viernes, 5 de diciembre de 2008

La ciudad actual y sus retos ambientales: Reflexiones sobre la problemática vigente en el Estado de Veracruz.

Elena Rustrián Portilla.
Laboratorio de Gestión y Control Ambiental, Facultad de Ciencias Químicas de Orizaba, U.V. erustrian@uv.mx.



Las actuales ciudades en nuestro país, presentan en su gran mayoría, un crecimiento desordenado que se refleja en la pérdida de su belleza paisajística y a menudo arquitectónica original. Existe un crecimiento alto y sostenido de la mancha urbana de las ciudades medias y grandes, producto de una migración rural que prácticamente ha abandonado el campo para establecerse en cinturones de miseria urbanos en busca de un trabajo que le permita un ingreso para sobrevivir. La escala de los centros urbanos, el número de habitantes que albergan y, su actividad o función económica territorial en el contexto local, regional o nacional, van a definir su relación con su entorno y ecosistemas vecinos de modo que serán determinantes de la problemática ambiental específica para cada centro urbano.

Los territorios sean ciudad, pueblo, o ecosistema natural, con todos los escalones intermedios de la acción humana sobre la naturaleza ó antropización, son ecosistemas interrelacionados, que se alteran entre sí a través de múltiples formas de contacto y de utilización mutua. De modo que las ciudades y otros ecosistemas han de considerarse en su relación, e impactos, a escala mundial, para comprobar la sostenibilidad de aspectos globales como la deforestación, la biodiversidad, las emisiones contaminantes y los efectos sobre el cambio climático (capa de ozono, efecto invernadero, etc.); (Goyre y Velázquez, 1997).

De acuerdo al Banco Interamericano de Desarrollo (BID, 2006), en Latinoamérica y el Caribe aproximadamente la mitad de los habitantes en los centros urbanos vive en condiciones de pobreza. Las poblaciones pobres, están generalmente localizada en asentamientos marginales los cuales no tienen una cobertura ni calidad adecuada de servicios básicos. En consecuencia, las condiciones ambientales y de salud de estas poblaciones tienden a generar mayores riesgos y vulnerabilidades. En la región, es notoria la relación directa entre el deterioro ambiental, la calidad de vida y la pobreza urbana. Muchos de los barrios pobres están ubicados en sitios poco propicios y de alto riesgo (zona en pendientes, humedales y otros suelos ambientalmente frágiles), lo que aumenta la vulnerabilidad a los impactos de las amenazas naturales tales como deslizamientos, inundaciones y sismos, además de impedir o imposibilitar la extensión de infraestructura de vialidad, alcantarillado y otra infraestructura de servicios.

Así, habría que plantearnos los límites del crecimiento de las ciudades actuales, con una visión de sostenibilidad.

La organización urbana vigente en el Estado de Veracruz y que no es ajena a la realidad nacional, presenta pautas de consumo sin control en que a su vez, los procesos de producción y distribución vigentes se caracterizan por un despilfarro de recursos naturales y explotación excesiva de los ecosistemas, sin reconocimiento de la gran responsabilidad que en la generación de residuos líquidos y sólidos así como la alteración de la calidad del aire, tiene cada actor de la cadena productiva y de consumo.

La organización del espacio urbano y de las actividades que se realizan en el seno de una ciudad debe tener condiciones adecuadas para la habitabilidad de sus ciudadanos, asegurando también el mantenimiento de esas condiciones para los futuros habitantes. Frecuentemente, la habitabilidad interna se mejora a costa de incrementar impactos ambientales lejanos, o de la innecesaria destrucción de recursos en su propia área.

La presión ejercida sobre el medio urbano, y los ecosistemas que lo sustentan, por los procesos de urbanización es cada vez mayor, sin que se establezcan controles adecuados respecto a la proporción de actividades que deben asentarse en distintos lugares, ni límites de capacidad de carga en determinadas áreas. El consumo en masa, por grandes poblaciones y con pautas despilfarradoras, conduce a la pérdida de capital natural, sin que haya políticas adecuadas de control, mejora de lo existente y renovación o sustitución de lo consumido.

La explotación excesiva de los ecosistemas sobrepasa su capacidad de carga tanto por consumo de recursos, como por la intensidad de movimientos y de actividades o por contaminación, que alteran el equilibrio de los ecosistemas provocando procesos de degradación que pueden llegar a ser irreversibles. Según diversos expertos, una gestión adecuada con participación ciudadana puede reducir en un 50% el consumo doméstico de energía y agua, y la producción de residuos, y análogamente se puede reducir sustancialmente el consumo de energía y la producción de residuos en actividades como el tráfico y la industria.

De acuerdo con Goyre y Velázquez (1997), las situaciones más habituales que ponen en riesgo los ecosistemas ante el avance de la mancha urbana y que, sin duda son aplicables a nuestro entorno, son las siguientes:

• Destinar suelo fértil para asentamientos urbanos lo que disminuye la producción agraria y las superficies para el intercambio de gases, infiltración y aumento de la escorrentía.
• Extracción intensiva de recursos materiales renovables y no renovables.
• La carencia de mapas de riesgos confiables de buen número de ciudades para considerar formas graves de erosión, zonas sísmicas e inundables.
• Como consecuencia de la explotación excesiva de los ecosistemas y de su contaminación por residuos, cada vez se recurre a ecosistemas naturales más alejados para solventar las necesidades tanto urbanas como industriales, extendiendo la huella de las ciudades a espacios remotos que, en algunos casos debido a su situación económica, acogen impactos excesivos contribuyendo a la pérdida de capital natural y a la degradación ambiental local y global.
• Un caso particular de intrusión en los ecosistemas naturales, que se da en espacios cada vez mas alejados, es el esparcimiento, con una importancia creciente del turismo. El turismo incide negativamente en aspectos tales como la congestión urbana en determinadas franjas del territorio; la presión estacional sobre las infraestructuras y servicios; la sobreexplotación de recursos naturales muy específicos -playas, embalses, sistemas montañosos, etc.- por una gran población en un reducido período de tiempo. El aumento de la producción de residuos de todo tipo; aumento de la necesidad de materias primas, y problemas derivados de "maltratar" la naturaleza ligados a la falta de educación medioambiental, que si bien no son exclusivos del turismo inciden en cualquier concentración masiva de personas en estos ecosistemas.
• Contaminación del medio atmosférico, de las aguas y el suelo, que suponen el aumento de la incertidumbre ambiental, a escala local, regional y global, por sobrepasar los límites que confieren estabilidad a los sistemas: el tráfico, la climatización comercial y doméstica así como la industria son las principales fuentes contaminantes. La congestión de tráfico y el abuso en la colocación de topes llega a multiplicar por cinco, las emisiones contaminantes.
• Consumo excesivo de agua en general y, especialmente, en la agricultura y en algunas áreas con asentamientos urbanos y turísticos que crecen sin contemplar la disponibilidad ecológica de este recurso.
• La inadecuada gestión del recurso agua que es condicionante del desarrollo en general.
• Aumento constante de la producción de residuos sólidos con los consecuentes problemas para su tratamiento.
El panorama de los dos últimos aspectos de la lista anterior, agua y residuos sólidos urbanos o basura, se presentan a continuación, referidos a la problemática particular del Estado de Veracruz.


El recurso agua en el Estado de Veracruz
Veracruz recibe el 25% del total del agua de escurrimiento y 23% de la disponibilidad natural del recurso agua del país y una precipitación media anual de hasta 1,840mm, cantidad equivalente a 2.4 veces la media nacional. Con tal abundancia de agua y dadas sus características climáticas y topográficas, el estado presenta efectos hidrometeorológicos intensos que provocan inundaciones en las partes bajas y sequías en la zona norte principalmente (CNA, 2000).

La población veracruzana se asienta en unas 22,000 localidades distribuidas en 212 municipios. La aparente abundancia de agua propició la dispersión de la población al encontrar fuentes de abasto para cubrir sus necesidades mínimas que con el paso del tiempo, crecimiento y cambio de patrones de consumo resultan muchas de ellas, insuficientes. Así, buen número de las ciudades medias de nuestro estado, dependen de fuentes externas para su abasto de agua, situación que representará siempre un factor de vulnerabilidad y riesgo para su crecimiento y productividad.

Se cuenta con 21,757 localidades de menos de 2,500 habitantes que albergan el 44.37% (2.88 millones) del total de pobladores del estado (3.91 millones). En ellas, la cobertura de agua corriente es inferior al 50% (44.37%) y su infraestructura de saneamiento es mínima, representado por escaso acceso a sistemas de alcantarillado (35% de la población), letrinas (8%) y un nulo tratamiento de agua, tanto de abasto como residual.

Las restantes 279 localidades (con más de 2,500 habitantes) concentran el 55.6% de la población y tienen una cobertura de agua corriente del 77%. Respecto al saneamiento el esfuerzo se centra en las redes de distribución de agua, operando con cierta eficiencia en su desinfección. Respecto a las aguas residuales, solo el 12% de la población es cubierta con escasas e ineficientes plantas tratadoras de aguas residuales.


El 82% del agua de abasto es a partir de fuentes superficiales y las estructuras de potabilización son insuficientes para garantizar la calidad que las normas vigentes establecen. Esto debido a la degradación de los acuíferos y la creciente contaminación de ríos y arroyos que cruzan el territorio veracruzano., así como el estado que guardan las redes de distribución existentes.

La contaminación de las aguas, es de origen industrial mayoritariamente, seguida por la generada por la población y en menor cantidad por los prestadores de servicios (CSVA, 2004).

Así, se puede decir que el panorama del agua en Veracruz presenta las características siguientes:
• El agua literalmente se escurre por falta de inversiones para retenerla.
• Hay un marcado contraste entre abundantes recursos hídricos con la baja cobertura y calidad de servicios a nivel estatal.
• Cerca de 50% del agua en Veracruz, se destina a usos agropecuarios en sistemas de irrigación deficientes.
• En Veracruz prácticamente no se compensa a la naturaleza por el agua que genera y se le sustrae.
• El concepto de pago por servicios ambientales no ha sido incorporado para una sana explotación de las cuencas.
• El total de consumidores deben pagar por la operación eficiente del sistema de aguas, incluyendo el pago por servicios ambientales.
• Los grandes usuarios de agua tienen una responsabilidad social subrayada en pagar los servicios por suministro de agua.
• La contaminación del agua en Veracruz, es alta y creciente.
• Alta incidencia de daños por inundaciones.

La gestión de residuos sólidos en Veracruz
El Estado de Veracruz duplicó su generación de basura en 10 años. De acuerdo a registros existentes, en se generaban unas 3,549 toneladas de basura diariamente en 1997, estimando que dicha cifra crecería en proporción del 1 al 1.5% anual (Capistrán y Morosini, 1997). Sin embargo, de acuerdo con afirmaciones recientes del delegado estatal de Semarnat, Veracruz ocupa el sexto lugar nacional en generación de basura con más de 6,000 toneladas diarias, de las cuales solo el 15% es manejado adecuadamente. A lo largo y ancho del territorio veracruzano existen más de mil 600 tiraderos a cielo abierto (El Universal, 23/03/2008).

Cada veracruzano genera en promedio 900 gramos de basura diariamente, cantidad que es superada por los habitantes de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río que se estima generan un 1,100 gramos en promedio al día.

Se estima que cerca del 80% de la basura generada es colectada por servicios de limpia pública municipales y dispuesta en basureros a cielo abierto y algunos rellenos sanitarios existentes y el resto queda en el ambiente ya sea dispersa, enterrada o quemada (Gob. Edo. Veracruz, 1990 en Capistrán et al; 2004). Así, la basura en Veracruz es un grave problema que altera el paisaje, degrada y contamina suelos y acuíferos, genera fauna nociva.


Si bien existe la Norma Oficial Mexicana 083, mediante la cual los Ayuntamientos están obligados a contar con adecuados rellenos sanitarios con las especificaciones de protección ambiental para la selección de sitios, diseño, construcción, monitoreo, clausura y obras complementarias de un sitio de disposición final de residuos sólidos urbanos y de manejo especial, ésta resulta ya insuficiente. La actual tendencia mundial es operar sistemas (ciudad, industria, comercio) con cero emisiones, de modo que la solución no es dotar a cada ciudad con un relleno sanitario sino educar y capacitar a la población en la estrategia de las 3R: REDUCE, REUSA, RECICLA para minimizar la generación de basura y disminuir costos al solo colectar lo que realmente justifica ser tratado como tal, basura, pues se estima que cerca de un 50% de lo que se tira puede reutilizarse o reciclarse y un 30% puede destinarse a compostaje por ser material orgánico, de modo que con una adecuada cultura de la gestión de residuos sólidos urbanos, podríamos reducir el problema a su tamaño real que es de 20% de la dimensión actual.

Finalmente, se citan algunos aspectos que se consideran relevantes dentro de las prioridades ambientales de las ciudades de nuestro estado, como:
-el definir el tamaño de las ciudades en función de los servicios ambientales disponibles para su población y actividades productivas.
-diseñar y construir espacios públicos y privados en que se considere el sano equilibrio del ambiente, no solo espacios verdes, sino infraestructura específica que propicie alguna de las acciones 3R (REDUCCIÓN, REUSO Y RECICLE) en materia de agua, energía y residuos sólidos.
-fomentar como acción urgente el ordenamiento territorial y ecológico de las zonas de riesgo.

Referencias Bibliográficas
Banco Interamericano de Desarrollo (BID, 2006) Cooperación Técnica “Gobernabilidad Ambiental: Bases para un Marco Estratégico y Desarrollo de Instrumentos de Gestión Ambiental Local” (TC-0112124-RG / ATN-NP8535-RG). Componente 2: Planeación Estratégica, Planes de Acción Urbano – Ambiental e Instrumentos de Gestión: Municipalidades. 122pp.
Capistrán H.F. y Morosini, C.F. (1997)La basura urbana en el Estado de Veracruz. La Ciencia y El Hombre. 26:mayo-agosto.IX:67-80.
Capistrán H.F., Aranda E. y Romero J.C. (2004). Manual de reciclaje, compostaje y lombricompostaje. 2ª reimpresión. Inst. Ecología A.C. 1-7p.
CNA, Comisión Nacional del Agua. (2000). Panorama del Agua en la región Golfo centro. Presentación pp. Ismael Vázquez Méndez. En: cna.gob.mx
CSVA, Consejo del Sistema Veracruzano del Agua- Gobierno del Estado de Veracruz. (2004). Proyecto del programa hidraúlico estatal. Cap. III. “Diagnóstico del sector agua en Veracruz”. 51pp.
Félix Arias Goytre e Isabel Velázquez Valoria (1997) Agenda Habitat España: contribución de las ciudades al desarrollo sostenible, documento editado por el Ministerio de Fomento para la conferencia Habitat II. En: http://habitat.aq.upm.es/aghab/aghabes.html#P6. consultado en nov.2008.
Gobierno del Estado de Veracruz, 1990. Propuestas técnicas para la disposición final de residuos sólidos de las 32 principales ciudades del estado. Docto. Interno para consulta pública.

Imágenes de libre circulación en la red.

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