miércoles, 16 de noviembre de 2011

Desarrollo de nuestro hábitat.

Desde una perspectiva de participación ciudadana, conciencia civil y recuperación de valores humanos.

Betsabé Rafael Hernández.
Maestría en Arquitectura.
Facultad de Arquitectura Xalapa.
Universidad Veracruzana.

Introducción
Desde los inicios de su historia, el hombre ha sentido la necesidad de vivir en sociedad, buscando el apoyo y la colaboración de sus semejantes para su supervivencia en este mundo. “Eran pequeños grupos nómadas de cazadores y recolectores, que se desplazaban para poder proveerse de animales y vegetales con los que alimentarse, vestirse y cobijarse”. Con el tiempo, surgió la agricultura y la ganadería, y esos pequeños grupos fueron creciendo, se asentaron y se convirtieron en aldeas y luego en ciudades. En muchas de las primeras ciudades se nota la intención de una planeación a través de la traza urbana y un cuidado en el diseño de los espacios de convivencia pública y las áreas verdes. Posteriormente, con la llegada de la producción en serie, consecuencia de la Revolución Industrial, los campos empezaron a ser abandonados y hubo una gran migración a las ciudades en busca de empleo y de mejores oportunidades de vida. Esta masiva invasión a los centros urbanos hizo necesaria la ocupación de gran cantidad de territorio para la construcción de nuevas viviendas, haciéndose notorio al mismo tiempo la falta de planeación y diseño del crecimiento urbano.

Ante las nuevas problemáticas de crecimiento poblacional, falta de vivienda, grandes cinturones de pobreza y marginalidad, la ocupación de suelos con altos niveles de riesgo, contaminación y daño ambiental a los ecosistemas, los gobiernos se dieron a la tarea de diseñar nuevas políticas públicas para darles solución. Sin embargo, tras años de buscar los mejores planteamientos de respuesta y la aplicación de nuevas políticas poco se ha logrado y los conflictos sociales y urbanos persisten. Se requiere agregar el interés por participar de la sociedad civil en la búsqueda y aplicación de propuestas que den solución. El lograr la concientización de los ciudadanos traerá como consecuencia la participación de los mismos en los planes del desarrollo social, económico, político, urbano y ambiental de nuestras ciudades. Para lograr esa concientización es fundamental rescatar y fortalecer los valores humanos en nuestras sociedades.

Se pretende abordar el tema del desarrollo del hábitat desde una perspectiva de participación ciudadana, conciencia cívica y recuperación de valores humanos, cuya pérdida se da como consecuencia del afán por el poder, la competencia y la ambición de poseer los mejores productos para lograr una mejor “calidad de vida”, mismo que se vio intensificado por el desarrollo industrial, la adopción del modelo capitalista y el pensamiento neoliberal. Se ubica el tema en un contexto histórico a nivel internacional y nacional. No se manifiesta una posición contraria ante el beneficio del desarrollo del conocimiento y la tecnología, ya que ella nos ha llevado a mejorar nuestras condiciones de vida en las comunicaciones, la educación, la salud, entre otros tópicos.

Desarrollo del Tema
Desde los inicios de su historia, el hombre ha sentido la necesidad de vivir en sociedad, buscando el apoyo y la colaboración de sus semejantes para su supervivencia en este mundo. De esta manera surgieron pequeños grupos nómadas de cazadores y recolectores. Con el tiempo, surgió la agricultura y la ganadería, y esos pequeños grupos fueron creciendo, se asentaron y se convirtieron en aldeas y luego en ciudades. Las primeras ciudades necesitaron tres condiciones para su creación: Territorio para la vivienda, la agricultura y la ganadería, una organización político-social y un sistema económico. Se podría imaginar que las primeras ciudades por ser pequeñas y de fácil organización espacial, social, político, y económico no contaba con los problemas que actualmente enfrentamos en nuestras urbes. Sin embargo, la historia de la humanidad se ha caracterizado por la constante lucha de poderes, el más fuerte ejerciendo dominio sobre el más débil. Se registran en la historia continuas guerras entre imperios, reinos que conquistan reinos para someterlos y recibir de los pueblos vencidos tributos, mano de obra gratis (esclavos) para la construcción de los símbolos de su poderío, sus mujeres para esclavas, sus mejores hombres para ser obligados a entrar en la guerra y morir por una causa ajena.

Los pueblos dominados son saqueados de sus productos agrícolas, forestales y minerales. La historia se repite vez tras vez en todas las edades de la historia universal, la humanidad ha recorrido un largo camino a través de las invasiones y las guerras. Sabemos de las guerras bárbaras, las cruzadas, las guerras de los grandes imperios como el persa, el babilónico, el griego o el romano, las dos grandes guerras mundiales, las guerras en oriente medio, entre muchas otras que se podrían mencionar. Los medios para dominar y mostrar la superioridad han ido desde espadas, lanzas, carros con caballos de guerra, elefantes, barcos, cañones, bombas atómicas, aviones, buques y tanques de guerra, terrorismo, químicos, hasta los inventos más sofisticados e inimaginables de nuestros días.

Actualmente las nuevas formas de búsqueda por ese dominio a nivel mundial son el Capitalismo iniciado en el S.XV, “un sistema político, social y económico en el que grandes empresas y personas de las clases sociales más altas controlan la propiedad, incluyendo los activos capitales (terrenos, fábricas, dinero, acciones de la bolsa, bonos) ” y el neoliberalismo de 1980 “forma moderna de liberalismo, que concede al Estado una intervención limitada en asuntos jurídicos y económicos” . En esta edad contemporánea, los países luchan entre sí por conseguir los mejores mercados y colocar en ellos sus productos, buscan obtener materias primas para producirlos tras los llamados tratados de libre comercio y establecen convenios con los países subdesarrollados para colocar sus empresas consiguiendo mano de obra barata tras el argumento de proporcionar a cambio, mejores oportunidades de trabajo para los pobladores.

El cambio de la edad moderna (S.XV-S.XVIII) a la edad contemporánea (S.XVIII) lo da el auge del desarrollo del conocimiento y la tecnología, especialmente en Europa, este desarrollo da origen a la Revolución Industrial. Paralelo al desarrollo de la tecnología surge un aumento potencialmente considerable en el desarrollo de armas destructivas. En este escenario se da la primera guerra mundial (1914), centrada principalmente en Europa, y la segunda guerra mundial (1939-1945).

Tras la devastación producida por la segunda guerra de los países europeos y Japón, surge Estados Unidos como nueva potencia capitalista, Ruy Mauro Marini en su escrito: La acumulación capitalista mundial y el subimperialismo, describe “La segunda guerra mundial correspondió a la culminación de un largo periodo de crisis de la economía capitalista internacional provocada por el dislocamiento de fuerzas entre las potencias imperialistas y el surgimiento de nuevas tendencias en lo que se refiere a la acumulación de capital, crisis que se manifestó primero a través de la intensificación de la lucha por mercados, que condujo a la primera guerra, y se continuó en la gran depresión de los años treinta. Su resultado más inmediato fue la afirmación de la hegemonía incontrastable de Estados Unidos en el mundo capitalista. Además de permitirle centralizar una enorme tajada del capital dinero internacional (en 1945, el 59% de las reservas mundiales en oro, cifra que alcanzaría el 72% en 1948), el conflicto bélico había impulsado en Norteamérica un febril desarrollo económico y tecnológico, al tiempo que le dotaba —gracias al armamento atómico— de una superioridad militar absoluta. La devastación sufrida por las economías capitalistas de Europa y Japón no hacía sino acentuar la posición ventajosa en que se encontraba Estados Unidos.”

Acumulación de capital, lucha de mercados, centralización del dinero internacional, febril desarrollo económico y tecnológico, dotación de armamento y superioridad militar, no son solo calificativos para Estados Unidos, sino que se convierten en el ejemplo a seguir por el resto de los países del mundo. Es importante recordar que capitalismo se vio reforzado por el neoliberalismo con el propósito de disminuir el dominio totalitario de los gobiernos y otorgarlo a los dueños de los grandes capitales o grandes empresarios. En una entrevista con David Harvey realizada por la revista Archipiélago, se describe que el capitalismo ya no es solo tema de empresarios y gobiernos liberales sino que ha pasado a ser parte de las reflexiones de los urbanistas.

David Harvey comenta: “El proyecto neoliberal que se consolidó a principios de la década de los 80 pretendía fundamentalmente restablecer el poder de las clases dominantes. Entre otras cosas, este nuevo modelo dio rienda suelta a las presiones competitivas y se volcó en la utilización del capital financiero como medio para asegurar la consecución de las tasas de beneficio más elevadas posibles, sin reparamientos en su procedencia. Pero, naturalmente, ninguna de estas medidas podría haber funcionado sin la construcción de un aparato estatal dócil… Esta transformación supuso el abandono del aparato de estado socialdemócrata, supuestamente interesado en el bienestar de todos sus ciudadanos –siempre, eso sí, que no amenazara las bases del capitalismo-, y su sustitución por un aparato estatal neoliberal cuya misión consiste en crear un buen clima para los negocios a cualquier precio.”

La imposición de este modelo neoliberal se extendió alrededor del mundo, llegándose a convertir “en una especie de norma universal”, en México fue recibido en 1982 con Miguel de la Madrid, y al igual que el resto de los países, una vez adoptado el modelo neoliberal en el gobierno federal lógicamente tuvo que filtrarse a los gobiernos locales. Harvey comenta: “Los gobiernos locales se han visto obligados en diverso grado a asumir iniciativas más propias de empresas privadas –en particular, por lo que toca a la creación de un entorno favorable para el capital privado a costa, si es necesario, de la población urbana-, un proceso que fomenta la competencia entre las regiones metropolitanas. El problema, como veremos, consiste en hallar las formas de responder a este desafío sin descuidar por ello el bienestar de todos los ciudadanos”.

Retomando las ideas planteadas por Harvey, es fácil para nosotros entender en el caso de México, el porqué siendo la responsabilidad de los gobiernos federales, estatales y/o municipales la realización y ejecución de los planes de ordenamiento territorial y desarrollo urbano, así como de establecer los instrumentos y apoyos necesarios a fin de que toda familia obtenga el derecho de una vivienda digna y decorosa (artículo 4° de la Constitución Política Mexicana), y la supervisión y seguimiento del correcto cumplimiento de estos planes, junto con sus leyes, reglamentos e instrumentos, ésta ha sido entregada al mercado, es decir, el diseño y la ejecución de la política urbana y de vivienda se ha entregado al sector privado. El modelo neoliberal ha llevado a los gobiernos a otorgar todas las facilidades para la implementación de sus negocios bajo la visión de que el capital privado es el que traerá el desarrollo a la sociedad.

También se ha visto al capital privado de las constructoras como la opción para aminorar el déficit de vivienda. “Por lo tanto, el sector privado ha obtenido un ‘cheque en blanco’ de las decisiones que han terminado orientándose en torno a sus intereses particulares, donde el mayor beneficiado ha terminado siendo el denominado sector de la construcción, que ha repuntado en sus grandes utilidades monetarias…” según palabras de Carlos Alberto Torres en su escrito Vivienda y hábitat en Colombia. En este contexto, la vivienda se ha convertido en un objeto de mercado y no un satisfactor de primera necesidad que incluya en su diseño todas aquellas características que le den al usuario una buena calidad de vida.

Continuando con el texto de entrevista con la revista Archipiélago, D. Harvey comenta que “hay que tener en cuenta que la lucha ideológica por reapropiarse del derecho a la ciudad que las élites han usurpado y por afianzar los movimientos populares podría ser un primer paso en la definición de una base política desde la que se puede orquestar un contraataque más amplio contra el proyecto neoliberal en general”. Si bien es cierto que por un lado se encuentra un gobierno facilitador de negocios para beneficio de las clases sociales más altas, por otro lado encontramos que diversos grupos ciudadanos se están levantando para reclamar justicia al mismo gobierno.

Recuerdo mucho una frase de mi maestro de historia de preparatoria, Gilberto Bermúdez Gorrochotegui: “Conocer nuestro pasado para entender nuestro presente y a proyectar nuestro futuro”. Esta frase junto con los relatos amenos de nuestro profesor, motivaron al grupo a querer conocer la Historia de México. Saber la historia de nuestro país no solo nos lleva a adquirir un sentimiento de identidad y pertenencia con nuestra Nación, sino que también debe llevarnos a amar la misma tierra, la gran riqueza natural y cultural con la que contamos, y a sus habitantes, gente mexicana como nosotros mismos. Podemos remitirnos a la Era Prehispánica y encontrar la gran capacidad de los Mayas, Olmecas, Mixteco-Zapotecas, Toltecas y Aztecas para desarrollar sistemas matemáticos complejos, dominar la astrología, crear majestuosos centros urbanos y los admirables detalles en su arquitectura, su habilidad en la cerámica, la orfebrería, la gastronomía, las artes y la guerra. A pesar de la llegada de los españoles en 1519, muchos de los pueblos indígenas lograron conservar sus raíces, su hábitat, su lengua, sus tradiciones, su riqueza en el conocimiento de sí mismos y de su entorno.

A través de los años, los mexicanos como país hemos afrontado diversas adversidades, después del dominio y saqueo de los españoles y la influencia en el gobierno de la iglesia católica viene la Independencia de España en 1810, la invasión de EEUU en 1848, la invasión de Francia en 1861, la revolución mexicana en 1910, al mismo tiempo, se levantan hombres y mujeres con la determinación de hacer frente a los invasores y con los ideales de hacer de México una nación libre y más justa, resultados de sus luchas son las Leyes de Reformas promulgadas por Benito Juárez en 1859, el importante progreso dirigido por Porfirio Díaz durante su gobierno como presidente en la minería, la agricultura y la inversión extranjera, la firma de la primera Constitución el 1917 tras una búsqueda de cambio económico y político por Emiliano Zapata y Francisco I. Madero, la Reforma económica y agraria, la nacionalización de los ferrocarriles y la expropiación Petrolera con Lázaro Cárdenas en el periodo de 1934 a 1940.

En el siglo XX México se constituye como Nación, es un país joven que empieza a conocer los caminos de la política y a entrar en una la lucha por el poder de gobernar a la nación. Las diferencias en sus clases sociales ahora entre campesinos y los nuevos burgueses industriales. Se habla de asesinatos, golpes de estado, destierros, crisis económicas, manifestaciones sociales, el movimiento estudiantil de 1968, privatizaciones de empresas mexicanas y del tratado de libre comercio. Casi a finales de este siglo se introduce en el país un nuevo pensamiento, el neoliberal, pensamiento adoptado por Miguel de la Madrid quien toma la presidencia en 1982 y por sus sucesores Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, y con ello entran también los nuevos enemigos a enfrentar de los mexicanos, la devaluación del peso mexicano, una creciente falta de empleo y consecuentemente una masiva migración hacia Estados Unidos. Se pensó en el modelo neoliberal como una solución a los problemas sociales, sin embargo, las riquezas del país comenzaron a centrarse aún más en las clases sociales más altas.

Los gobiernos tenían a su disposición el otorgamiento del uso del suelo mexicano y comenzaron a dar facilidades al capital privado. Era indispensable atraer y conservar el capital nacional y extranjero a como diera lugar, y para mantenerlo en el país se les apoyó con infraestructura y subsidios. La industria de la construcción se vio beneficiada por estos apoyos, al grado de quedar en sus manos la planeación de las ciudades. Son estas constructoras las que por un lado construyen privilegiados y hermosos conjuntos residenciales y por otro lado construyen pequeñas viviendas amontonadas. Al quedar las ciudades sin una planeación urbanística se pierden los espacios públicos de convivencia, las áreas verdes, se dispersan las áreas de equipamiento urbano y llegan los problemas de vialidades y transporte, entre otros. En medio de todo este panorama histórico y de problemáticas, es importante no perder de vista que los mexicanos tenemos la posibilidad de recuperar y mejorar nuestras ciudades y buscar el camino hacia un buen desarrollo de la sociedad mexicana. Recordemos que los mexicanos heredamos un espíritu de lucha, un anhelo de libertad, un espíritu de conquista, una ingeniosa creatividad y gran capacidad para las artes y las ciencias, y en medio de lo que parece ser una sociedad que se desquebraja aún se conservan valores humanos como la unidad familiar, la honestidad, la solidaridad, la sencillez de trato, la gratitud, la generosidad, la amistad, el respeto, prudencia, optimismo, entre otros, valores susceptibles de ser rescatados y afirmados para conseguir gobiernos, sociedades y ciudades justas y con el desarrollo que admiramos de otras naciones.

Los problemas de pobreza, falta de empleo, desigualdad social, desequilibrio ecológico, mala o nula planeación urbana y ecológica, más que obedecer a un problema de falta de leyes y reglamentos o de aplicación de las mismas proviene de una falta de conciencia civil tanto de los gobernantes como de los ciudadanos, de la apatía e indiferencia de aquella parte de la sociedad que teniendo la capacidad intelectual, el conocimiento del derecho y de las leyes que nos gobiernan, han mostrado una falta de interés por el bien común de los conciudadanos y por el desarrollo de este país en todos sus ámbitos: político, económico, social y ambiental. México enfrenta muchos problemas de violencia y desintegración familiar, infidelidades conyugales, adicciones, impunidad, influyentismo, nepotismo, corrupción, mordida, fraudes, sindicalismo, explotación laboral, pero debemos recordar que también en distintos periodos de su historia ha dado muestras de solidaridad y capacidad en el trabajo en conjunto.

El gobierno mexicano, a través de sus diferentes secretarías y diversas instituciones han tomado acciones a través de sus diversos programas de desarrollo social para apoyar a las clases más pobres y desprotegidas, sin embargo se debe tomar en consideración en todos sus programas de desarrollo social, económico, de educación, de salud, el fortalecimiento de dichos programas a través de la participación ciudadana. Para lograr esa participación de la sociedad es necesario realizar una labor de concientización de la sociedad civil en relación a su realidad social, política, económica y ambiental y la urgente necesidad de su participación. En palabras de Beatriz Rodríguez Villafuerte en su libro: Guía para la participación ciudadana “La participación ciudadana no vendrá por decreto o reglamentación, tampoco por simple convocatoria, se tiene que construir a partir de una convicción ciudadana, de un interés por involucrarse, por colaborar, por responsabilizarse”. “La sociedad civil cuenta ahora con nuevas opciones para manifestarse, para organizarse, para dialogar y ser escuchada, para intervenir cada vez con mayor fuerza y determinación en todos los ámbitos de decisiones en la gestión pública y el quehacer social. Éstas deberían estimular a los ciudadanos a una mayor participación.”

Entre los millones de mexicanos hay gran potencial, es primordial buscar entre las nuevas generaciones la materia prima para construir un mejor país, y darles las herramientas y las oportunidades a fin de que consigan mejor educación, desarrollen un pensamiento analítico y crítico, y con ello tengan la capacidad de redirigir el rumbo de sus ciudades, estados o a la misma nación.

Conclusión
Durante las últimas tres décadas los países del mundo se han visto envueltos en una creciente competencia de mercado consecuencia de la implementación del modelo neoliberal en sus gobiernos. México no escapa de ese modelo y actualmente se encuentra dentro de una política que ha cedido sus responsabilidades a las empresas privadas, bajo el pensamiento de que el capital privado será el que dé el desarrollo de la sociedad mexicana.
Es indispensable retomar temas como recuperación de espacios públicos, áreas verdes, planeación urbana, vivienda y conjuntos habitacionales a fin de conseguir una mejor calidad de vida como habitantes de nuestras ciudades.

El desarrollo territorial y urbano, la producción y venta de vivienda, han pasado bajo la responsabilidad del sector privado de la construcción, quienes en su afán de obtener mejores ganancias han dejado de ver a la vivienda como un satisfactor y lo han convertido en objeto de mercado. Al verlo como objeto de mercado se han dejado a un lado las características de diseño que hacen de la vivienda un espacio digno y decoroso. El hábitat humano es comprendido no solo por la vivienda, sino por todo el contexto urbano, ambiental, económico, político y social. Es indispensable mejorar las políticas públicas a fin de tener un buen desarrollo como sociedad, para lo cual se hace imprescindible la participación de toda la sociedad civil.

Se requiere una labor de concientización civil para lograr que la sociedad se involucre en la toma de decisiones públicas en armonía con los gobiernos. A la par, es importante la recuperación de valores humanos a fin de que las decisiones no se den en beneficio personal o de pequeños grupos, sino que logren trascender a futuras generaciones. Tenemos la oportunidad de formar parte de una institución educativa de gran prestigio a nivel nacional, y que se perfila rápidamente a niveles internacionales. El enfoque actual de la Universidad Veracruzana es dirigido a la labor en pro de la sociedad. Como universitarios tenemos la oportunidad de apoyar en la concientización de la sociedad civil a través de nuestro quehacer como arquitectos. Es importante empezar a desarrollar proyectos con un enfoque analítico y crítico que se encaminen a lograr importantes cambios en nuestra sociedad. Hay mucho por hacer, mejorar la educación, cuidar el medio ambiente, incrementar el bienestar social, apoyar a nuestros gobernantes con herramientas de investigación que les ayuden en la toma de decisiones, etc. De manera personal los tres ingredientes que se me hacen importantes en cada proyecto son: participación ciudadana, conciencia social y valores humanos.

Fuentes consultadas.
Campillo, Antonio. Variaciones de la vida humana: una teoría de la historia. http://books.google.com.mx/books?id=c0voluApLGgC&pg=PA157&lpg=PA157&dq=primeras+sociedades+humanas
(http://www.ciepac.org/neoliberal/esp/capitalismo.html).
(http://www.wordreference.com/definicion).
Hudson, M., Superimperialismo. La estrategia económica del imperialismo norteamericano. Ed. Dopesa, Barcelona, 1973, p. 88.

jueves, 27 de octubre de 2011

Pobreza y ciudad en América Latina y el Caribe

Leobardo Chávez Alaffita*
Introducción
La publicación intenta orientar, hacer una reflexión, dar significado y generar una visión programática en la gestión de los asentamientos humanos y su vinculación con el desarrollo sostenible en la región. En un marco en el que las fuerzas que determinan el desarrollo del planeta en este momento son: “Lo Global, descrito como: un movimiento de integración económica, cultural y política de los países del mundo, y lo local, tendencia hacia mayores niveles de autodeterminación y delegación de gestión y poder a comunidades y localidades sub-nacionales. En un contexto de fuertes contrastes entre crecimiento y recesión, equidad y desigualdad, exclusión e integración, y pobreza y riqueza.”
El capítulo III, “Pobreza y ciudad en América Latina y el Caribe”, escrito por el arquitecto Joan Mac Donald, revisa el diseño de de políticas que favorezcan la superación de la pobreza en la ciudad y una visión programática para las políticas nacionales y locales (económicas, sociales y medioambientales) creando una agenda que incluye entre otros factores al espacio público.
El autor como introducción nos da un dato para reflexionar, los efectos de la pobreza urbana en las ciudades latinoamericanas: De cada 100 habitantes en la ciudad latinoamericana 37 son pobres y de ellos 12 son indigentes (CEPAL, 2001).
Uno de los puntos que observa para el deficiente modo de consolidar políticas eficientes en este tema de la pobreza urbana es el crecimiento rápido y cambiante en las causas y factores que la generan y que rebasan cualquier forma de recabar información actualizada y sólida. Dividiendo la aparición de la pobreza urbana en periodos con características distintas: el primero, el desplazamiento masivo de población de las zonas rurales a la periferia de la ciudad, ocurrida décadas atrás. El otro momento es en el que se da un crecimiento endógeno de la población urbana y las transformaciones demográficas, sociales, culturales y económicas, duplicando la población en estas 3 últimas décadas. Encontrándose así con una posibilidad escasa de inserción social ante políticas fiscales, programas públicos débiles, un mercado de suelos agresivo comercialmente y una alta tasa de desempleo.
Muestra también que en algunos países se presentan estas fases de forma simultánea.
La base institucional de los países y ciudades, al momento de intervenir aplicando acciones, se ve limitada por la falta de metodologías adecuadas para poder enfrentar la pobreza urbana. Esta supera las capacidades del sistema municipal, por falta de nuevos conceptos operativos y por otro lado las experiencias que se consideran innovadoras no alcanzan niveles de aplicación que impacten la pobreza.
En este capítulo el autor toca temas con propuestas para enfrentar la pobreza empleando material generado por el proyecto “Estrategias e instrumentos de gestión urbana para el desarrollo sostenible en América Latina Y el Caribe”, el cual intenta construir una “agenda de ciudad”.
En las páginas siguientes presento los temas de este tercer capítulo.
Características de la pobreza
En el capítulo el autor presenta características de la pobreza en estas regiones, como en la que se indica que en América Latina y el Caribe: dos de cada tres pobres vive en las áreas urbanas, teniendo en cuenta que la población en estos países se concentra en los centros urbanos.
Así también que estudios de la CEPAL (2002) indican que la cifra de pobres va en aumento cada año, señalando un deterioro en el cuadro social de la región.
Por medio de cuadros presenta la complejidad de la pobreza actual: Heterogeneidad en la pobreza urbana de cada región, presencia de ésta muy desigual en cada país, con índices diversos de un 20% en algunos países a un 58% de la presencia de pobreza en otros. Variaciones en el tipo de pobreza que se han experimentado de una falta de bienes que cubran las necesidades básicas o carencias materiales a otra que se aprecia por los indicadores monetarios.
Expresión de la pobreza urbana
La propuesta para definir estrategias de cara a la pobreza urbana se refiere en primer lugar, “precisar la naturaleza que presenta el problema en cada caso específico” como pobreza y exclusión, aquí propone el uso de un enfoque que fomente una inserción ocupacional y la creación de oportunidades de educación. También identifica otra variante como la pobreza y segregación residencial generando oportunidades de movilidad social y económica aplicando políticas de integración física y funcional con la ciudad. Otra es la Pobreza e informalidad, esta variante es importante, dado que la atención debe centrarse en determinadas comunidades, el empleo informal es un elemento de supervivencia, por lo que se deben tomar acciones como habitabilidad e infraestructura para favorecer un proceso educativo que de acceso a empleos. También está la informalidad habitacional, que toma diversos estadios en cada región e inclusive en una misma, dice: “no todos los pobres son habitantes de asentamientos informales, tampoco son pobres todos los que habitan en barrios informales”, por lo tanto el autor precisa que las políticas locales pueden fortalecer o proteger estrategias de apoyo mutuo, promoviendo acciones de mejoramiento habitacional.
Visión programática
Magnitud y heterogeneidad de la pobreza urbana.
En la ciudad, con su enorme concentración de pobreza, se presentan diferencias en cuanto la forma y tamaño de la pobreza, el autor pone de manifiesto: “actualmente los programas de alivio carecen de éxito porque dependen de manera directa de factores coyunturales vinculados al entorno macroeconómico”. Sugiere entonces la incorporación de objetivos específicos que eviten la segregación, eliminando diferencias de características o atributos urbanos e integrando a la ciudad los barrios populares mediante infraestructura y espacios públicos, generando un entorno urbano seguro y equitativo, generando ciudanía y fortaleciendo la inclusión.
Avances graduales y acumulativos
Debido a su dimensión y complejidad la pobreza urbana rebaza los recursos con los que se le combate, he aquí una observación, el que esto no debe tomarse como excusa ya que se debe “visualizar un programa de alivio a la pobreza en un proceso de tipo secuencial”, logrando avances paulatinamente, construyendo y acordando paralelamente una secuencia de posibles intervenciones.
Focalizar en el interior
Sugiere el localizar a grupos de atención inmediata, no solo regiones sino comunidades y barrios basándose en una sólida información social.
Una base informativa sólida en el nivel local
Ya que la pobreza afecta de diversas maneras a diversos hogares, propone aunado al uso de censos y encuestas el empleo de mapas de carencias, logrando así la posible asignación de recursos, estableciendo prioridades donde se localice concentrada la pobreza urbana.
Políticas nacionales
Dentro de este capítulo el autor analiza las políticas nacionales y su relación con la pobreza urbana, describiendo aspectos generales como las perspectivas económico-productiva, social y ambiental y sugiere articularlas entre sí. Dado que, el fraccionar responsabilidades no ha ayudado a la superación de la pobreza. Expone la idea de que para lograr la sostenibilidad de un programa de superación de la pobreza, las intervenciones deben ser tocadas en todos los niveles dentro del ámbito social, económico y ambiental. Promoviendo en cada rubro la visión programática explicada anteriormente.
Dentro del tema Medio ambiente, territorio y pobreza urbana, enumera la gestión urbana y territorial entre otros factores, explicando que: ”los pobres no se ajustan al marco establecido porque éste no les sirve” por lo que resulta necesario disponer de recursos para estrategias de “mejoramiento de barrios marginados y desarrollo sustentable de las periferias, e integración a la ciudad de grupos sociales físicamente excluidos” Un segundo aspecto de la gestión urbana es la revisión del impacto social que provocan los instrumentos de planificación y una gestión urbana excluyente, revisando si resultan adecuados a las necesidades de los habitantes que viven en la pobreza.
Pobreza urbana a nivel local
Dentro de los aspectos generales, el autor menciona que se debe tener en cuenta al abordar el tema de pobreza en la ciudad, ya que “ella es la expresión de la voluntad y decisión de las familias de menores recursos…en orden de acceder a la ciudad”, así también considerar las formas que emplean para insertarse a la ciudad y en tercer lugar, observar que las personas y hogares pobres son habitantes formales y concretos de una ciudad. Así en lo local focalizando grupos se puede poner en marcha programas integrales y sostenibles contra la pobreza urbana dimensionándolos económica, social y ambientalmente. Y marca algunas acciones que pueden ser instrumentadas por gobiernos locales para la cuestión de pobreza urbana: Reformular presupuestos locales, mejorar programas municipales de empleo, focalización territorial equilibrada y con sesgo hacia la pobreza, revisión de regulaciones poco realistas y discriminatorias, e incorporar de manera equitativa a la comunidad en los procesos de decisiones presupuestarias.
Así se desarrollan cuatro áreas de intervención, Suelo y pobreza en el que menciona como elemento clave el acceso al suelo como modo de inserción por los pobres a la ciudad. Y analiza tres aspectos críticos (quizá aquí el autor toca un poco la frontera segregacionista) que debería abordar una gestión urbana: Disponibilidad efectiva de suelo para hogares pobres, las reglamentaciones que limitan aún más dicha disponibilidad y las condiciones para ofrecer una permanencia segura a los habitantes.
Otra área es la de la dotación de Servicios la cual se tiene que asumir como tarea importante, ya que los habitantes en pobreza tienen la expectativa de obtener los servicios que cuentan los demás ciudadanos aunque esto suponga una tarea técnica y financiera muchas veces casi imposible. Para afrontar esto propone organizar un proceso de optimización de redes existentes y su ampliación a los asentamientos precarios, basándose en una consideración de recursos posibles a conseguir en los diferentes niveles o en otros ámbitos.
La tercera es relativa a vivienda, parque y flujo habitacional, tomando aquí como un aporte importante el que los habitantes pobres hacen para construir la ciudad, observando este hecho por una parte como ejemplo aprovechable de gestión y decisión, pero por otra, este aprovisionamiento informal ha creado costos urbanos para los gobiernos y los ciudadanos en general. Describe los diferentes esquemas que se han empleado en esta área y resume que éstos han logrado una producción mucho menor de viviendas de las necesarias. En este punto el autor propone estudiar el mejoramiento del parque existente de viviendas y sus mecanismos sociales y financieros.
La cuarta y última área tratada es la relativa a los espacios urbanos y ciudadanía, tema importante en el cual menciona que a este sector empobrecido no se le debe considerar como un objetivo de los programas, sino como actores en este proceso. Los hace partícipes de un ciclo de programas y proyectos, iniciando con la identificación de necesidades hasta la evaluación de resultados obtenidos. Y aquí toma esto como pieza importante para la gestión y obtención de barrios consolidados, espacios públicos y prevención de la inseguridad ciudadana.
El espacio público lo dimensiona como un integrador social y un mecanismo para la realización de las personas y su progreso, aunando al espacio público, están la cultura y el capital social vecinal creando una fortaleza en lo local para enfrentar crisis y eliminando riesgos de empobrecimiento de sectores.
Pone de manifiesto el aprovisionamiento, mantenimiento y rescate del espacio público para apoyar los mecanismos de cooperación “y fomentar el sentido de pertenencia a la ciudad”.
Concluye mencionando la magnitud del problema de la pobreza y los recursos mínimos destinados a enfrentarla debido a intereses y actores más poderosos. Y evitar que esto desanime y genere una idea de que la lucha contra la pobreza se pierda desde el inicio.
Sugiere la introducción de criterios de equidad en la actuación del municipio. Y en cuestiones de gestión el adoptar formas participativas y democráticas favorecerá la creación de espacios para todos los ciudadanos, acercando y conciliando intereses diversos para construir una mejor ciudad.
Considero que el tener en cuenta mecanismos para hacer frente a la pobreza urbana, ordena y logra programar medidas, sin embargo el modelo de desarrollo que impera actualmente relega y aleja cada vez más a este sector, impidiendo la inserción lógica a la ciudad, es una cuestión de construcción de conciencia en los gobiernos, éstos en los últimos años vienen beneficiando de forma total a sectores poderosos, por lo tanto es una labor de participación y conciencia ciudadana. El desarrollar una agenda de ciudad realmente apegada en esta materia beneficiaría a todos. Lo considerado en este capítulo sobre el espacio público y su función social es fundamental, sin embargo creo que también teniendo en cuenta el factor ambiental, como base para crear sociedades incluyentes y sanas.

Bibliografía:
Autor: Jordán, Ricardo y Daniela Simioni, Compiladores
Título: Gestión urbana para el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe
Libros de la CEPAL No. 75
Santiago de Chile, junio 2003

Experiencia Educativa: Gestión integral
Profesor: Dr. Arq. Daniel R. Martí Capitanachi
Maestría en Arquitectura, Ciudad y territorio
Alumno: Leobardo Chávez Alaffita
Fecha: 23 de septiembre de 2011

* Ensayo Sobre el Capítulo III Pobreza y ciudad en América Latina y el Caribe escrito por Joan Mac Donald. Tomado del libro Gestión urbana para el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe, editado por la CEPAL y Cooperazzione Italiana en Santiago de Chile, 2003.

sábado, 15 de octubre de 2011

Ensayo sobre: Las grietas de la ciudad capitalista, de David Harvey.


Jorge Alejo Gutiérrez Márquez
Maestría en Arquitectura
Universidad Veracruzana

En la entrevista realizada a David Harvey y traducida al español por Carolina del Olmo y César Rendueles, denominada Las grietas de la ciudad capitalista, se reconoce la riqueza de su producción científica, la cual se sustenta en su sólida formación profesional como geógrafo y en el vasto ejercicio de la docencia, por más de treinta años; también en la entrevista se indica que es su manejo de la fusión del marxismo y la geografía lo que le hace enriquecer ambas disciplinas.

En tiempos recientes, el Maestro Harvey ha centrado su atención en el estudio espacial de las nuevas formas de imperialismo, focalizando su discurso teórico en el análisis de la manera en que la acumulación del capital incide sobre la estructura el espacio geográfico. La lectura de este documento conlleva necesariamente a un ejercicio reflexivo, crítico y analítico. Reflexión que me resulta sumamente interesante y obliga a acercarme a las ideas de Harvey, en relación a los planteamientos que ofrece respecto al capitalismo, la globalización, el urbanismo moderno y el urbanismo del capital.

Son once preguntas que integran la entrevista referida y las respuestas emitidas por Harvey revelan su ideología, respecto a los espacios urbanos y su relación directa con el actual modelo económico neoliberal. De manera clara y sucinta el Maestro explica cómo es que la perspectiva de la urbanización dejó de ser crítica, utópica y social para convertirse en un instrumento de la globalización, de competitividad y de inversión de capitales.

Su exposición nos remonta al siglo XX, en la década de los 70, cuando los gobiernos de las naciones poderosas eran social-demócratas, con el supuesto interés de atender y mantener el bienestar de la totalidad de la población -claro, menciona Harvey-, ésto sin que se viesen afectados los intereses de la clase social que poseía los grandes capitales económicos.

Comenta el Maestro que fue en la década de los 80, en Estados Unidos con Ronald Reagan y en Gran Bretaña con Margaret Teacher, cuando se permitió la entrada a los grandes capitales económicos a sus gobiernos, consolidándose de esa manera, el modelo Neoliberal, cuya única intención fue restablecer el control y beneficio a las clases del poder y el dinero, basándose para ello en la competitividad y la utilización del capital financiero; en esa dinámica los sindicatos, también fueron limitados en su ejercicio de proteger y salvaguardar los derechos laborales de sus agremiados, del mismo modo se deterioró la calidad de vida de las personas. El resto de los países se vio obligado a adoptar políticas neoliberales y en cascada los gobiernos locales de cada nación han adoptado una visión política de gobernar como empresas privadas, cuidando los intereses de los dueños de los capitales, todo en detrimento del bienestar de la población.

Conocer la opinión que tiene Harvey en relación a la transición que ha tenido la Planeación Racional Urbanística de los proyectos de naciones social-demócratas al proyecto neoliberal me resulta significativo, porque lo relaciono con lo que ocurre actualmente en México, y en específico en el estado de Veracruz respecto a la planeación urbanística y de la vivienda.

Ambas son controladas por las grandes desarrolladoras inmobiliarias, siendo éstas las encargadas de determinar sus áreas de crecimiento, los intereses que deben pagarse por el costo total de la casas, los modelos y los dimensiones de las propias viviendas, sin que a la población -que se supone debe ser la beneficiaria- pueda opinar. Lo mismo sucede con las áreas de donación y áreas verdes asignadas para la construcción. Fue en el sexenio de 2004 a 2010, que modificaron las normas y reglamentos urbanísticos para eliminar las donaciones para espacios públicos, establecidas como participación porcentual del área bruta a desarrollar y en su lufar, sólo se estableció la donación de nueve metros por vivienda, los cuales serían destinados a equipamientos -escuelas centros de salud, áreas deportivas- quitando así el concepto de área verde urbana.

Me pregunto entonces, ¿cuál es el papel de nuestros gobiernos en éste ámbito?, la respuesta la encuentro en lo mencionado por el maestro Harvey, quien señala que el fracaso de la Planeación Racional Urbanística de los gobiernos social-demócratas de las décadas de los 60 y 70, se ubicó al pretender, a través de las transformaciones de las formas espaciales y del entorno, resolver los problemas económicos y sociales de sus gobernados, a lo que denominó el propio Harvey un “craso error metodológico” de las “utopías de la forma espacial”, además de que los gobiernos social-demócratas se encontraban entre la espada y la pared, por decirlo de algún modo, debido a que tampoco podían desatender los intereses de los grandes capitales.
Por las razones antes expuestas sucedió que las Planeaciones Racionales Urbanísticas fueran rechazadas (al no cumplir con sus promesas), circunstancia aprovechada por el Proyecto neoliberal para usar los espacios urbanos en su beneficio y claro, en detrimento de la calidad de vida de los seres humanos que poblamos este planeta.

Harvey opina que el proyecto neoliberal con su discurso de ordenamiento urbano presenta grandes contradicciones, refiriéndose a las opuestas opiniones que tienen entre sí, quienes integran la clase dominante, en lo que se refiere, a lo que es lo mejor para incrementar sus capitales, lo que desde la perspectiva del Maestro David, podría usarse al intervenir en los procesos de planeación y de este modo lograr beneficios para las clases sociales menos favorecidas. Otro elemento a destacar es el énfasis que otorga Harvey a la creación de una lucha ideológica como un mecanismo de la recuperación de los espacios urbanos.

Planteamiento con el que coincido totalmente, puesto que tengo la intención de realizar en mi tesis profesional de Maestría en Arquitectura la propuesta de Construcción de Viviendas con Material Alternativo, esto para promover la edificación de casas, con materiales, que no afecten el entorno ecológico, que sean de bajo costo y que se incluyan al mismo tiempo que se consideren como una opción más para la construcción, revalorizando con ello los materiales distintos a los usuales.

Otra de las opiniones que ofrece Harvey que me parece importante comentar es que a su parecer el neoliberalismo trae consigo innumerables anomalías que el propio modelo se niega a aceptar como consecuencia de la operativización de su proyecto, tal es el caso de la economía informal y/o de la construcción de viviendas las periferias de las ciudades, en áreas de alto riesgo. El maestro señala que al privatizarse los espacios comunes se incrementa el empobrecimiento de la gente, al mismo tiempo que pierden sus derechos en general.

Una mirada crítica de nuestro entorno local, y nacional da cuenta de la congruencia que existe entre lo que Harvey señala y lo que vivimos; un crecimiento irregular en las construcciones, un alto índice de desempleo, comercio informal en los lugares más inimaginados, en pocas palabras muchísima pobreza, pero de manera contrastante, también podemos observar zonas privilegiadas en las que se aprecia abundancia y riqueza.

El Maestro insiste en revelar las características negativas del proyecto neoliberal en lo tocante a la política urbana; porque el dinero que invierte la clase del poder (los dueños de la riqueza) en espacios urbanos, solo se enfoca a mantener sus privilegios y ganancias económicas; lo que en muchos casos al crear ciudades competitivas además de atractivas para el sector turístico y por supuesto propicias para la nueva inversión de capital se descuida el resto de los espacios, que muestran un panorama desalentador a los visitantes y a los inversionistas. Dicha problemática obliga a los dueños de los capitales a mejorar los espacios urbanos al mismo tiempo que recuperan las tradiciones, el folclor y la cultura en general de los habitantes de las regiones, esto como un elemento más de atracción para los nuevos inversionistas.

David Harvey dice, no estar de acuerdo con la utilización del patrimonio cultural de la población como estratagema de mejora de las condiciones de los espacios urbanos, sin embargo esto, se podría ocupar como una oportunidad para dar a conocer a la gente, la manera en la que se apropian de sus costumbres, comercializando con su bagaje cultural y con ello los movimientos sociales se integren y luchen por recuperar sus espacios y sus derechos en general.

Las críticas que realiza Harvey a la utilización del modelo neoliberal de los espacios geográficos como instrumento del incremento de sus capitales son tangibles y nosotros de manera cotidiana convivimos con sus manifestaciones como por ejemplo: la inequidad desproporcionada de la riqueza, los altos índices de desempleo, la baja calidad de la educación (en todos sus niveles), la deserción escolar, la economía informal, la ocupación de áreas para la vivienda en zonas de alto riesgo, el bajo nivel adquisitivo del dinero, empleos mal pagados, la inseguridad, social y el incremento de la pobreza . Pareciera que no hay posibilidad de salir de este caudal de problemas, sin embargo el Maestro David cree que existen vías de reencuentro con la calidad de vivir y que no se oponen al respeto del derecho de todos a la equidad y la justicia. Se trata de concientizar- nos, reeducarnos respecto al derecho que todos tenemos a los espacios geográficos, es decir a las ciudades sin grietas. Implica realizar una lucha utilizando una ideología que reclame lo que nos han quitado para eliminar las grietas que no son más que síntomas de dolor, hambre, ignorancia y conformismo.

Referencias bibliográficas:
La entrevista “Las grietas de la sociedad capitalista”, se encuentra publicada en la Revista Cuadernos del CENDES, mayo-agosto, año 2007, vol. 24, número 065. Universidad Central de Venezuela. Caracas, Venezuela. pp. 131- 138

© César Rendueles y Carolina del Olmo. Se permite la copia, reproducción literal y
redistribución de este texto en su totalidad y por cualquier medio siempre y cuando
sea sin ánimo comercial y esta nota se preserve.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Modo de producción, Desarrollo económico y Urbanización.


Rebeca Ampudia Ladrón de Guevara.

Para probar la conjunción de los elementos por los que lleva título este ensayo se analizan los factores de cambio que modifican el patrón de desarrollo urbano según David Clark en relación con la definición de urbanización de Gustavo Garza e integrando otras dos definiciones de urbanización de las que el segundo se vale.

Clark entiende al patrón de desarrollo urbano como algo iniciado hace más de ocho mil años que durante mucho tiempo y a la par que el desarrollo de la humanidad siguió un proceso lento de transformación que va del descubrimiento de la agricultura hasta la expansión global del modo de producción capitalista; este patrón, desde hace algunos siglos, a partir de la revolución industrial con la inserción global del capitalismo, y aún más marcadamente, a finales del siglo pasado e inicios del actual, sufrió una aceleración sorprendente que cambió al mundo hacia una orientación urbana. Clark enfatiza que dichos factores son el estadío intermedio en el que nos ubicamos, un periodo de cambio en el que el mundo rural en su mayoría, paso a ser predominantemente urbano y donde existe la posibilidad de convertirse en totalmente urbano.

Los tres factores que han provocado este cambio según Clark son: el crecimiento urbano, la urbanización y la propagación del urbanismo. Clark Define al crecimiento urbano como el hecho de que la población de las ciudades aumente, ya sea por incremento de tasas de natalidad o por migración a los centros urbanos. Por su parte, Eldridge define a la urbanización como el proceso de concentración de población que se da por la multiplicación de centros de población o por aumento de tamaño de los existentes. Aquí, el punto de coincidencia de la definición de Eldridge con el factor de Clark es el aumento de población y tamaño de las ciudades. En ambos casos los factores tomados en cuenta son los de carácter cuantitativo-demográfico.

De acuerdo con la definición de Eldridge el crecimiento urbano siempre ha estado presente en la humanidad. Lo que Clark enfatiza es que el crecimiento urbano como factor de cambio del desarrollo urbano global proviene del siglo XVIII cuando las ciudades industriales de Europa aumentaron considerablemente de tamaño y momento a partir del cual las ciudades en el mundo han tendido al crecimiento.

El segundo factor de cambio de Clark es la urbanización, tanto para él como para Browning la urbanización es una relación proporcional. Browning la define como el aumento de la razón entre la población urbana y la población total. Clark la define como el incremento de la proporción de la población que vive en ciudades, donde la proporción habla de la distribución de la población en una nación y permite determinar el momento en que ésta pasa de ser rural a urbana. Clark señala que las mayores tasas de este factor han ocurrido a partir de de la segunda mitad del siglo XX y hasta nuestros días, periodo en que, a nivel global, gran parte de la población rural se ha desplazado a vivir en centros urbanos.

Es posible ver que las definiciones de Eldridge y de Browning se apegan al fenómeno de urbanización que en la actualidad vivimos, sin embargo, su limitación es que abordan el tema como algo exclusivamente demográfico sin considerar que los procesos de cambio y de desarrollo urbano suceden a la par y dentro de otras estructuras sociales como pueden ser la política, la económica, la ecológica, la cultural, entre otras.

Resta analizar la propagación del urbanismo en donde otras estructuras también adquieren peso, éste factor significa que las características sociales y de comportamiento de la población urbana se extiendan entre toda la sociedad, incluso en áreas que no son urbanas, provocando que la gente adopte valores, expectativas y estilos de vida urbanos. Para entender la propagación del urbanismo podemos hablar de la historia y condiciones bajo las cuales se dio el desarrollo urbano global, haciendo un breve recorrido a través de la evolución de los factores económicos y sociales que lo encaminaron.

Clark menciona al mercantilismo como semilla que gestó el modo de producción capitalista ya que por sus condiciones económicas de venta, compra y consumo, dio importancia a las ciudades, las vías de comunicación, la localización portuaria, la manufactura y el transporte, dando lugar a sistemas maduros de producción industrial. Una vez entrado el capitalismo, la producción masiva y la aglomeración de población produjeron el agente determinante que incrementó el crecimiento urbano y la urbanización: la industrialización. El capitalismo monopólico del siglo XIX y el capitalismo corporativo de décadas recientes han reforzado y propagado dichos factores de crecimiento y urbanización en el mundo, tanto en los países desarrollados como de los países en desarrollo.

Para Clark los factores de cambio del patrón de desarrollo urbano tienen lugar en el periodo que corresponde al modo de producción capitalista y las estructuras económicas son decisivas para determinar el desarrollo urbano. Esto concuerda con la postura de Garza que afirma que el proceso de urbanización va siempre de la mano del desarrollo económico de una nación y que la urbanización básicamente se da dentro del modo de producción industrial capitalista manifestándose “como un fenómeno inherente al desarrollo de las fuerzas productivas” (Garza, 1985:42).

Garza define a la urbanización como “el proceso de transformación paulatina de la estructura y superestructuras rurales en la estructura y superestructuras urbanas (… y) se caracteriza por el desarrollo incesante de la división social del trabajo, que transfiere la fuerza laboral agrícola hacia las ramas no agropecuarias; por el cambio de la forma, medios y objetos de la producción; por la creciente diferenciación de las superestructuras políticas, sociales, psicológicas, etcétera, entre el campo y la ciudad y por dar origen a la ciudad y estimular su multiplicación y crecimiento” (Garza, 1985: 40 y 41). En esta definición está contenida la transformación de lo rural en urbano que Clark ve como la urbanización, el crecimiento y multiplicación de las ciudades que Clark ve como el crecimiento urbano y el cambio de las superestructuras políticas, sociales y psicológicas que Clark define como la propagación del urbanismo.

Bibliografía:
Clark, David (1996). Urban world / Global city. Routledge. London and New York. Pp. 40-76.
Garza, Gustavo. (1985). El proceso de industrialización en la ciudad de México, 1821-1970. El Colegio de México. México. Pp 27-42.

miércoles, 27 de julio de 2011

El Derecho y la Ciudad.


Que grato como mexicano, encontrar en un contexto extranjero, la referencia nacional dada a partir de la efigie y la frase célebre de Don Benito Juárez:
Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz.
Integrante de una colección de arte en espacios públicos de la ciudad de Chicago, el monumento se erige en una tranquila explanada ubicada justo en el centro de la agitada urbe.



Las ideas jurídicas de la época en que se formula dicho pensamiento se basaban en un amplio respeto a la individualidad. Por ejemplo, Ponciano Arriaga, al formular su voto para considerar en su momento el proyecto de Constitución que se examinaba y que se emitió el 23 de junio de 1856, señalaba:

“....la idea de propiedad lleva inherente la de individualidad....habrá siempre en la sociedad humana dos cosas, la sociedad y el individuo: éste no puede vivir sin aquélla, y viceversa, porque son dos existencias correlativas, que se sustituyen y se complementan mutuamente. Ambos elementos son tan necesarios entre sí, que no se puede sacrificar ninguno, y el progreso social consiste simplemente en darles un desarrollo simultáneo, pues todo aquello que perjudica al individuo, perjudica también a la sociedad, y lo que a ésta satisface, debe también satisfacer a aquél. Cualquier cambio que no encierre estas dos condiciones, será por esta sola razón contrario a la ley del progreso. Precisamente lo que nosotros censuramos en la actual organización de la propiedad, es el que no se atienda a una porción de intereses individuales, y que se constituya una gran multitud de parias, que no pueden tener parte en la distribución de las riquezas sociales”

A pesar de que reconoce esa necesaria vinculación otorga mayor énfasis en la individualidad:

“La propiedad es sagrada porque representa el derecho de la persona misma. El primer acto del pensamiento libre y personal es un acto de propiedad. Nuestra `primera propiedad es nosotros mismos, nuestro yo, nuestra libertad, nuestro pensamiento. Todas las otras propiedades derivan de aquélla y la reflejan. El acto primitivo de propiedad consiste en la imposición libre de la persona humana sobre las cosas; por esa imposición las hago mías: desde entonces asimiladas a mí mismo, marcadas con el sello de mi persona y de mi derecho dejan de ser simples cosas respecto de las otras personas, y por consecuencia ya no pueden caer bajo la ocupación o apropiación de los demás. Mi propiedad participa de mi persona; tiene derechos por mí, si puedo expresarme de tal modo, o por mejor decir,mis derechos me siguen en ella, y estos derechos son los que merecen respeto”.

Citas:
CASTRO, JUVENTINO V.
GARANTÍAS Y AMPARO
MÉXICO. PORRÚA, 1974.
p.198-199

jueves, 7 de julio de 2011

FAUV Acreditada por ANPADEH, antes COMAEA




Aunque el oficio se explica solo, resulta muy agradable transmitir la noticia de que nuestra escuela, al fin, ha sido considerada como apta para su acreditación. Significa un nuevo punto de partida que permitirá alcanzar metas distintas, más ambiciosas desde el punto de vista académico y de servicio social. Ojalá sean tiempos mejores que incidan en el mejoramiento físico de la escuela, en más y mejores oportunidades laborales, de intercambio académico y movilidad estudiantil. Ojalá vengan más oportunidades para publicaciones, para organización de eventos y foros de discusión, para prácticas de campo y avituallamiento de laboratios...En suma, ojalá sea inicio de un nuevo ciclo, enriquecedor en todos sentidos.
¡Felicidades FAUV-Xalapa!
¡Felicidades Universidad Veracruzana!