escribir una novela. Es por este aspecto que el relato colectivo es tan revelador.
Aquí se expone un extracto de un relato colectivo, creado por estudiantes de preparatoria de la comunidad de Xico, Veracruz a los que previamente se les había mostrado un audiovisual de Venecia que los integraba a ellos como protagonistas. Después, se les pidió que escribieran su propia historia, en la que ellos y Xico fueran los personajes principales. Volver la ciudad un personaje es una imagen que genera muchos caminos. El relato resultó en una serie de reflexiones, confesiones, deseos y memorias, que los dejó reflexionando y con la inquietud de detenerse a mirar más profundamente su entorno:

Las cascadas
Se siente ese olor a tierra mojada, estamos en una montaña gigante, desde las alturas vemos el agua que cae rápidamente, parecen chorros de espuma. ¡Estamos en las cascadas de Texolo!
Bajando podemos ver un monte y más allá una calzada muy larga y muy limpia. Hay un camino empedrado y matas de café. Bajamos, se puede oír el sonido del agua. Cuando vemos la cascada imaginamos que estamos dentro de ella, mojándonos, donde nadie pueda decirnos nada, donde solamente pensemos en nosotros mismos.
Sentimos como si fuéramos volando por el aire refrescante que se siente al respirar. Vemos los árboles que son muy grandes, cómo el sol le da luz a las plantas. El sol hace muchos arcoiris pequeños al caer el agua, quisiéramos estar ahí… ¿cómo se sentiría el agua fresca en nuestra piel? Nos preguntamos ¿Cuántos años tardó en formarse esta maravilla?
Nos quitamos los zapatos rápidamente y nos acostamos en una piedra viendo el cielo, las nubes, y empezamos a decir lo que vemos. Nos mojamos los pies.


Todas las frases que están en este relato, que en su totalidad es de ocho cuartillas, son escritas y creadas por los jóvenes. Lo que hace quien recopila el relato colectivo es hilvanar las ideas, darles orden y secuencia; pero sin cambiar su sentido.
Esta herramienta servirá al arquitecto, al urbanista, al político y al académico para entender la realidad urbana desde una perspectiva subjetiva e interior, individual pero a la vez colectiva. Pero sobre todo, un relato colectivo bien logrado sirve a la comunidad; para darle fuerza y cohesionarla. Así, la comunidad es quien narra su historia y la compone, siendo ésta y su entorno, los protagonistas.

HACER DE LA CIUDAD UN RELATO
LA NARRATIVA COMO BASE DE PROYECTO
Explícame y olvidaré,
muéstrame y recordaré,
déjame hacerlo y lo aprenderé

Confucio

Alguna vez se me cuestionó el porqué anteponía la visión del estudiante de arquitectura a la percepción de la comunidad que es atendida; contesté que no era así, que prevalecía la visión del grupo poblacional sobre la del proyectista, pero ahora pienso que no es necesariamente cierto. En el proceso de proyectación, es imposible dejar de lado la mirada del traductor, del interpretador, del proyectista. El proceso creativo involucra inevitablemente el sentir, pensar y actuar de quien proyecta, y eso precisamente es lo que le da la riqueza a la obra física; la combinación de las dos miradas, la de la sociedad y la de quien traduce sus deseos. Por eso es tan importante trabajar sobre la formación de nuevos arquitectos y urbanistas.
Acercando el diseño a la narrativa, Luis Porter, en su libro Imaginación y educación: complejidad y lentitud en el aprendizaje del diseño, señala que la narrativa es un proceso de aprendizaje, donde el estudiante de arquitectura debe aprender a contar cuentos para que sea capaz de articular dos lenguajes: el conceptual y el visual o físico, que es en el que se le da forma a la obra.
Complementando lo dicho por Porter, en la narrativa como proceso de proyecto, se funden dos interpretaciones, la externa compuesta por las necesidades, historia y deseos de la comunidad; y la interna, la experiencia de vida del estudiante. Pero ¿Cómo unir estos dos niveles de percepción y expresión? ¿Cómo ligar el pensamiento imaginativo con el objetivo? ¿Cómo lograr que el estudiante genere espacios concretos a partir de sentimientos, conceptos y cuentos?
Como preludio a esta ponencia, en un artículo denominado Proyecto, narrativa, estética y simbolismo para un proceso urbanístico veracruzano con una nueva visión; puse en la mesa la siguiente reflexión: La narrativa espacial, así como la de la literatura, está sustentada sobre una estructura, en la cual aparecen unidades básicas -Aristóteles- sobre las cuales se ejerce la mayor fuerza de una narración. Estas unidades son los acontecimientos más importantes que tendrán que irse conectando para dar a la historia coherencia y fuerza. Espacialmente es lo mismo. Dentro de un asentamiento o territorio, existen lugares que concentran la historia y el valor simbólico más representativo para la comunidad y que necesitarán ser conectados por otros lugares complementarios que conformen al espacio urbano (o rural) como un todo heterogéneo…Así pues, se trata de una cuestión de flujos y lenguajes, de conexiones e interpretaciones, de legibilidad del espacio arquitectónico, urbano y territorial y de entendimiento de los imaginarios colectivos principales.

Imagen 7: “Estudiante de arquitectura dibujando en la ciudad de Valparaíso” Foto: Harmida Rubio
Sin embargo, dentro de todo ello, aún no se resuelve cómo puede darse la mezcla entre historia externa -social y del entorno- e historia interna -la personal del estudiante, del arquitecto-.
Al respecto, dentro del Taller de Diseño Arquitectónico de 8º y 9º semestre de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Veracruzana, he experimentado junto con el equipo de profesoras que coordinamos ese taller, el siguiente proceso alterno para llegar de otra forma al diseño por narrativa:
Así como el escritor maneja distintos componentes de la narración en un mismo texto -Tema, anécdota, trama, tono narrativo y título-, dentro de la arquitectura, el proyectista genera la misma construcción mental, saltando de un paso a otro, de manera intermitente. Así pues, para aclarar el panorama, se establecen las siguientes analogías entre la narrativa literaria y la arquitectónica/urbana:

Narrativa literaria Narrativa espacial: arquitectónica/urbana
Tema: El aspecto profundo que subyace a la narración, lo que el autor realmente quiere decir y de lo cual desea establecer una comunicación con su lector: la muerte, el amor, la identidad, etc.
Tema: La base conceptual del proyecto, lo que se quiere expresar con la arquitectura, la filosofía descrita mediante materiales, luz, monumentalidad o localización de los espacios.
Anécdota: la historia en sí, lo que se cuenta, lo que en cine se llama sinopsis. Los acontecimientos que les ocurren a los personajes en una situación determinada.
Anécdota: Las intenciones del proyecto. El cúmulo de emociones y sensaciones que se desea provocar en quien habita el espacio, la secuencia de los ambientes, su conectividad y su presencia en la ciudad.
Trama: El hilo conductor de la historia. Los elementos recurrentes mediante los cuales el escritor va dirigiendo la historia. En el caso de Como agua para chocolate de Laura Ezquivel, la trama es la comida.
Trama: El hilo conductor del proyecto. El elemento espacial protagonista en el espacio, la materia prima básica con la que se construye determinado proyecto: Por ejemplo: la luz, el color, las texturas, la geometría, la vegetación.
Tono narrativo: el sentido emocional que se le da al texto. El humor mood que quiere transmitir el creador.
Tono narrativo: También se refiere al humor, el estado emocional, al del autor y al que quiere provocar con la obra. Este tiene que ver mucho con la temporalidad, día, tarde, noche, pero también con el tipo de atmósferas que pretende transmitir.
Título: La condensación de todos los aspectos anteriores, en una frase que atrape al lector.
Título: La condensación de todos los aspectos anteriores, que generalmente sirve para explicarse a sí mismo y al cliente o usuario el proyecto.
La manera de abordar estos aspectos en el taller, fue mediante un ejercicio por cada uno de ellos; conectándolos entre sí, entre dibujos y maquetas, generando espacios parciales y regresando a la ciudad como punto de partida, y poco a poco se fue construyendo la narración general del proyecto de cada estudiante. Algunos utilizaron la luz para comunicar emociones y provocar situaciones; otros se valieron del color para generar atmósferas y dejar fluir la narración; y otros más, se aprovecharon el manejo de planos o de vegetación para hilvanar su historia espacial. Así también, agregaron otro elemento medular en cualquier narración: los personajes.

Imagen 8: “Estudiante de arquitectura creando” Foto: Harmida Rubio
Este aspecto ha sido practicado en el grupo de trabajo a partir de talleres de Diseño Participativo con muy buenos resultados; pero también a partir de dinámicas en las que, los estudiantes se transforman en los personajes que utilizarán su espacio, y se entrevistan entre ellos, para entender el elemento humano de su arquitectura.
Por otro lado, ya hace cuatro años, coordino en la misma Facultad de Arquitectura, un taller de escritura creativa denominado Escribir Arquitectura que nació como un espacio para hacer de la creación literaria un complemento de la creación arquitectónica y urbanística, llevarlas a la par, a fin de que los futuros arquitectos tuvieran un foro en dónde sacar las historias que llevan dentro, y que esto les sirviera para comprender, vivir y hacer arquitectura, paisaje y ciudad.
Sin embargo, los ejercicios y las técnicas utilizadas no son el punto a discutir; sino la alternativa de proyectar y entender la ciudad como un relato inmenso, en el que los futuros arquitectos, los que ya lo son, y la ciudadanía, vayamos inventando, recontando y transformando el entorno con creatividad; narrando y siendo narrados a través de la ciudad, conectando interior con exterior, haciendo que la individualidad se vuelva colectiva.

RECONTANDO LO NARRADO…
Viajando entre los medios de comunicación masivos, el arte urbano, los relatos colectivos, y la educación, esta ponencia ha intentado considerar que la narrativa puede permear en los modos de hacer ciudad; involucrándola en procesos de ida y vuelta, en los que se ofrezcan al ciudadano historias generadas por otros, pero también la oportunidad de generarlas por sí mismo.
Así, podemos reconocer la narrativa como una estrategia que ayuda a:
• Identificar los imaginarios de la sociedad o de grupos sociales implicados en la evolución urbana de la ciudad.
• Reconocer sus memorias, deseos y sueños.
• Mostrar los escenarios posibles o verosímiles, para que los ciudadanos conozcan lo ya probado en otros lugares, lo desconocido, y crean que es posible inventar otra realidad.
• Interiorizar la ciudad o ciertos lugares antes ajenos.
• Despertar conciencias apagadas, en pro de la ciudad.
• Reforzar la idea de comunidad y fortalecer la identidad.
• Hacerse partícipe de la transformación, la propia y la de la ciudad, reconociendo que el arte de contar historias es inherente al ser humano; y está ahí, a nuestra disposición, para usarlo a favor nuestro.

Imagen 9: “La ciudad contando historias en Barcelona” Foto: Harmida Rubio
Amor y narrativa, ambas situaciones comparten la formidable expectativa
de sentirte en vísperas de un prodigio…
Al amar eres eterno. También eres eterno mientras inventas historias
.
Rosa Montero.

Referencias:
Balibrea Mari Paz (2004): “Barcelona: del modelo a la marca”. Consultado en la internet en e-barcelona.org: http://e-barcelona.org/index.php?name=News&file=article&sid=5932

Bohigas, Oriol (2004):”Contra la incontinencia urbana: reconsideración moral de la arquitectura y ciudad” Editorial Electa. Barcelona, España.

García Canclini, Néstor (2008). “Arte público – arte privado”. Programa televisivo: Arte en construcción. México D.F.

Marina José Antonio, Válgoma de la, María. (2007): “La magia de escribir”. Editorial Plaza Janés. México. D.F.

Montero Rosa (2005): “La loca de la casa”. Editorial Punto de lectura. Buenos Aires, Argentina.

M. Night Shyamalan (2004). “La aldea (The village)”. Touchstone Pictures. USA.

Porter Luis (2008). “Imaginación y educación: Complejidad y lentitud en el aprendizaje del diseño”. Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Ciudad Juárez Chihuahua, México.

Rubio Gutiérrez Harmida (2009): “Escribir Arquitectura: un espacio para la diversión, la reflexión y la catarsis” Blog de arquitectura y escritura. www.escribirarq.blogspot.com

Rubio Gutiérrez Harmida (2009). “Proyecto, narrativa, estética y simbolismo para un proceso urbanístico veracruzano con una nueva visión”. Coloquio de metodologías para comunidades rurales y suburbanas. Universidad Veracruzana. Xalapa, Veracruz, México.

Solá Morales Manuel (2005); “Cuatro paradigmas para un curso de ética urbanística”. Los territorios del urbanista. Ediciones UPC. Barcelona, España.

Tenorio Trillo, Mauricio (2004). “El urbanista”. Fondo de Cultura Económica. México. D.F.

Vargas, Enrique (2008). Teatro de los Sentidos. www.teatrodelosentidos.com

White Michael, Epston David (1993). “Medios narrativos para fines terapéuticos”. Editorial Paidós. Buenos Aires, Argentina.

viernes, 5 de febrero de 2010

Presentación de productos editoriales.

Se invita a la presentación de los productos editoriales 2009 - 10 de la Facultad de Arquitectura - Xalapa, la cual se llevará a cabo el martes 23 de Febrero a las 11:00 horas, en el Auditorio de la FAUV.
Su asistencia le dará realce al evento.
Los productos que se presentan aparecen en los carteles abajo incluídos. Para verlos en tamaño real, dar doble click a la imagen.




lunes, 1 de febrero de 2010

Turismo y desarrollo urbano.

El mejoramiento del ambiente urbano como detonante del desarrollo económico local a partir del Turismo en las localidades marginadas.
Caso de estudio:
Región Totonaca, Estado de Veracruz.


Humberto Torres Guevara.
En la última década del Siglo XX, los avances tecnológicos, principalmente en el campo de la información, intensificaron un proceso progresivo de integración económica y política que transformaron las dinámicas de desarrollo de las sociedades y muy especialmente las relaciones culturales de los pueblos incrementando la movilidad de empresas, bienes y personas en un reordenamiento de carácter supranacional.

En este escenario, que prevalece en la primera década del presente siglo, destaca el turismo como una actividad que participa con especial énfasis en el desarrollo de ciertas ramas de la economía, particularmente en los países en vías de desarrollo. En la actualidad, el mercado turístico se ha diversificado en la búsqueda de una mayor competitividad apareciendo o reforzándose conceptos como: “turismo cultural”, “ecoturismo”, “turismo de aventura” etc. que agregan valor al entretenimiento. Es por ello que las naciones ponen en marcha políticas que otorgan similar importancia al turismo internacional como al nacional ya que esta diversificación facilita aprovechar al máximo los recursos del ramo con la finalidad de ser mejores competidores incrementando la productividad y rentabilidad.

Con la creación en 1975 de la Organización mundial del turismo (OMT), esta se convierte en organismo de ejecución del programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNDU) y consecuentemente adquiere la responsabilidad de hacer del turismo una actividad responsable, sostenible y universalmente accesible que contribuya al desarrollo de los pueblos y al mejoramiento de su calidad de vida. Para ello involucra a los organismos internacionales, gobiernos nacionales y locales, entidades turísticas y las instituciones de educación superior para contribuir al alcance de los beneficios sociales del turismo como son: ingresos por divisas, creación de fuentes de empleo, oportunidades en el ámbito rural, mejoramiento de la infraestructura de las localidades, ingresos fiscales y elevación del producto Interno bruto.


Este interés en la actividad turística está asociado a la filosofía del desarrollo sustentable. El concepto se relaciona con la preservación de los recursos para su disfrute por las generaciones venideras (Lacomba, 2004) satisfaciendo las necesidades actuales de los turistas, regiones anfitrionas y prestadoras de servicios, protegiendo y fortaleciendo oportunidades para el futuro. En este sentido, se concibe al turismo como una actividad estrechamente relacionada con entornos humanos constituidos por comunidades construidas de manera armónica y equilibrada (Ruano, 1998).

A escala nacional se reconoce que el turismo ejerce un impacto notable en el desarrollo regional siendo la opción más viable para el desarrollo de áreas económicamente deprimidas en donde la creación de empleo turístico es la opción más rápida teniendo un costo menor para la incorporación de fuerza de trabajo joven . Así mismo en los últimos años esta actividad ha sido una importante oportunidad de crecimiento económico contribuyendo a elevar la calidad de vida de la población.
El Estado de Veracruz, posé una gran abundancia de recursos naturales y culturales entre los que sobresalen: costa, playas, montañas, selvas con abundante biodiversidad; patrimonio arqueológico e histórico y una gran riqueza cultural y gastronómica. Esto que pone de manifiesto la relevancia del estado como entidad receptora de turismo reflejada en un reforzamiento en la infraestructura de comunicación en los últimos años.

A pesar de su indudable potencial turístico, la región norte del Estado de Veracruz, acusa cierto rezago histórico en esta materia. Los impactos provocados por la actividad extractiva petrolera durante la primera mitad del siglo XX y los daños colaterales al medio ambiente contribuyeron en gran medida a limitar la inversión necesaria para alcanzar los niveles de infraestructura requeridos para detonar esta actividad. Paradójicamente, son los flujos demográficos resultantes los que en cierta medida contribuyeron a la difusión de las bellezas naturales y sobre todo a la revaloración del patrimonio arqueológico, histórico y cultural de la región del Totonacapan estableciéndose las bases infraestructurales en función de los requerimientos de la industria.


La región del Totonacapan está constituida por 16 municipios de los cuales 3 se localizan sobre el litoral del Golfo de México con atractivos para el turismo de sol y playa además de manglares, lagunas, desembocadura de ríos etc. estos son: Papantla, Cazones de Herrera y Tecolutla, este último con infraestructura hotelera de nivel intermedio. Con respecto al turismo de aventura: 5 municipios se ubican en la Sierra Totonaca, colindante con la sierra norte de Puebla con potencial para desarrollo de actividades como descenso de ríos, rapel, excursionismo de montaña etc.

Con relación al turismo cultural, cabe destacar que la zona está considerada como corazón del área cultural indígena de la etnia totonaca cuya riqueza en tradiciones y costumbres se manifiesta en la gastronomía, las danzas, las fiestas y atuendos que la hacen una de las culturas vivas más importantes del país. Así mismo en esta región se ubican vestigios arqueológicos que datan del periodo clásico mesoamericano entre los que destaca zona arqueológica de El Tajín.

Es importante señalar que a partir de la llegada a la zona de los colonizadores españoles en el siglo XVI, se manifestó un interesante sincretismo entre ambas culturas reflejado en la fundación de asentamientos históricos como Papantla y Zozocolco cuyas tipologías arquitectónicas son de gran relevancia ya que conjuntamente con las calles, las plazas y el entorno natural han conformado un patrimonio invaluable y una imagen de enorme riqueza.

Este patrimonio constituye el marco en que se ha desenvuelto tradicionalmente la vida de las comunidades del Totonacapan, sus costumbres y tradiciones locales, y en conjunto todas las actividades de la población convirtiéndose además en un atractivo potencial para el turismo nacional y extranjero.

Sin embargo, el crecimiento de esas localidades producto de la derrama económica provocada por la actividad petrolera ha alterado el carácter y la imagen de las mismas, principalmente de la Ciudad de Papantla. El mercado inmobiliario y la especulación del suelo, sus cambios de uso y de la edificación, el incremento del parque vehicular y su saturación sobre una traza de plato roto, amenazan permanente al patrimonio cultural y natural así como su aprovechamiento racional para la diversificación de actividades económicas a través del turismo.


A partir del año 2000 el gobierno del estado de Veracruz establece un proyecto encaminado a congregar en torno a la zona arqueológica del Tajín una serie de actividades culturales en un gran festival denominado “Cumbre Tajín” durante 5 días de marzo culminando el día 21, fecha del equinoccio de primavera. Este proyecto pretende constituirse en un detonante del desarrollo turístico de alcance regional que trasciende los límites de la zona arqueológica siguiendo la tendencia mundial de desarrollo turístico a partir del agrupamiento de la inversión en áreas geográficas determinadas denominadas “clusters” turísticos .

En este sentido, un elemento importante en la conformación de esta estrategia para el desarrollo turístico regional, lo constituye el mejoramiento del entorno urbano de la Ciudad de Papantla y las localidades indígenas de la región las cuales deberán someterse a un proceso de planeación en la cual juegan un rol fundamental el ordenamiento del suelo, el mejoramiento de su imagen a partir del diseño urbano, la salvaguarda y restauración de su patrimonio edificado. Todo ello en un marco de sustentabilidad, que asegure no solamente los usos de los recursos para la posteridad, sino que permita el mantenimiento de la diversidad cultural, el desarrollo de las economías locales, en un ámbito que integre el turismo al desarrollo urbano.

Como se señaló en los antecedentes, la actividad turística se ha convertido en el sector más dinámico de crecimiento de nuestra economía. Esto es debido primordialmente a la capacidad demostrada por el turismo para crear empleos para todos los niveles de la población económicamente activa, al detonar cadenas productivas relacionadas con otros sectores (Evans, 1984) promoviendo el desarrollo de las regiones. México cuenta con una gran cantidad de atractivos muy particulares enlazados con tradiciones, cultura e historia que tienen como marco una gran diversidad natural y edificada .

El re direccionamiento de la demanda turística hacia el disfrute de la cultura y sus espacios ha planteado recientemente una reconversión de la oferta, acorde con los nuevos requerimientos de los turistas, observándose una tendencia creciente por visitar lugares y culturas que no están adecuadamente preparadas para recibir visitantes. Esta situación representa una amenaza potencial para el patrimonio natural y edificado así como para el desarrollo urbano y establece el reto de las comunidades para hacer frente a un turismo expansivo, que generalmente avanza más rápido que la capacidad de planeación y gestión urbana de estos asentamientos.


El crecimiento de esta actividad reclama una respuesta oportuna en la cual el turismo debe transformarse en una actividad que coadyuve al desarrollo concebido en un marco de intensa cooperación y relaciones estrechas entre los diferentes sectores e instituciones, realizando una planeación integral, generando efectivos mecanismos de concertación y gestión.

La diversificación de los mercados y los productos, es la estrategia para desarrollar alternativas para consumidores diferentes, esto implica poner en valor nuevos atractivos turísticos y comercializarlos en segmentos de mercados diferentes encaminando acciones para el rescate y puesta en valor del patrimonio para uso turístico . Para ello es necesario determinar acciones diseñadas con el propósito de procurar el mejor aprovechamiento de los asentamientos de interés arqueológico, histórico, artístico, natural y cultural, y que han venido adquiriendo especial connotación en los últimos años.


Una de las grandes líneas de acción para lograr lo anterior, está constituida por el ordenamiento y mejoramiento de los asentamientos históricos en dos niveles: primeramente en a través de la planeación y el ordenamiento urbano y a una escala más específica, a través del diseño urbano. Este aparece en relación con la composición de espacios comunales que tiene como base un programa urbanístico de necesidades y como objetivo final la expresión morfológica (Robledo 1990). En la práctica, el diseño urbano se plantea en dos sentidos: el extensivo, con el diseño de las nuevas áreas de la ciudad y el intensivo o interno específicamente encaminado a la regeneración urbana.


Con relación a esta segunda vertiente, el diseño urbano se constituye como un recurso para restaurar los ambientes urbanos originales preexistentes, Las ciudades históricas son museos abiertos tanto por el valor artístico de sus construcciones como por prevalecer como centros de convivencia de sus pobladores. Sus recursos turísticos están constituidos a la vez por espacio, bienes y valores. Para lograr una expresión morfológica armoniosa y equilibrada de estos conjuntos y su puesta en valor, el diseño urbano se apoya de otras disciplinas como son: la preservación histórica, la regeneración urbana, la restauración y el diseño de paisaje.

Esta expresión morfológica se manifiesta en el concepto denominado imagen urbana, entendida como el conjunto de elementos naturales y artificiales que conforman una ciudad y que constituyen el marco visual de sus habitantes, tales como: montañas, ríos, masas arboladas, edificaciones, calles, plazas, parques, señalética, etc . La relación y agrupación de estos elementos define la grafía de la imagen urbana, siendo determinada por las condiciones preexistentes del lugar así como por las costumbres y usos de la comunidad, por la utilización de materiales y sistemas constructivos y por las actividades que desarrolla población. El diseño urbano a partir de la composición de aspectos como: forma, textura, color de volúmenes y masas de la edificación, logrará un conjunto visual agradable y armonioso y una relación sensible y equilibrada entre los medios natural y modificado despertando en los habitantes una identificación con el entorno en el que se desenvuelven.

Con relación a los asentamientos históricos, a los cuales la Secretaría de Turismo ha llamado ciudades coloniales, poseen con un patrimonio edificado de gran riqueza como legado cultural que conforma su imagen. En estas localidades cuya fundación se remonta a la época colonial, la traza de calles y espacios abiertos, las edificaciones y las manifestaciones culturales constituyen un patrimonio de gran valor que es elemental conservar como principio y esencia de nuestra identidad cultural debiendo aprovecharse racionalmente, por medio del turismo, para estimular la economía local a partir de nuevas vertientes de inversión.

La fisonomía de pueblos y ciudades, es testigo de la historia de la población, es la presencia activa de los sucesos ocurridos en una localidad a lo largo del tiempo, estando unida a una serie de impresiones que afectan a cada persona de acuerdo con sus condiciones particulares (Schjetenan,1984). Así mismo la imagen urbana se convierte en un espejo de la situación urbana de un asentamiento ya que denota aspectos tales como la densidad de población, la intensidad de la construcción, el nivel y calidad de los servicios, la cobertura territorial de redes de infraestructura, el estado de la vivienda, etc.


La imagen de un asentamiento se conforma por elementos naturales (Medio físico natural) y artificiales (medio físico artificial) y por la población con sus manifestaciones culturales, actividades y esquemas de organización social. El tratamiento adecuado de cada uno y la relación armoniosa de ellos lograrán una imagen ordenada y agradable. Desde un punto de vista eminentemente físico, considerando únicamente los elementos naturales y artificiales la imagen de la ciudad se puede descomponer en cinco elementos que interactúan entre sí, estos son: Vías, Bordes, Distritos, Nodos e Hitos. (Lynch 1980).

En el contexto del ordenamiento y mejoramiento de la imagen urbana de los asentamientos históricos destaca el hecho de que su conformación es resultado de un proceso complejo que tuvo influencia notable en su estructura urbana : “El proceso de urbanización de la Nueva España no fue algo que se diera de modo fácil. Además de lidiar los españoles con los constantes levantamientos e insubordinaciones de los indios, tuvieron que enfrentarse a otros problemas económicos y administrativos que en gran medida ejercieron influencia en la forma en que eran dispuestos los trazos y la organización de las primeras poblaciones y ciudades.”(Martí 2009)

Sobre la base de lo anterior se observa una diferenciación establecida por la escala de los mismos asentamientos. Primeramente están las grandes zonas metropolitanas del país, cuyos centros históricos son al mismo tiempo los centros urbanos de grandes ciudades, tal es el caso de la propia Ciudad de México, Guadalajara o Puebla. Hacia estos grandes conjuntos patrimoniales se han encaminado la mayor parte de los proyectos y recursos para su restauración y preservación, existiendo proyectos para el ordenamiento y mejoramiento de su imagen urbana dada su importancia económica y patrimonial.

En segundo término aparecen los centros urbanos con valor patrimonial y/o testimonial en de las ciudades medias del país las cuales aún existe mucho por preservar y mejorar pero que en los últimos diez años han tenido posibilidad de mejoramiento a partir de programas institucionales como los implementados por SECTUR o SEDESOL (Programa de renovación de los centros de las Ciudades) o bien por la participación del sector privado. Estas ciudades frecuentemente son zonas conurbadas o centros de población mayores a 100, 000 habitantes y por lo tanto cuentan con programas de desarrollo urbano e incluso programas específicos para los centros urbanos (González Pozo 1986). Algunas datan de la época colonial como Guanajuato, Oaxaca y Zacatecas, otras en cambio surgieron o prosperaron en los siglos XIX y XX como Jalapa, Tampico o Chihuahua (González Pozo 1984).

Una tercera categoría está constituida por poblados rurales y ciudades pequeñas en donde se desarrollo una tradición cultural manifestada en arquitectura popular y vernácula. Tienen el común denominador su ubicación en regiones étnicas importantes, su estructura en barrios se conserva y sus viviendas todavía persisten rasgos indígenas mezclados con la influencia criolla. Es destacable que en la mayoría de estos casos no hay acciones previstas de mejoramiento y conservación de su patrimonio edificado y carecen de programas de ordenamiento. Ejemplos destacados lo constituyen las ciudades de Real del Catorce en San Luis Potosí, Zaachila en Oaxaca, Cuetzalan en Puebla y Papantla en Veracruz.

Finalmente es importante señalar la presencia de regiones de asentamientos que forman unidades histórico – culturales. Son principalmente enclaves regionales de cultura indígena cuyos orígenes se remontan al periodo prehispánico como son la región Mazahua entre los estados de México y Michoacán, los poblados purépechas fundados en torno al lago de Pátzcuaro y la región del Totonacapan entre los estados de Veracruz y Puebla.

En todos estos casos la mayor parte del patrimonio edificado y su consecuente potencial para su aprovechamiento turístico se concentra en las áreas centrales de los asentamientos, cabe resaltar el valor urbano que representan estas áreas que constituyen centros para la vida de la comunidad (Sert, 1961). Como se mencionó anteriormente, los poblados históricos tienen formas y estructuras definidas, estando construidas en torno a un núcleo central que a menudo define la forma misma de la ciudad. Así mismo el centro urbano ejerce una influencia notable para evitar la dispersión urbana y la búsqueda de una ciudad más compacta en la cual la diversidad de las actividades económicas que se ubican en este territorio concreto y también la proximidad a otras actividades de investigación, formación, residencia, etc., son generadoras de creatividad porque ponen en contacto a sus poblaciones (Larrea, 1996).

Como se aprecia anteriormente, la imagen de la ciudad, su patrimonio histórico, constituyen un factor determinante del carácter de pueblos y ciudades. Cuando esta imagen corresponde al centro o zona histórica de una localidad, como las ciudades coloniales; su fisonomía se convierte, como ya se dijo, en un atractivo de enorme importancia para el visitante y por lo tanto puede ser potenciado como detonante de la actividad turística.


Epílogo
En base a la problemática anteriormente expuesta es necesaria la realización de un estudio enfocado directamente a interrelacionar la planeación regional, la planeación urbana - específicamente el diseño urbano- con la planeación turística promoviendo un uso del patrimonio histórico integrado respetuosamente a la realidad y a la necesidad social hoy imperante, para no contar tan sólo con una imagen adecuada; si no que esta sea el resultado de una visión holística del desarrollo urbano. Para lograr lo anterior se deberán realizar un análisis de las variables que intervienen en un proceso tan complejo, tomando en cuenta las de carácter regional así como las derivadas de la actividad turística.

La Región del Totonacapan, como otras regiones similares del Estado de Veracruz reúne las condiciones establecidas en la tercera categoría establecida por González Pozo y tiene en Papantla el pivote de una estrategia de planeación turística a nivel regional que puede integrar las áreas serranas marginadas de la Sierra Madre Oriental de los estados de Puebla y Veracruz con la costa del Golfo de México estableciendo un corredor turístico montaña- playa que además agrega los atractivos de la Zona Arqueológica del Tajín con los del Pueblo Mágico de Papantla y la Cumbre Tajín.

Este estudio pretende llamar la atención para el desarrollo de una metodología para su aplicación en las regiones: Huasteca, las Altas Montañas, y Los Tuxtlas como base para el diseño estrategias de mejoramiento infraestructural y patrimonial que oriente a las autoridades y sociedad civil de las pequeñas localidades históricas, en la búsqueda el mejoramiento de su imagen urbana como detonante del desarrollo económico local a través del turismo.


Notas:
En 2007 nuestro país fue visitado por poco más de 92 millones de turistas. Se estima que el ingreso de divisas es de 7 mil 500 millones de dólares anuales. Fuente: Programa de Ciudades Coloniales y Centros Urbanos. SECTUR, México
Según INEGI se han generado en los últimos 5 años 1.9 millones de empleos en el Sector
Existen 2,200 sitios prehispánicos, 10 zonas arqueológicos, 24 playas con acceso carretero. Plan Veracruzano de Desarrollo 1999- 2004.
Existen dos aspectos de la distribución de los beneficios turísticos, que son: la distribución geográfica y la distribución social; se requiere reconocer que la actividad turística se concentran en regiones geográficas o clusters claramente definidos. En este contexto la competencia en el sector se desarrolla no entre países o ciudades si no entre clusters que reúnen en un área determinada una serie concatenada de atractivos y servicios.
SECTUR: “Planeación y gestión del desarrollo turístico municipal”p.6
idem. P.25
HERNADEZ, Benítez, Xavier.”La imagen Urbana en Ciudades con Patrimonio Histórico”. Ponencia N° 8 en el 6°. Taller de Imagen Urbana en Ciudades Turísticas con patrimonio Histórico, Campeche 2000
MARTI, Daniel. “Espacio Urbano y Propiedad Privada en México 1824 – 2000”. Universidad Veracruzana, Facultad de Arquitectura, Región Xalapa. 2009, 465 p.
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Bibliografía:
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(Compiladora) “La Ciudad Sustentable. Creación y Rehabilitación de Ciudades Sustentables”.UNAM. Facultad de Arquitectura.
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SEDERE, Gob. Estado de Veracruz - Llave “Programa Veracruzano de Desarrollo, 1999 – 2004”. Dirección General de Ordenamiento Urbano
EVANS, David “Los viajes de incentivos refuerzan al sector turístico frente a la crisis” www.lewiswire.com
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SCHJETENAN, Mario “Manual de Criterios de Diseño Urbano Ambiental”. Edit Concepto, 1984
LYNCH, Kevin “La imagen de la Ciudad”. Edit. Gustavo Gili, Barcelona

Imágenes: Libre circulación en la internet.

jueves, 21 de enero de 2010

Nuevos productos editoriales.









La Facultad de Arquitectura de la Universidad Veracruzana presenta nuevos productos editoriales, todos resultado de las investigaciones llevadas a cabo en su seno, mismos que se ponen a disposición y venta en el Área administrativa de esa institución.

Continuamos un esfuerzo de colocar a nuestra escuela entre las más importantes a nivel nacional, a través de la divulgación de conocimiento socialmente pertinente.

¡Apoyanos, tu contribución siempre es importante!

jueves, 10 de diciembre de 2009

Fin de una etapa.


Con este post cierro 2009. Agradezco de manera sincera tanto a quienes se tomaron el tiempo para escribir como para leer lo aquí presentado.

La primera etapa del proyecto Derecho y Ciudad ha concluído de manera exitosa y ha dejado grandes satisfacciones a quienes participamos en él. Esperamos iniciar un segundo período, ojalá tan fructífero como éste, con perspectiva renovada y mayores ánimos.

A los amigos de Córdoba y Poza Rica mi agradecimiento especial por su continua e intensa colaboración. A mis compañeros académicos de Xalapa la gratitud por su solidaridad en el cumplimiento de las metas de proyecto. A todos, el reto de plantear nuevos límites, cortos, para alcanzar objetivos de gran visión y largo plazo a través del esfuerzo conjunto.

La labor de divulgación que se brinda a través del blog habrá de continuar. Alcanzamos casi 50 mil impactos y logramos trascender fronteras y establecer nuevas formas de colaboración e intercambio académico. Como espacio que compartimos, les invito a no claudicar en el esfuerzo y a seguir participando a través de la palabra escrita, vehículo modesto pero efectivo de transmisión de las ideas.

La temporada es propicia para enviar el deseo de salud y bienestar a los amigos, a los colaboradores, alumnos y lectores. Que el 2010 sea para todos, un tiempo de cosecha de éxitos.