sábado, 13 de diciembre de 2008

Experiencias de Planeación en la Sierra de Zongolica


Roberto de J. Olavarrieta Marenco

Profesor de la Facultad de Arquitectura en Córdoba, Ver.

APROXIMACIONES URBANAS
Mesa: Aproximaciones de Planeación
Xalapa, Ver. 27 de noviembre de 2008


Índice:
1.- Experiencia en Mixtla de Altamirano y en Atlanca, Municipio de Los Reyes, Ver. … 30 años después.
2.- Metodología urbana de SEDESOL para comunidades rurales indígenas.
3.- Fracaso de la planeación.
4.- Lo complejo, la transdiciplina… el futuro (revaloración cultural; arte, artesanías, gastronomía y medicina tradicional).
5.- Reflexiones finales.

1.- Hace un poco más de un año asistimos un grupo de estudiantes de los últimos semestres de la carrera de Arquitectura y un servidor, profesor responsable del grupo, a entregar el Plan de ordenamiento Territorial de Mixtla de Altamirano, en la sierra de Zongólica.

Ante el Cabildo presidido por el alcalde, se exhibió una gran maqueta (1.22x2.44) de de la comunidad y un libro con el diagnóstico, las estrategias y planos, todo elaborado por los jóvenes estudiantes, dentro de un convenio entre SEDESOL y la propia Universidad Veracruzana, con la metodología de planeación estratégica.

En mi papel de coordinador y facilitador de la tarea tuve la oportunidad de comparar la situación actual con la que había yo atestiguado hacía ya más de 30 años. Recordé lo que había sucedido aquel agosto de 1973, cuando un fuerte sismo sacudió la región central de Veracruz y Puebla, alrededor del Pico de Orizaba (un recuerdo de que estamos en un sistema de fallas geológicas que neciamente nos empeñamos en ignorar).

Pues bien, fuimos llamados a atender una zona que, pasados varios meses del sismo, ninguna dependencia oficial estaba trabajando en su reconstrucción, como sí sucedía en las zonas urbanas afectadas. Era yo un estudiante de arquitectura en Xalapa y con el entusiasmo juvenil acudí, junto a un grupo de compañeros, al llamado y nos fuimos a la Sierra de Zongolica, en un programa especial.

Tanto dentro del Facultad, como en la Secretaría de Recursos Hidráulicos (hoy desaparecida) en la que se regían unos de los primeros intentos de planificación física de nuestro país, las Comisiones de las cuencas de los ríos principales del país (a semejanza de la entonces exitosa Autoridad del Río Mississipi en EE.UU.), en este caso la Comisión del Papaloapan, en cuya cuenca alta, se había registrado el sismo. Atestiguamos entonces la alta marginación en que vivían y que, ya entonces, la población se mostraba escéptica y resistente a las promesas de ayuda, debido a una larga historia de engaños y promesas incumplidas.

2.- Más de treinta años después, como ya dije, cuando iniciamos los trabajos para el ordenamiento territorial de las comunidades de la sierra, advertimos que la metodología de SEDESOL era para áreas urbanas, a pesar de tratarse comunidades rurales indígenas; el grupo hizo esfuerzos y logró adecuar en los hechos las deficiencias de la metodología. La planeación estratégica era la propuesta y el diagnóstico y los talleres FODA se adaptaron a las costumbres y lenguaje de la comunidad. El esfuerzo valió la pena, entre otras cosas, por la oportunidad que tuvieron los estudiantes de enfrentar la impactante realidad de los olvidados pueblos indígenas, que como dijera en un poema nuestro compañero Luis Manuel Villegas (nuestro líder en ese entonces) tercamente se empeñan en sobrevivir y aprender con humildad de ellos más que pretender enseñarles a vivir y progresar, como tantos antes han pretendido hacer… pero de lejitos.

3.- La planeación parece agotada… y la naturaleza, también
Primero, aparecieron la planeación física y la económica (ambas se peleaban la preeminencia de la una sobre la otra).

Mientras, se advirtió que los planes no siempre (o casi nunca) eran aceptados por las poblaciones –supuestas beneficiarias- a quienes iban dirigidos y se inventó la planeación participativa.

Además, la realidad se aceleraba y la planeación no parecía poder adelantársele, entonces se inventó la planeación estratégica.

En la actualidad, ante la derrota de la planeación y la profunda escasez de recursos, nace la gestión.

En este lapso, de tan sólo 39 años, en México pero también en todo el planeta, empiezan a aparecer indicios de degradación ambiental, que llegan actualmente a situaciones insostenibles, tales como el calentamiento global y nace la noción del desarrollo sostenible, es decir; se advierte que el desarrollo sólo puede darse si no comprometemos el futuro de nuestros hijos. Se debe cuidar al planeta ya o pronto desapareceremos –los homo sapiens- como especie.

Algunas evidencias del fracaso de la planeación en México serían, en lo urbano: La especulación del suelo, el transporte público y, La insuficiencia y disminución de las áreas verdes urbanas; en lo rural: La persistencia y agravamiento de la marginación de los pueblos indígenas

4.- Actualmente podemos escuchar y leer una buena cantidad de advertencias sobre el fracaso de nuestra cultura (la occidental, se precisa, contra la oriental); no sólo ha sido en lo económico, al producir una sociedad profundamente injusta y inequitativa sino que además ha depredado la naturaleza y el cambio climático aparece como una aterradora realidad; ¿aterradora realmente? ¿Adónde vemos los aterrados y qué están haciendo?

Ante la complejidad de la realidad y los evidentes problemas y fracasos de nuestros modelos y sistemas, ante la preeminencia del tener cosas materiales en exceso, mientras otros no tienen lo necesario y ante la impresión del abandono de la espiritualidad en las personas, no es necesario abandonar todo y volverse religiosos ni ponerse una sábana marrón y naranja, hay mucho que rescatar y promover; el arte y la propia ciencia nos ofrecen respuestas a esta falta de valores que se advierte ante los fracasos de la tecnología y el modelo económico neoliberal –no de la ciencia ni de la economía-.

Sí se deben proponer y hacer cambios en nuestro modelo de desarrollo, en nuestro sistema social y legal pero a condición de, primero, hacer que este sistema sea cabalmente echado a andar, sin simulaciones, con el cumplimiento de la ley y haciendo que la seguridad y justicia funcionen eficazmente. Cambiemos los paradigmas de la educación pero a condición, también, de hacerlo paralelamente al esfuerzo de hacer que el sistema educativo funcione con eficacia y, también, sin simulaciones. En el caso de la ciencia es importante no abandonar sus propias reglas de no ser reduccionista, por ejemplo y de respetar su rigor. La transdisciplina, basada en las propuestas de Maturana, Morin y Ander-Egg, bien podría ofrecer nuevas formas de abordar la compleja realidad con un estilo de vida científico.

En los países, cuya economía crece por encima de su población, es probable que se tengan recursos para planear; no es el caso de México.

Algunos factores que explican el fracaso de la planeación en México:
Simulación: “Obedézcase pero no se cumpla” tradición heredada de España y la Nueva España.
Excesivas leyes y…
Falta de voluntad política:
Corrupción (hijastra de las dos anteriores):
Falta de recursos económicos:
Falta de capacitación de los responsables en los municipios:
Excesivas leyes y…
¿Las leyes del mercado, en un sistema neoliberal, léase capitalismo desbocado, permiten la planeación en un país subdesarrollado económicamente y subeducado?
¿Qué posibilidades tienen los gobiernos locales de comunidades marginadas (e indígenas por añadidura) con presupuestos escasos de planear?
¿Les ha beneficiado hacer sus planes de desarrollo municipal?
Lo de los FODAS parece ser útil, con la condición que sea un ejercicio libre y apropiado por los participantes.
¿Ha ayudado el programa Oportunidades (con sus antecedentes y continuaciones)?
No; ha perjudicado, la actual crisis alimentaria es una de sus consecuencias.
Siguen siendo programas impuestos desde el centro, que tiende a anular las voluntades de actuación local y vuelve pedigüeños y clientes políticos a los actores locales.

5.- Reflexiones finales
La complejidad de la problemática urbana y la marginación del campo, señaladamente de los pueblos indígenas; el acelerado y desordenado proceso de urbanización y la escasez de recursos –en una economía que lleva casi 10 años sin crecer, al tiempo que la población no deja de hacerlo- plantea retos enormes ya no para la planeación, sino para la gestión o administración del territorio.
¿Ha fracasado la planeación?
¿Es la gestión de los bienes escasos la única alternativa posible para los pobres?
¿Es posible una planeación compleja en la compleja realidad?

lunes, 8 de diciembre de 2008

Construyendo un Diálogo a través de la Planeación Participativa

Dra. Beatriz Eugenia Rodríguez Villafuerte


“No juntamos nuestras ideas sino nuestros propósitos.
Y nos pusimos de acuerdo entonces decidimos”

Popol Vuh, libro sagrado de los Mayas

Introducción.
La necesidad de un diálogo permanente entre las ciencias, en particular las Ciencias Sociales y la Arquitectura, se vuelve más evidente cuando enfrentamos la definición de herramientas metodológicas para abordar y determinar las formas de intervención en los espacios urbanos.

Ello nos lleva también a la reflexión interdisciplinar acerca del entorno construido, analizando algunas características de esa actividad que crea los espacios para las distintas actividades de la vida individual y social, los espacios para habitar, trabajar, educar, recrear, curar, es decir, para la vivienda, el trabajo, la educación, la recreación, el ocio, la salud.

La compleja interacción de los individuos con su entorno construido ha sido objeto de múltiples análisis, buscando entender la forma en la que los grupos humanos han creado, recreado y se han vinculado con su entono. Ya Amos Rapoport (1976) nos definía el entorno construido como sinónimo del concepto de paisaje cultural desarrollado por los geógrafos, esto es, como aquella intervención hecha por el hombre a su entorno.

Después de varios años de poner en práctica diversos enfoques de metodologías participativas, compartimos ahora en este texto, algunas consideraciones y preocupaciones en torno a lo que hemos aprendido, pero también a los tropiezos que hemos enfrentado por la complejidad de necesidades, intereses, aspiraciones y criterios involucrados en el espacio urbano.

La ciudad, como reflejo de la organización social, política y económica de una sociedad es a la vez crisol de sus valores, de las fuerzas en lucha, las tensiones, los anhelos y, en particular, de la imagen de sociedad que tienen los diferentes grupos, por lo cual la ciudad “no es lo natural o lo dado, sino la obra de la intervención humana” y por ende puede ser transformada, diseñada y construida para ser habitada, no simplemente ocupada.

De la misma manera, “la importancia de la vecindad comienza con la importancia de la ciudadanía. Ser un ciudadano es participar en los asuntos cívicos. “Participar” es el concepto clave. Vivir en un sitio y no participar de los asuntos civiles es ser meramente residente, no ciudadano”.

Para quienes a partir una formación como la Sociología urbana interactuamos con disciplinas como la Arquitectura, nos queda claro que debemos redoblar esfuerzos para definir ese lenguaje común que nos lleve a iniciar el diálogo, a definir métodos, pero sobre todo a aplicarlos y buscar colectivamente resultados para lograr relaciones más horizontales y eficientes, más sensibles a las necesidades de la ciudadanía.

El diálogo es un elemento fundamental en toda acción orientada a la transformación humana, el reconocimiento de los otros, de sus intereses y sus necesidades puede convivir con la idea de que en tal diversidad, y no en su desconocimiento o imposición, reside la construcción de ciudadanía y comunidad.

Entonces los diálogos por construir están por un lado, en la esfera del conocimiento científico, de los investigadores y hacedores de teorías y conceptos, para desarrollar procesos inter y transdisciplinarios; pero por otro lado, destaca la necesidad de construcción de un diálogo entre los ciudadanos, entre los usuarios de esos espacios y entre éstos y los encargados de gobernar y tomar decisiones. Y finalmente entre todos ellos, de manera que las lecturas de la ciudad, de sus espacios, de sus habitantes y sus necesidades tengan un sustrato común que les permita comunicarse.

Entendidos así, los diálogos son procesos anclados en experiencias históricas y definidos por las dinámicas locales, por lo que los mecanismos que conducirán a la ampliación de la participación social, deben ser vistos como instrumentos complementarios orientados a mejorar la eficiencia de la gestión pública y atender las expectativas ciudadanas. En este sentido resulta imprescindible construir vasos comunicantes, canales de intercambio y negociación, ámbitos deliberativos, espacios de discusión pública para expresar las diversas opiniones y eventualmente incluirlas dentro de la negociación que conduce a la definición de preferencias, a la discusión de proyectos de desarrollo específicos y a la toma de decisiones consensuada.

La planeación participativa.
“Yo participo, tú participas, él participa, nosotros participamos, vosotros participáis, ellos deciden”
(Inscripción en una pared. Berkeley, Universidad de California)

La lectura de los diferentes espacios que conforman la ciudad, inicia con la construcción de un lenguaje común entre los hacedores de ciudad, es decir entre los habitantes, los planificadores, los académicos y las autoridades. Para ello resulta fundamental definir los elementos para un diálogo que permita tomar decisiones conjuntas, colectivas, en torno a los barrios y los vecindarios en nuestras ciudades.

En este contexto es indispensable comprender por un lado, los procesos de producción del espacio construido, reconociendo la complejidad del fenómeno urbano, y por otro, proponer métodos y técnicas que permitan la intervención de todos los actores involucrados.

Partimos del principio que la participación es y debe ser una forma democrática y socialmente equitativa para la toma de decisiones; al tiempo que el diseño participativo se convierte en una herramienta técnica que favorece la incorporación de los hacedores de ciudad en los procesos de producción social del hábitat.
Si consideramos la participación como la capacidad y poder para intervenir en los mecanismos y en las etapas de decisión colectiva, en este sentido, la ciudad se convierte en un espacio privilegiado de organización e iniciativa social, que otorga base espacial o territorial a la sociedad civil; concibiendo al territorio como referencia fundamental para la creación de una identidad común. En otras palabras, la participación es un mecanismo clave para desarrollar la idea de identidad en un territorio común y compartido. La participación así entendida, ubicada en el espacio local , se vuelve requisito esencial y fundamento de los procesos de planeación participativa.

Las ciudades, sus espacios y territorios están conformados por una gran heterogeneidad de actores sociales, con formatos institucionales diversos (sindicatos, asociaciones, redes, coaliciones, mesas, foros) y una gran pluralidad de prácticas y proyectos políticos. De ahí que resulta una tarea central establecer claramente el tipo de actores con los que trabajamos, los espacios públicos en que se mueven y los proyectos que defienden.

Esta noción de heterogeneidad es el principio que debemos reconocer para iniciar un diálogo y para construir redes de comunicación de cara a una planeación participativa. Identificar no sólo a los diversos actores sociales- con variados intereses y agendas-, sino también sus formas de acción colectiva, la construcción de identidades y los proyectos políticos que detentan.

En la pluralidad de esas concepciones y proyectos debemos encontrar las bases, los elementos constitutivos de nuevos espacios, de nuevos escenarios para iniciar el diálogo y construir conjuntamente nuevas prácticas cívicas, solidarias, participativas.

Para la planeación urbana participativa, es fundamental identificar al interior de las organizaciones sociales, las diferentes culturas o tradiciones que las sustentan, de forma que al conocer los principios participativos, clientelares, corporativos o autoritarios que se encuentran detrás de los grupos con los que dialogamos, estaremos en mejores posibilidades para advertir las tensiones y contradicciones, sus pesos específicos, sus causas y sus consecuencias; de tal suerte que logremos proponer nuevas prácticas cívicas, solidarias, participativas, apoyadas en proyectos, en liderazgos y en capacidades organizativas de los propios ciudadanos.

Las metodologías

“(...) it is possible to give people a sense of pride and reinforce their identity with their local community; to develop neighborhoods and small towns that enrich people’s living by being responsive to their needs and aspirations .Participation is crucial to the redirection of architecture and the city it creates. Social architecture is viewed as an instrument for transforming both the environment and the people who live in it”
Henry Sanoff

Básicamente han sido tres los marcos conceptuales de los que surgieron los principios metodológicos que han guiado nuestras investigaciones académicas en los años recientes. Todos ellos, en su momento, nos facilitaron la aplicación de técnicas y ejercicios empíricos en el trabajo de campo que dieron sugerentes resultados y cuyas contribuciones han enriquecido el trabajo comunitario y ciudadano en torno a la planeación participativa.

Estas experiencias nos permiten ahora recapitular sus principales aportaciones e identificar los elementos comunes que han dado sustento a nuestras investigaciones. Para fines de este ensayo sólo enunciaré de manera resumida las ideas principales que orientan a cada una de estas líneas de investigación.

1.Métodos de Participación Comunitaria en el Diseño y Planeación, desarrollada por el Profr. Henry Sanoff y la influencia de la Environmental Design Research Association (EDRA).

El diseño comunitario, afirma Henry Sanoff , es un término amplio que también involucra la planeación comunitaria, la arquitectura comunitaria, la arquitectura social, el desarrollo comunitario y la participación comunitaria. De hecho, el diseño comunitario, como movimiento, emerge de un creciente reconocimiento y aceptación de que la inadecuada gestión del medio físico-natural, es un factor que contribuye al malestar social y económico que padece el planeta, pero al mismo tiempo, un reconocimiento de que existen otros caminos para el diseño y la planeación. La arquitectura convencional y los enfoques de planificación que de ella derivan, basados en la concepción paternalista del manejo y gestión del espacio por parte solamente de “los expertos”, empezaron a ser cuestionados.

En las últimas dos décadas, han surgido proyectos de desarrollo con un enfoque diferente, y han demostrado que es posible crear espacios que generen en un sentimiento de orgullo y refuercen la identidad local, es posible proyectar vecindarios y barrios que enriquezcan la vida de los individuos haciéndolos responsables de sus necesidades y aspiraciones.

Lograr que los individuos se involucren en de una manera más activa en dar forma y gestionar sus entornos, es lo que el movimiento del diseño comunitario ha explorado en los últimos años. Empezando con acciones que lleven a los diseñadores y planificadores a trabajar con, en lugar de contra las comunidades y los grupos sociales, lo que ha fomentado la incorporación de un nuevo tipo de profesionistas en una variedad de asociaciones que involucran al sector público con desarrolladores y vinculan a éstos con las instituciones financieras, trabajando muy de cerca con los grupos de la sociedad civil.

Ya desde 1984, Hatch describía el surgimiento de un movimiento internacional basado en la convicción de que la participación es crucial en la redefinición de la arquitectura y de las ciudades que crea. La arquitectura social es concebida como un instrumento para transformar tanto al ambiente como a las personas que en él habitan.

De esa manera el diseño comunitario, o la arquitectura social se convierten en una actitud y una fuerza para el cambio en la creación y gestión de ambientes, de entornos construidos en donde las personas son lo más importante. Su fuerza descansa en ser un movimiento que atraviesa las tradicionales fronteras profesionales. Parte del principio que el entorno construido, el ambiente y los diferentes espacios, funcionan mejor si los individuos afectados por sus cambios están involucrados en lugar de ser tratados como consumidores pasivos.

Sin embargo, la participación comunitaria no es una panacea ni la única solución para el cambio social, debe ser analizada, estudiada, a través de la teoría y la práctica para convertirse en un aspecto integral de la democracia. Para Sanoff, la participación significa la colaboración de personas en la consecución de objetivos que ellos mismos han definido. El diseño participativo, los procesos y las técnicas que propone, se basan en el principio de involucrar a los actores locales en el desarrollo social, la participación implica el trabajo colectivo de varias personas tanto en la determinación de los objetivos como en la definición de los caminos para llegar a ellos.

En este sentido, la participación implica el encuentro de, al menos, dos conocimientos, dos formas de aprehensión de la realidad: por un lado, el técnico que aporta información especializada desde el campo constructivo, espacial, jurídico, normativo y económico; por otro, el ciudadano, el vecino, el usuario, que aporta información en torno a sus necesidades, expectativas y posibilidades.

Los principios de esta metodología pueden resumirse de la siguiente manera:

a)No existe “la mejor solución” para un problema de diseño. Cada problema ofrece diferentes soluciones, basadas generalmente en dos tipos de criterios: los Hechos (datos empíricos) y las Actitudes (interpretación de los hechos, percepciones).

b)Las decisiones de “los expertos” no son necesariamente mejores que las decisiones de los usuarios. El diseñador o planificador involucrado en este enfoque, debe ser considerado como un participante más, que emitirá sus opiniones –no sus decisiones- de la misma forma que lo harán los usuarios.

c)Las diferentes alternativas o soluciones consideradas por los planificadores o investigadores, deben ser puestas en la mesa de discusión.

d)Todos los individuos y grupos de interés deben reunirse en un foro abierto, de forma que todos los involucrados en la decisión puedan expresar abiertamente sus opiniones, asuman compromisos conjuntos, y arriben a decisiones aceptadas colectivamente.

e)Debe ser un proceso continuo y en constante transformación. Partiendo de que el producto no marca el final del proceso, debe ser gestionado, evaluado y adaptado a las necesidades de cambio.



2.El Desarrollo Económico Local (DEL) y la metodología impulsada por el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU – Hábitat), que comparte algunas estrategias y enfoques con las metodologías propuestas desde el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial.

Como señala Alberto Enríquez : “Si bien no somos los más pobres, somos el continente con mayor brecha entre ricos y pobres, el continente líder en desigualdades sociales y desequilibrios territoriales, y con increíbles inequidades de género, edad y etnia”. Esta situación da sentido a la rediscusión de los modelos de desarrollo, a la planificación del desarrollo económico local – DEL- y la descentralización como alternativas para la región.

La planificación para el desarrollo económico local (DEL) como instrumento democrático del desarrollo sustentable no surge por casualidad en América Latina, sino como resultado de la problemática actual y como una ruta diferente y alternativa de desarrollo nacional y regional. Su gran potencialidad radica en que representan una estrategia e instrumento diferente para el desarrollo.

El desarrollo económico local puede definirse como un proceso de acumulación de capacidades para mejorar, de manera colectiva, continuada y sostenible, el bienestar económico de la comunidad, con generación de empleos y mejoras de la calidad de vida de los habitantes de un espacio territorial concreto.

El desarrollo “local” debe contribuir a la afirmación de una identidad, de elementos distintos, de una reputación propia, de características singulares que diferencien lo local dentro del universo de la globalización y que encuentran las ventajas comparativas de lo local. La formación de agentes multiplicadores en las diferentes municipalidades debe tener como eje central, la descubierta, el reconocimiento y la valorización de los activos locales, esto significa, de las potencialidades, vocaciones, oportunidades, ventajas comparativas y competitivas de cada territorio para el desarrollo económico local.

Los diversos abordajes teóricos y metodológicos en torno a desarrollo económico local tienen un común denominador: la búsqueda de un cambio positivo que sea socialmente justo, que fortalezca los sistemas de producción y distribución democráticos orientados al mercado, que trate de manera inteligente al medio ambiente y que sea políticamente responsable.

La planificación estratégica otorga un marco general para la acción: es una manera de determinar prioridades, hacer elecciones sensatas y asignar los recursos escasos con el fin de lograr objetivos que han sido acordados. Reconocer los beneficios y desafíos de la planificación estratégica para el desarrollo económico local ayuda a comprender mejor esta herramienta y su posibilidad de llegar a estrategias de entendimientos compartidos con los diferentes actores sobre las prioridades, y la dirección de temas económicos locales.

Adicionalmente, la planificación estratégica para el desarrollo económico local puede ser un instrumento eficaz para evidenciar el complejo proceso de conflicto de intereses y/o concertación entre los sujetos – sectores y fuerzas – que interactúan dentro de los limites de un territorio determinado con el propósito de impulsar un proyecto común que combine la generación de crecimiento económico, equidad, cambio social y cultural, sustentabilidad ecológica, enfoque de género, calidad y equilibrio espacial y territorial con el fin de elevar la calidad de vida y el bienestar de cada familia y ciudadano que vive en ese territorio o localidad.

En cuanto al BID y al Banco Mundial, tuvimos la oportunidad de participar en la Consulta Pública convocada por el Banco Mundial en la ciudad de México en noviembre del 2007, de esa experiencia derivaron dos acciones muy concretas que permitieron incorporar dicha metodología al proyecto PROMEP y trabajar en una primera etapa en la definición del barrio histórico en el que se desarrollaría la experiencia de planeación participativa.

3.Las experiencias recientes de planeación participativa en la región Córdoba-Orizaba a través de la Agencia de Desarrollo Hábitat y el Proyecto SIGOLFO-CONACYT, cuyo producto fue la elaboración de la Guía para la Participación Ciudadana; así como el trabajo que desde la perspectiva de la Ciencia Política analizó la gestión urbana municipal y la participación ciudadana en Veracruz de 1994 a 2004.

El objetivo central de estas acciones fue identificar conjuntamente con los Ayuntamientos, el Consejo Consultivo para el Desarrollo Urbano (CCDU), los integrantes de la Agencia Hábitat, los investigadores y los ciudadanos representantes de los diversos sectores sociales, los mecanismos para promover una participación ciudadana consciente e informada, con una cultura política diferente para la gestión local. Al mismo tiempo, señalar los obstáculos que impiden en dichos municipios una gestión urbana participativa, en donde la ciudadanía se involucre en la toma de decisiones en los espacios locales.

Establecía que era preciso recuperar los espacios locales, los ayuntamientos y su territorio, como el marco en el que deben ser tomadas las decisiones y desde donde la planeación con participación ciudadana debe empezar. Porque es a través de la gestión urbana que se establece el vínculo entre las decisiones políticas y la habitabilidad de las ciudades. Debe por tanto rescatarse la importancia de los ciudadanos y su participación en la construcción de nuevos espacios de relación entre gobernantes y gobernados.

Se basó en una investigación documental, participativa, por medio de entrevistas a profundidad con algunos agentes clave tanto del gobierno como de la sociedad civil y fue el resultado de las valiosas aportaciones de los presidentes municipales, síndicos, regidores, funcionarios municipales, académicos y ciudadanos, quienes a lo largo de diez años participaron en talleres, cursos, grupos focales, en un principio para discutir sus preocupaciones y más adelante para proponer ideas muy concretas, que pudieran contribuir a resolver las dificultades para lograr una mayor participación ciudadana en la gestión local.

4.A partir de los elementos que aportaron y después de una evaluación de los alcances
y resultados obtenidos con la aplicación de estos enfoques en diferentes etapas de nuestro trabajo de investigación, se definió una metodología que integra las principales contribuciones y aciertos de estas propuestas, e intenta evitar los errores que obstaculizaron en otras ocasiones la buena marcha de los proyectos.
Procuramos no caer en un eclecticismo, que solo incorporara de manera poco cuidadosa los aspectos metodológicos revisados y probados en distintas situaciones y momentos. Por el contrario, buscamos rescatar de cada una, las aportaciones que nos han dado resultados positivos en otras circunstancias, conservando aquellas que nos permitieron establecer realmente un diálogo con los ciudadanos y actores involucrados, las que han provocado consensos, las que han permitido una amplia convocatoria y participación de los diversos, muy diversos sectores público, privado y social. Pero también aprendimos de los errores, de aquellas experiencias que no produjeron consenso, antes al contrario provocaron confusión y lecturas poco claras de los objetivos de las propuestas hechas a los ciudadanos.

Buscamos en esta nueva fase de recapitulación metodológica, definir una ruta crítica que contribuya conceptualmente a enriquecer el trabajo con los ciudadanos y a fomentar el diálogo tan necesario y escaso entre la academia y la sociedad civil. Más allá de convocatorias verticales, oficiales, o de compromiso, reconocemos que se requiere enfrentar con responsabilidad el reto de asumir un compromiso cotidiano con los vecinos, con las autoridades, con los funcionarios, con los universitarios, identificar actores e instituciones, y con ellos iniciar las lecturas de sus espacios, de sus barrios, para llegar en un futuro no lejano a definir pautas diferentes para la transformación del territorio.

De esta forma, los resultados de varias experiencias previas de planeación participativa nos brindaron los elementos que ahora nos permitieron proponer conjuntamente con los ciudadanos, un proyecto participativo de mejoramiento urbano, a través de la regeneración de un barrio histórico de la ciudad de Córdoba, Veracruz.

Este proyecto lo estamos desarrollando con el apoyo financiero de PROMEP (Programa de Mejoramiento del Profesorado) y busca:

•Conocer el grado y nivel de participación (interés y compromiso) de los ACTORES LOCALES (en esta ocasión los vecinos) del Barrio, en mejorar, reactivar y/o rehabilitar la zona.
•SENSIBILIZAR y hacer conciencia entre la población de la importancia de su participación y cómo con acciones sencillas pueden empezar a modificar la IMAGEN URBANA del Barrio.
•Motivarlos para trabajar juntos a favor de “su espacio” aún a pesar de las diferencias socioeconómicas, ideológicas y culturales.
•Identificar a través de las actividades de los Talleres, los elementos que conforman la IDENTIDAD de los vecinos del Barrio.
•Elaborar conjuntamente un DIAGNÓSTICO COLECTIVO preliminar en el que la población aporte sus PROPUESTAS, a partir del DIÁLOGO que sostendremos con ellos a través de los talleres.

Reflexiones finales

“Las decisiones resultan de una adaptación negociada de intereses, de acuerdo con normas transparentes definidas en el espacio público... Los proyectos no reflejan la supuesta omnisciencia de tecnócratas esclarecidos, sino que representan la depuración de intereses legítimos, un concierto de voluntades, entre ellas la del propio gobierno”.
Fernando Henrique Cardoso,
Discurso pronunciado en la CEPAL en agosto de 2003

Dentro de una visión crítica de las ciencias sociales, toda investigación debe orientarse hacia la búsqueda de un conocimiento que constituya una guía para la acción transformadora de la sociedad, además de que el conocimiento humano nace de la interacción con el mundo y “no existe ninguna epistemología que no se haya constituido desde la acción y se vierta en una nueva acción” (Palazón, 1993).
En este sentido y siguiendo a Schteingart (2007), existen distintos intereses, objetivos y dinámicas de trabajo en el sector académico y en el sector gubernamental, que frecuentemente hacen difícil su vinculación, aunque también ella depende de la orientación política del gobierno, su nivel de acción (federal, nacional o local), la capacitación de los funcionarios y, sin duda, el interés real de la administración por los estudios que orientan acciones. Sin embargo, debemos reconocer que es indispensable una vinculación más funcional entre el sector académico, las comunidades, el sector público y privado, tratando de superar esa aparente contradicción entre un saber académico y un saber popular, considerado generalmente poco científico.

Los investigadores pueden tener diferentes tipos de relación con la acción pública (como generadores de conocimientos e ideas, interviniendo en el proceso de toma de decisiones o como consultores o asesores), sin embargo aún cuando sus trabajos no hayan sido realizados directamente para orientar acciones, pueden tener una influencia importante sobre las mismas, al generar un conocimiento válido y certero acerca de la realidad. “Durante muchos años los investigadores comprometidos con una orientación crítica de los estudios urbanos estuvimos convencidos que comprender las causas de los problemas urbanos que se pretendían enfrentar, era fundamental para evitar la aplicación de políticas o planes basados en teorías o principios falaces, que conducían a un aumento de la desigualdad social, o a situaciones muy diferentes a las planteadas en sus objetivos”.

Subrayamos con ello la necesidad de nuevos estudios y explicaciones, indispensables en una etapa de grandes cambios en las ciudades, que sirvan no sólo para la producción de conocimientos sino también para que éstos puedan tener una influencia cada vez mayor en la transformación de la realidad.

Se requiere desarrollar nuevos esquemas de colaboración y definir Metodologías de PLANEACIÓN PARTICIPATIVA que permitan sistematizar un CONOCIMIENTO que provenga de la ACCIÓN pero que debe ser enriquecido con el CONOCIMIENTO que proviene y es resultado de la Investigación. ¿Cómo conciliarlos? Ese es precisamente el reto que enfrentamos y confiamos que pueda empezar a resolverse, en gran medida, con la puesta en marcha de metodologías participativas que enriquezcan y construyan una acción social diferente, basada en la integración, el consenso y la toma de decisiones informada que permita el diseño y planeación de espacios más democráticos, pero sobre todo de territorios con equidad, justicia y sustentabilidad.
Para construir un diálogo en torno a la planeación participativa, debemos entonces definir a los actores, identificar sus lenguajes, considerando siempre que los espacios urbanos lejos de ser pasivos, comunican y transmiten significados, que debemos aprender a leer, no a interpretar, sino a leer colectivamente para entonces y sólo entonces estar en posibilidades de comunicarnos y proponer conjuntamente proyectos de ciudad.


Bibliografía
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viernes, 5 de diciembre de 2008

La ciudad actual y sus retos ambientales: Reflexiones sobre la problemática vigente en el Estado de Veracruz.

Elena Rustrián Portilla.
Laboratorio de Gestión y Control Ambiental, Facultad de Ciencias Químicas de Orizaba, U.V. erustrian@uv.mx.



Las actuales ciudades en nuestro país, presentan en su gran mayoría, un crecimiento desordenado que se refleja en la pérdida de su belleza paisajística y a menudo arquitectónica original. Existe un crecimiento alto y sostenido de la mancha urbana de las ciudades medias y grandes, producto de una migración rural que prácticamente ha abandonado el campo para establecerse en cinturones de miseria urbanos en busca de un trabajo que le permita un ingreso para sobrevivir. La escala de los centros urbanos, el número de habitantes que albergan y, su actividad o función económica territorial en el contexto local, regional o nacional, van a definir su relación con su entorno y ecosistemas vecinos de modo que serán determinantes de la problemática ambiental específica para cada centro urbano.

Los territorios sean ciudad, pueblo, o ecosistema natural, con todos los escalones intermedios de la acción humana sobre la naturaleza ó antropización, son ecosistemas interrelacionados, que se alteran entre sí a través de múltiples formas de contacto y de utilización mutua. De modo que las ciudades y otros ecosistemas han de considerarse en su relación, e impactos, a escala mundial, para comprobar la sostenibilidad de aspectos globales como la deforestación, la biodiversidad, las emisiones contaminantes y los efectos sobre el cambio climático (capa de ozono, efecto invernadero, etc.); (Goyre y Velázquez, 1997).

De acuerdo al Banco Interamericano de Desarrollo (BID, 2006), en Latinoamérica y el Caribe aproximadamente la mitad de los habitantes en los centros urbanos vive en condiciones de pobreza. Las poblaciones pobres, están generalmente localizada en asentamientos marginales los cuales no tienen una cobertura ni calidad adecuada de servicios básicos. En consecuencia, las condiciones ambientales y de salud de estas poblaciones tienden a generar mayores riesgos y vulnerabilidades. En la región, es notoria la relación directa entre el deterioro ambiental, la calidad de vida y la pobreza urbana. Muchos de los barrios pobres están ubicados en sitios poco propicios y de alto riesgo (zona en pendientes, humedales y otros suelos ambientalmente frágiles), lo que aumenta la vulnerabilidad a los impactos de las amenazas naturales tales como deslizamientos, inundaciones y sismos, además de impedir o imposibilitar la extensión de infraestructura de vialidad, alcantarillado y otra infraestructura de servicios.

Así, habría que plantearnos los límites del crecimiento de las ciudades actuales, con una visión de sostenibilidad.

La organización urbana vigente en el Estado de Veracruz y que no es ajena a la realidad nacional, presenta pautas de consumo sin control en que a su vez, los procesos de producción y distribución vigentes se caracterizan por un despilfarro de recursos naturales y explotación excesiva de los ecosistemas, sin reconocimiento de la gran responsabilidad que en la generación de residuos líquidos y sólidos así como la alteración de la calidad del aire, tiene cada actor de la cadena productiva y de consumo.

La organización del espacio urbano y de las actividades que se realizan en el seno de una ciudad debe tener condiciones adecuadas para la habitabilidad de sus ciudadanos, asegurando también el mantenimiento de esas condiciones para los futuros habitantes. Frecuentemente, la habitabilidad interna se mejora a costa de incrementar impactos ambientales lejanos, o de la innecesaria destrucción de recursos en su propia área.

La presión ejercida sobre el medio urbano, y los ecosistemas que lo sustentan, por los procesos de urbanización es cada vez mayor, sin que se establezcan controles adecuados respecto a la proporción de actividades que deben asentarse en distintos lugares, ni límites de capacidad de carga en determinadas áreas. El consumo en masa, por grandes poblaciones y con pautas despilfarradoras, conduce a la pérdida de capital natural, sin que haya políticas adecuadas de control, mejora de lo existente y renovación o sustitución de lo consumido.

La explotación excesiva de los ecosistemas sobrepasa su capacidad de carga tanto por consumo de recursos, como por la intensidad de movimientos y de actividades o por contaminación, que alteran el equilibrio de los ecosistemas provocando procesos de degradación que pueden llegar a ser irreversibles. Según diversos expertos, una gestión adecuada con participación ciudadana puede reducir en un 50% el consumo doméstico de energía y agua, y la producción de residuos, y análogamente se puede reducir sustancialmente el consumo de energía y la producción de residuos en actividades como el tráfico y la industria.

De acuerdo con Goyre y Velázquez (1997), las situaciones más habituales que ponen en riesgo los ecosistemas ante el avance de la mancha urbana y que, sin duda son aplicables a nuestro entorno, son las siguientes:

• Destinar suelo fértil para asentamientos urbanos lo que disminuye la producción agraria y las superficies para el intercambio de gases, infiltración y aumento de la escorrentía.
• Extracción intensiva de recursos materiales renovables y no renovables.
• La carencia de mapas de riesgos confiables de buen número de ciudades para considerar formas graves de erosión, zonas sísmicas e inundables.
• Como consecuencia de la explotación excesiva de los ecosistemas y de su contaminación por residuos, cada vez se recurre a ecosistemas naturales más alejados para solventar las necesidades tanto urbanas como industriales, extendiendo la huella de las ciudades a espacios remotos que, en algunos casos debido a su situación económica, acogen impactos excesivos contribuyendo a la pérdida de capital natural y a la degradación ambiental local y global.
• Un caso particular de intrusión en los ecosistemas naturales, que se da en espacios cada vez mas alejados, es el esparcimiento, con una importancia creciente del turismo. El turismo incide negativamente en aspectos tales como la congestión urbana en determinadas franjas del territorio; la presión estacional sobre las infraestructuras y servicios; la sobreexplotación de recursos naturales muy específicos -playas, embalses, sistemas montañosos, etc.- por una gran población en un reducido período de tiempo. El aumento de la producción de residuos de todo tipo; aumento de la necesidad de materias primas, y problemas derivados de "maltratar" la naturaleza ligados a la falta de educación medioambiental, que si bien no son exclusivos del turismo inciden en cualquier concentración masiva de personas en estos ecosistemas.
• Contaminación del medio atmosférico, de las aguas y el suelo, que suponen el aumento de la incertidumbre ambiental, a escala local, regional y global, por sobrepasar los límites que confieren estabilidad a los sistemas: el tráfico, la climatización comercial y doméstica así como la industria son las principales fuentes contaminantes. La congestión de tráfico y el abuso en la colocación de topes llega a multiplicar por cinco, las emisiones contaminantes.
• Consumo excesivo de agua en general y, especialmente, en la agricultura y en algunas áreas con asentamientos urbanos y turísticos que crecen sin contemplar la disponibilidad ecológica de este recurso.
• La inadecuada gestión del recurso agua que es condicionante del desarrollo en general.
• Aumento constante de la producción de residuos sólidos con los consecuentes problemas para su tratamiento.
El panorama de los dos últimos aspectos de la lista anterior, agua y residuos sólidos urbanos o basura, se presentan a continuación, referidos a la problemática particular del Estado de Veracruz.


El recurso agua en el Estado de Veracruz
Veracruz recibe el 25% del total del agua de escurrimiento y 23% de la disponibilidad natural del recurso agua del país y una precipitación media anual de hasta 1,840mm, cantidad equivalente a 2.4 veces la media nacional. Con tal abundancia de agua y dadas sus características climáticas y topográficas, el estado presenta efectos hidrometeorológicos intensos que provocan inundaciones en las partes bajas y sequías en la zona norte principalmente (CNA, 2000).

La población veracruzana se asienta en unas 22,000 localidades distribuidas en 212 municipios. La aparente abundancia de agua propició la dispersión de la población al encontrar fuentes de abasto para cubrir sus necesidades mínimas que con el paso del tiempo, crecimiento y cambio de patrones de consumo resultan muchas de ellas, insuficientes. Así, buen número de las ciudades medias de nuestro estado, dependen de fuentes externas para su abasto de agua, situación que representará siempre un factor de vulnerabilidad y riesgo para su crecimiento y productividad.

Se cuenta con 21,757 localidades de menos de 2,500 habitantes que albergan el 44.37% (2.88 millones) del total de pobladores del estado (3.91 millones). En ellas, la cobertura de agua corriente es inferior al 50% (44.37%) y su infraestructura de saneamiento es mínima, representado por escaso acceso a sistemas de alcantarillado (35% de la población), letrinas (8%) y un nulo tratamiento de agua, tanto de abasto como residual.

Las restantes 279 localidades (con más de 2,500 habitantes) concentran el 55.6% de la población y tienen una cobertura de agua corriente del 77%. Respecto al saneamiento el esfuerzo se centra en las redes de distribución de agua, operando con cierta eficiencia en su desinfección. Respecto a las aguas residuales, solo el 12% de la población es cubierta con escasas e ineficientes plantas tratadoras de aguas residuales.


El 82% del agua de abasto es a partir de fuentes superficiales y las estructuras de potabilización son insuficientes para garantizar la calidad que las normas vigentes establecen. Esto debido a la degradación de los acuíferos y la creciente contaminación de ríos y arroyos que cruzan el territorio veracruzano., así como el estado que guardan las redes de distribución existentes.

La contaminación de las aguas, es de origen industrial mayoritariamente, seguida por la generada por la población y en menor cantidad por los prestadores de servicios (CSVA, 2004).

Así, se puede decir que el panorama del agua en Veracruz presenta las características siguientes:
• El agua literalmente se escurre por falta de inversiones para retenerla.
• Hay un marcado contraste entre abundantes recursos hídricos con la baja cobertura y calidad de servicios a nivel estatal.
• Cerca de 50% del agua en Veracruz, se destina a usos agropecuarios en sistemas de irrigación deficientes.
• En Veracruz prácticamente no se compensa a la naturaleza por el agua que genera y se le sustrae.
• El concepto de pago por servicios ambientales no ha sido incorporado para una sana explotación de las cuencas.
• El total de consumidores deben pagar por la operación eficiente del sistema de aguas, incluyendo el pago por servicios ambientales.
• Los grandes usuarios de agua tienen una responsabilidad social subrayada en pagar los servicios por suministro de agua.
• La contaminación del agua en Veracruz, es alta y creciente.
• Alta incidencia de daños por inundaciones.

La gestión de residuos sólidos en Veracruz
El Estado de Veracruz duplicó su generación de basura en 10 años. De acuerdo a registros existentes, en se generaban unas 3,549 toneladas de basura diariamente en 1997, estimando que dicha cifra crecería en proporción del 1 al 1.5% anual (Capistrán y Morosini, 1997). Sin embargo, de acuerdo con afirmaciones recientes del delegado estatal de Semarnat, Veracruz ocupa el sexto lugar nacional en generación de basura con más de 6,000 toneladas diarias, de las cuales solo el 15% es manejado adecuadamente. A lo largo y ancho del territorio veracruzano existen más de mil 600 tiraderos a cielo abierto (El Universal, 23/03/2008).

Cada veracruzano genera en promedio 900 gramos de basura diariamente, cantidad que es superada por los habitantes de la zona conurbada Veracruz-Boca del Río que se estima generan un 1,100 gramos en promedio al día.

Se estima que cerca del 80% de la basura generada es colectada por servicios de limpia pública municipales y dispuesta en basureros a cielo abierto y algunos rellenos sanitarios existentes y el resto queda en el ambiente ya sea dispersa, enterrada o quemada (Gob. Edo. Veracruz, 1990 en Capistrán et al; 2004). Así, la basura en Veracruz es un grave problema que altera el paisaje, degrada y contamina suelos y acuíferos, genera fauna nociva.


Si bien existe la Norma Oficial Mexicana 083, mediante la cual los Ayuntamientos están obligados a contar con adecuados rellenos sanitarios con las especificaciones de protección ambiental para la selección de sitios, diseño, construcción, monitoreo, clausura y obras complementarias de un sitio de disposición final de residuos sólidos urbanos y de manejo especial, ésta resulta ya insuficiente. La actual tendencia mundial es operar sistemas (ciudad, industria, comercio) con cero emisiones, de modo que la solución no es dotar a cada ciudad con un relleno sanitario sino educar y capacitar a la población en la estrategia de las 3R: REDUCE, REUSA, RECICLA para minimizar la generación de basura y disminuir costos al solo colectar lo que realmente justifica ser tratado como tal, basura, pues se estima que cerca de un 50% de lo que se tira puede reutilizarse o reciclarse y un 30% puede destinarse a compostaje por ser material orgánico, de modo que con una adecuada cultura de la gestión de residuos sólidos urbanos, podríamos reducir el problema a su tamaño real que es de 20% de la dimensión actual.

Finalmente, se citan algunos aspectos que se consideran relevantes dentro de las prioridades ambientales de las ciudades de nuestro estado, como:
-el definir el tamaño de las ciudades en función de los servicios ambientales disponibles para su población y actividades productivas.
-diseñar y construir espacios públicos y privados en que se considere el sano equilibrio del ambiente, no solo espacios verdes, sino infraestructura específica que propicie alguna de las acciones 3R (REDUCCIÓN, REUSO Y RECICLE) en materia de agua, energía y residuos sólidos.
-fomentar como acción urgente el ordenamiento territorial y ecológico de las zonas de riesgo.

Referencias Bibliográficas
Banco Interamericano de Desarrollo (BID, 2006) Cooperación Técnica “Gobernabilidad Ambiental: Bases para un Marco Estratégico y Desarrollo de Instrumentos de Gestión Ambiental Local” (TC-0112124-RG / ATN-NP8535-RG). Componente 2: Planeación Estratégica, Planes de Acción Urbano – Ambiental e Instrumentos de Gestión: Municipalidades. 122pp.
Capistrán H.F. y Morosini, C.F. (1997)La basura urbana en el Estado de Veracruz. La Ciencia y El Hombre. 26:mayo-agosto.IX:67-80.
Capistrán H.F., Aranda E. y Romero J.C. (2004). Manual de reciclaje, compostaje y lombricompostaje. 2ª reimpresión. Inst. Ecología A.C. 1-7p.
CNA, Comisión Nacional del Agua. (2000). Panorama del Agua en la región Golfo centro. Presentación pp. Ismael Vázquez Méndez. En: cna.gob.mx
CSVA, Consejo del Sistema Veracruzano del Agua- Gobierno del Estado de Veracruz. (2004). Proyecto del programa hidraúlico estatal. Cap. III. “Diagnóstico del sector agua en Veracruz”. 51pp.
Félix Arias Goytre e Isabel Velázquez Valoria (1997) Agenda Habitat España: contribución de las ciudades al desarrollo sostenible, documento editado por el Ministerio de Fomento para la conferencia Habitat II. En: http://habitat.aq.upm.es/aghab/aghabes.html#P6. consultado en nov.2008.
Gobierno del Estado de Veracruz, 1990. Propuestas técnicas para la disposición final de residuos sólidos de las 32 principales ciudades del estado. Docto. Interno para consulta pública.

Imágenes de libre circulación en la red.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Ciudad y propiedad privada.

Dr. Arq. Daniel R. Martí Capitanachi.
Ensayo producido para el Seminario Taller “Aproximaciones urbanas”. Facultad de Arquitectura Xalapa. Noviembre, 2008.


Introducción.
Nada parece más lejano e inconexo para el estudiante de Arquitectura que el estudio de la ciudad en relación a las leyes. En efecto, desde la perspectiva aislada de la organización funcional del territorio de la escuela urbanística moderna o desde la visión compleja de las heterotopías contemporáneas, parece no haber relación manifiesta entre la organización del espacio urbano y la normativa jurídica prevaleciente.


No obstante, tal apreciación resulta falsa y aleja al estudioso de la comprensión integral del fenómeno urbano, cuyos rasgos parecen delinearse, al menos parcialmente, en función del nivel de apego a lo ordenado por la normativa jurídica urbana. Por ello, el ensayo que presento a su consideración indaga sobre la relación que existe entre el Derecho y la ciudad, tema que ha sido de mi interés y reflexión tanto en la vida académica como en la profesional.

Del gran universo jurídico, mi atención se centró en la institución de la propiedad privada inmobiliaria, ya que a mi juicio, es la que probablemente tiene mayor incidencia sobre la forma de organización de la ciudad, toda vez que a través de ella, se alienta o inhibe la expansión del espacio urbano, se zonifican territorialmente las actividades del hombre, o inclusive, se establecen relaciones entre lo público y lo privado.

Desde la noción de que la propiedad es una institución jurídica, su regulación se contiene en normas derivada de leyes de aplicación general. En México se ubica dentro de las llamadas garantías sociales, y sólo por extensión de su comprensión ha sido posible incidir desde el punto de vista legal en el ordenamiento de las ciudades.

1 Norma jurídica y garantía individual.
La norma jurídica es la enunciación de algo posible, cuyo acontecimiento puede producir una consecuencia que se traduce en la adquisición de un derecho o de una obligación por parte del o los sujetos involucrados. Como expresa García Máynez, “la hipótesis de cuya realización depende el nacimiento del deber estatuido por la norma.”

Las garantías individuales son normas jurídicas que se integran por la regulación constitucional que el Estado hace de las potestades inherentes a la personalidad humana, a través del reconocimiento jurídico-positivo de su contenido, invistiéndolas de obligatoriedad e imperatividad para atribuirles respeto por parte de las autoridades estatales y el Estado mismo. Estas garantías están formadas por los siguientes elementos:

o Relación jurídica de supra a subordinación entre el gobernado (sujeto activo) y el Estado y sus autoridades (sujetos pasivos).
o Derecho público subjetivo que emana de dicha relación a favor del gobernado (objeto).
o Obligación correlativa a cargo del Estado y sus autoridades, consistente en respetar el consabido derecho y en observar o cumplir las condiciones de seguridad jurídica del mismo (objeto).
o Previsión y regulación de la citada relación por la Ley Fundamental (fuente).

Es decir, las garantías individuales son la expresión concreta de los derechos reconocidos a los individuos así como de las obligaciones del Estado frente a ellos. Implican los derechos del gobernado frente al poder público.

2 Orígenes del Derecho de Propiedad
Engels, entre otros autores, invoca como causa del derecho de propiedad a la actividad económica del hombre. Señala que las actividades productivas originaron un sentimiento o derecho de posesión respecto de los bienes de consumo básico primero, de los frutos y herramientas en general después, y finalmente, respecto de la tierra que se trabaja y produce la riqueza.

Por su parte, Fustel de Coulanges señala que en la mayoría de las sociedades primitivas el derecho a la propiedad ha sido establecido por la religión . Este derecho parece tener su origen en el campo de las normas de tal género y no en el estrictamente jurídico, por lo que en principio no debe considerarse como una institución eminentemente legal, sino derivada de motivos profundamente espirituales.

Tales razones hicieron nacer un arraigo sagrado del hombre con la tierra, depositaria de sus antepasados muertos, considerados como dioses domésticos en los albores religiosos de las culturas occidentales, especialmente en Grecia y Roma, donde las prácticas religiosas y las normas impuestas para el ejercicio del culto, constituyeron el antecedente de los que serían los dos sistemas jurídicos más avanzados de la época antigua.

Independientemente de los factores materiales o morales que contribuyeron a su aparición, la evolución de las sociedades no suprimió en lo inmediato el carácter sagrado de la institución de la propiedad, mismo que fue ampliamente respetado durante la integración del Derechos romano, prevaleciendo con ello el carácter eminentemente privado de la relación entre la familia y el suelo en que asentaba su hogar.

Originalmente, la adquisición y ejercicio de los derechos derivados de la propiedad tenía lugar dentro de tres supuestos diferentes, llamados por los comentaristas ius utendi, ius fruendi y ius abutendi. Quien ostentaba la titularidad de un derecho de propiedad, en base a esas tres modalidades, podía, de acuerdo al ius utendi, beneficiarse mediante el ejercicio de su derecho a hacer uso de la cosa; al ius fruendi, mediante su derecho a percibir un producto o los frutos derivados de esta; y el ius abutendi, que constituía el derecho de disposición más completo sobre el objeto, para consumirlo o enajenarlo.

Con el tiempo, la propiedad en el Derecho romano adquirió un aspecto social inspirado en el interés público, pues se encontraba sujeta a ciertas restricciones que podían llegar a limitar la libertad de su titular para ejercerlo, entre las cuales pueden citarse las siguientes: prohibición de sepultar y cremar cadáveres en fincas urbanas; obligación de dejar un espacio de dos pies y medio en el confín de la propiedad; prohibición de la variación el curso de las aguas; permisión de paso forzoso por un predio por inutilización temporal del camino; uso de las orillas para necesidades de navegación; restricciones a la altura de los edificios; excavación minera, previo abono del décimo; expropiación forzosa.

3. Función social de la propiedad.
Sujeta a la creciente complejidad de las relaciones económicas y civiles, la evolución del derecho de propiedad se encontró íntimamente ligada al desarrollo político-administrativo de la ciudad.

En su obra Economía y Sociedad, Max Weber afirma que:
“En sentido político-administrativo puede corresponder el nombre de ciudad a una localidad que, económicamente, no podría pretender el título.” Y continúa, “pero hay un punto en que un asentamiento que, administrativamente, se distingue de la aldea y es tratado como ciudad, se diferencia del asentamiento rural: en el modo de regulación de las relaciones de propiedad inmobiliaria” .

En el seno de la doctrina jurídica francesa, León Duguit expuso que era necesario establecer límites al ejercicio absoluto del derecho de propiedad por parte de su titular, y que dicho límite habría de establecerlo el bienestar colectivo. Se trataba que sólo fuera posible ejercitar el derecho concedido por la ley hasta el umbral en que éste no resultara nocivo o perjudicial a los intereses del grupo o la sociedad misma. Tales ideas influyeron, de manera indirecta, en la legislación mexicana posrevolucionaria.

4. México y la función social de la propiedad.
Las primeras constituciones mexicanas contienen una doctrina individualista respecto del derecho de propiedad. No existían restricciones respecto de su ejercicio con excepción, en contados casos, de la posibilidad de expropiación a favor del Estado.

En las primeras décadas del siglo XX sobreviene en México un tiempo de consolidación del régimen constitucionalista y de las instituciones que de él se derivan. La Constitución de 1917 crea un Estado social que garantiza la forma de gobierno bajo el principio de la división de poderes y el respeto a la esfera de los derechos del gobernado, tanto en lo individual como en lo colectivo.

A través de la Constitución se reconocen los derechos del hombre en su forma colectiva, también llamados de segunda generación, siendo ellos los relativos a la educación, al trabajo y a la propiedad social. Vale mencionar que más recientemente, por adición al texto original, se elevan a rango constitucional, los derechos al medio ambiente limpio y el relativo a la vivienda, como derechos difusos o de la denominada tercera generación.

Así, el derecho de propiedad inmobiliaria se modifica constitucionalmente, a efecto de que su titular ejerza con él, una función social. Tal función se traduce en la imposición estatal de ciertas limitaciones al propietario respecto de las posibilidades de uso, disfrute y aprovechamiento del bien inmueble del que se trate, para privilegiar el interés colectivo sobre del particular.

En materia urbana, tales limitaciones a la propiedad privada se consignan en programas de desarrollo urbano que la legislación secundaria crea como medios para el ordenamiento de las ciudades, brindando a su contenido la causa de interés público y beneficio social.

El señalamiento de usos, destinos, reservas y provisiones, así como de densidades, coeficientes de ocupación y utilización del suelo, tamaño de parcelamiento, afectación de espacios prioritarios para el desarrollo e incluso, la posibilidad de expropiación, se convierten en atribuciones estatales limitantes al ejercicio del derecho de propiedad individual en beneficio del proyecto social.

El urbanismo pierde sus fines tanto reivindicatorios como de instrumento de política pública, para ser sustituido en el accionar del estado por un sistema de planeación urbana, que adiciona a la organización física del espacio, variables de carácter demográfico, económico y ambiental, pero sobre todo, de naturaleza presupuestal.

A través de la planeación urbana se realizan estudios que además de contener zonificaciones funcionales y listados de obras prioritarias, enuncian de manera expresa, limitaciones al derecho sobre la propiedad urbana inmobiliaria, en materia de uso, destino y reserva del suelo urbano.

A finales del Siglo XX se vislumbra el fracaso de tal modelo de planeación institucional, por la falta de legitimidad y consenso de sus propuestas urbanas. A nivel de legislación ordinaria, se admite la participación comunitaria como medio insoslayable de gestión urbana y se anticipa el reclamo social por elevar el derecho a la ciudad como una prerrogativa colectiva oponible al poder del Estado.

Conclusiones.
En diversos foros internacionales se menciona que el modelo de planeación urbana que impera a la fecha es obsoleto y se declara que, además de pretenderse un desarrollo sustentable, deberían buscarse más y mejores mecanismos para permitir la participación social en la toma de decisiones urbanas.
Se habla inclusive de la ineficacia del Estado como agente único oferente de políticas y propuestas urbanas.


Se alude a un Derecho a la Ciudad y se reclama una equitativa accesibilidad de todos los grupos, mayoritarios y minoritarios, para el disfrute del patrimonio urbano; y aunque se mencionan cuestiones económicas, políticas, sociales y de organización espacial, se alude a la muy escasa visión jurídica como instrumento para alcanzar los fines que se persiguen.

Por ello, sería necesaria la construcción de nuevos paradigmas, probablemente relacionados más con la justicia social que con la normativa urbana.

Tal acepción relacionada indivisiblemente con la ciudad, en caso de ser válida, podría integrarse por los derechos urbanos relativos a:

• Tratándose de la propiedad, en la conciliación entre intereses económicos individuales, las tendencias de mercado y la cohesión social como estadio superior a la función social de la propiedad;
• La integración de la colectividad a la multiplicidad de proyectos urbanos;
• La incorporación del valor estético al proyecto urbanístico;
• La adecuada proporción entre espacios públicos y privados; y
• La interlocución de los ciudadanos urbanos con las autoridades de mayor proximidad para decidir el armónico desarrollo urbano respecto del medio ambiente.

Bibliografía.
GARCIA MAYNEZ, Eduardo. Introducción al Estudio del Derecho. Porrúa, México.
BURGUA ORIHUELA, Ignacio. Las Garantías Individuales. Porrúa, México 1992
ENGELS, Friedrich. El Orígen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado. Edit. Premia, S. A. Quinta Edición, México 1989
COULANGES, Fustel De. La Ciudad Antigua. Edit. Porrúa. México 1998
BRAVO GONZÁLEZ A. y BIALOSTOSKI, Sara. Compendio de Derecho Romano. Edit Pax-México, Librería Carlos Cesarman, S. A. México 1976
WEBER, Max. Economía y Sociedad. Fondo de Cultura Económica, México 1974

viernes, 21 de noviembre de 2008

La mujer como agente de cambio en las comunidades rurales del Estado de Veracruz

M. en Arq. Ana María Moreno Ortega

“la exclusión de las mujeres del proceso de desarrollo de los asentamientos humanos no solamente empeora su situación, sino que empobrece a todas las sociedades”
Dr. Wally N´Dow
Centro de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos CNUAH
Nairobi (Kenia) junio 1996



Presentación
Con este trabajo se pretende contribuir a dar una visión profunda e integral de la forma de abordar la metodología aplicada al elaborar los Programas de Desarrollo en comunidades marginadas en el Estado de Veracruz, puntualizando en la fase del Diagnóstico Comunitario a través de talleres participativos. Se convierte así también en un marco de análisis y reflexión sobre la coexistencia de la participación de las mujeres de las poblaciones rurales en la toma de decisiones en el desarrollo de éstas.

Antecedentes
En un país como México, cuyos problemas más graves se presentan en la aguda crisis del campo y la acentuada degradación urbana, se posibilita emprender una gestión de desarrollo local partiendo de que; el patrimonio cultural en general y el arquitectónico y urbano, en particular de éstas comunidades, son elementos suficientemente potentes como para elaborar un plan de acción, que apoyado en lo social, político y económico, pueda alentar políticas de desarrollo en estas poblaciones.

En las últimas décadas, pueblos enteros han cambiado su faz por la sustitución de ancestrales formas de ocupación debido a larga permanencia de la opresión de signos diversos, anteriormente colonial y recientemente de tipo económico. El carácter acelerado y masivo (Binford, 2003) del fenómeno, es tal que se ha tornado una de las principales estrategias de subsistencia de millones de familias, al grado que el Banco Mundial concede al país el lamentable calificativo de ser el mayor expulsor de migrantes en el mundo, antes que la India y China (La Jornada, 16-04-07). En consecuencia, estamos asistiendo a un creciente interés en los ámbitos académicos por comprender de manera más profunda las complejas facetas de las llamadas “nuevas migraciones” .

El abandono del campo se ha definido como “un hecho físico que implica el desplazamiento de contingentes rurales que buscan incorporarse a la fuerza de trabajo urbana en aras de mejorar sus condiciones de vida”

Un fenómeno paralelo y muy importante en este punto, que debe revisarse con profundidad es el de la migración de habitantes del campo a la ciudad, no ya a las ciudades próximas, sino a otros países. Estas pequeñas poblaciones se encuentran habitadas ahora por un mayor número de mujeres, ancianos y niños.

Principios etnoecológicos para el desarrollo sustentable en comunidades rurales
Se puede definir un desarrollo comunitario sustentable como “aquel proceso de carácter endógeno por medio del cual una comunidad toma (o recupera) el control de los procesos que la determinan o la afectan”. Esta definición, según Víctor Toledo, se deriva de un principio general que afirma que la razón fundamental por la cual la sociedad contemporánea y la naturaleza sufren un proceso generalizado de explotación y deterioro, es la pérdida de control de la sociedad humana sobre la naturaleza y sobre sí misma. En otras palabras, la autodeterminación o la autogestión, concebida como “una toma de control” es el objetivo central de todo desarrollo comunitario.

El incremento de la calidad de vida de los miembros de la comunidad es una tarea central de todo desarrollo comunitario, y por ello conforma la toma de control social. Esto incluye aspectos tales como la alimentación, salud, educación, vivienda, sanidad, esparcimiento e información.

Otra dimensión importante es la toma de control político. Ello supone una capacidad de la comunidad para crear su propia organización (socio/productiva), así como para promulgar o ratificar las normas, reglas y principios que rigen la vida política de la comunidad. Esta dimensión debe asegurar la participación de sus miembros, la democracia comunitaria, la autonomía política y la ejecución del derecho consetudinario.

En todos casos sin embargo, la propia comunidad, deberá elaborar un plan de desarrollo comunitario que es el instrumento esencial de lucha y resistencia y el marco a partir del cual se pueden integrar las funciones.



La participación de las mujeres en el Desarrollo Comunitario
Rosío Cordova, señala que “es indispensable incorporar el género en el análisis del tipo de relaciones que ocurren entre los/las que se van, y los/las que se quedan, ya que aspectos centrales en el estudio de la migración, como la desestabilización familiar, los reacomodos residenciales, la laceración de los procesos productivos, del acceso y control de los recursos, o el destino de las remesas se hallan diferenciadas en función del género.”

Conviene entonces, destacar en primer lugar, que la mayoría de los programas de desarrollo que pretenden mejorar las condiciones de vida en estas comunidades, las mujeres, a través de su empoderamiento de los programas deben tener un papel importante, es decir, haciendo que ellas sean sujetos activos y protagonistas de los cambios, por encima de todo. También es importante no olvidarse que las mujeres que viven en los medios rurales, representan el 31% de la población total veracruzana, y que las mujeres que viven en localidades de menos de 2500 habitantes representan el 20.4% del total de la población en la entidad.

Al hablar de las mujeres veracruzanas, debemos tomar en cuenta la historia de todas las mujeres que han participado a través de los años en el desarrollo de las poblaciones en el Estado, como género.

En la elaboración de un Plan de desarrollo, en la etapa metodológica que corresponde al diagnóstico participativo, en una comunidad donde la movilidad femenina sea un elemento fundamental en la planificación, deberá abrirse un elemento que articule la participación directa de las mujeres con el propósito de no sólo de localizar las áreas problemáticas y a identificar aquellas áreas potenciales donde podrían llevarse a cabo acciones de desarrollo, sino también a impulsar a la población para que sea gestora de su propio proceso de desarrollo.

Los nuevos problemas de estas comunidades, requieren unas nuevas formas de gestión y sobre todo de participación e implicación de los ciudadanos y de los sectores de población afectados, a la vez que una mayor riqueza y diversidad en las propuestas. Hay que encontrar una planificación que dé respuestas a las necesidades humanas, que sirva para integrar a los miembros más desfavorecidos de la sociedad, permitiéndoles autonomía en sus desplazamientos cotidianos. Un mejor conocimiento de los condicionamientos de las mujeres para gestionar sus tiempos y espacios de vida.

Para Dolores Hayden, el remedio es “desarrollar un nuevo paradigma de casa, de barrio y de ciudad, para empezar a diseñar el espacio físico, social y económico de los asentamientos humanos que contribuyan a apoyar, más que limitar, las actividades de las mujeres trabajadoras y sus familias”

Mujeres y hombres deben participan por igual en los proyectos y programas de los asentamientos humanos en todos los niveles, principalmente en las decisiones en los planteamientos de los cambios y evoluciones que se están produciendo en las relaciones sociales y la necesidad de considerar sus repercusiones a nivel espacial. Según Alejandra Massolo, “el espacio construido delimita, moldea, condiciona o potencia las distintas interrelaciones y acciones que despliegan hombres y mujeres sobre ése soporte material”


Conclusiones
Con el propósito de lograr que la mujer participe cada vez más y con mayor conocimiento, como agente de cambio, Se requiere de una metodología de aplicación de los Talleres comunitarios en donde se pueda incorporar un enfoque del desarrollo de los asentamientos humanos con visión de género (que tenga en cuenta las necesidades y diferencias de mujeres y hombres y las relaciones sociales, económicas y políticas entre ambos).

A partir de aquí surgen algunas interrogantes ¿cómo aproximarse a la experiencia de las mujeres en relación con su hábitat -percepción y uso del espacio- así como de los problemas que se suscitan en la vida cotidiana, tales como el acceso a bienes y servicios públicos y asistenciales? ¿cómo se han interiorizado los cambios de un hábitat a otro en estas comunidades? Para encontrar respuesta adecuada a estas cuestiones se debe proponer una nueva metodología de investigación alternativa,

Para lo que se deberá incluir:
• Una sesión previa de capacitación y desarrollo organizacional que aliente la concientización, la deliberación y el manejo del tema género, fomentando particularmente su liderazgo y habilidades de gestión.
• El espacio para que las mujeres puedan presentar temas de su interés que no necesariamente se limiten a este género , pero que puedan tener esa perspectiva
• Un intercambio con ellas, de la información relacionada con los temas que se originan o se relacionan con la arquitectura, Urbanismo y el Diseño Ambiental, toda vez que las condiciones de los mismos afectan o benefician a la población entera.
• La integración de las mujeres locales en el análisis y discusión de los resultados y hacer un reconocimiento de sus capacidades

Lo anterior:
• Facilita a la población la comprensión de su realidad como un todo interrelacionado, rompiendo con la práctica de analizar problemas o situaciones en forma aislada.
• Valoriza los diferentes “saberes”, recoge los conocimientos empíricos de la cultura popular y permite la apropiación de los conocimientos científicos.
• Permite apropiarse de la capacidad de investigar, al incorporar a la población investigada en todos los momentos del proceso de diagnóstico.

Entonces, se deberá incorporar esta dimensión, como parte de una política efectiva de investigación, incluyendo el uso de criterios e indicadores con perspectiva de género para el seguimiento y evaluación de los Planes de Desarrollo en las organizaciones comunitarias.

Nos corresponde a los académicos, ir sentando las bases para una renovación de los mecanismos que todavía se manejan sobre los grandes escenarios disciplinares de nuestra cultura actual, yendo al fondo de las causas de la marginación de lo femenino en todos los aspectos. Por lo anterior se deben desarrollar fórmulas que permitan vincular la investigación y la academia con las dependencias e instituciones oficiales y de gobierno que promuevan el desarrollo en las comunidades rurales.

BIBLIOGRAFÍA
CÓRDOVA Plaza, Rosío. El enfoque de género en el estudio de nuevas migraciones.La palabra y el hombre Num. 1 Ed. UV, México2007
CÓRDOVA, Rosío, Cristina Núñez y David Skerrit (en prensa) Migración Internacional, crisis agrícola y transformaciones socioculturales en el centro de Veracruz, CEMCA/ Plaza y Valdés, Universidad Veracruzana, México
HAYDEN Dolores, ¿Cómo sería una ciudad no sexista? Especulaciones sobre vivienda, diseño urbano y empleo. EU, 1979
MASSOLO, Alejandra Mujeres y Ciudades: Participación social, vivienda y vida cotidiana Ed. COLMEX, México 1992
MONFORT, Guillaumín, Para estudiar el desarrollo. La sociedad perfectiva del siglo XXI Ed, UV 1992

martes, 11 de noviembre de 2008

La crisis del funcionalismo en los modelos de Desarrollo Urbano

Gustavo Bureau Roquet.
"¿Qué sería de las ciudades, construidas sin la sabiduría del pueblo?”
Bertol Brech


Introducción
Los actuales patrones de estructuración urbana están determinados, en la casi totalidad de los países, por el modelo de desarrollo económico de “Libre Mercado” que ha promovido, bajo criterios estrictamente mercantiles, la centralización de recursos y de población en el ámbito de las ciudades, generando con ello considerables efectos de carácter nocivo tanto de impacto socioeconómico como ambiental los cuales se hacen cada vez más evidentes.

Esta situación obedece en gran medida al hecho de que los procesos de urbanización, fincados en los enfoques del funcionalismo desarrollista de mediados del siglo XX, adolecen de criterios de planeación que correspondan a las actuales dinámicas de comportamiento de los agentes que interactúan al seno de los asentamientos humanos y en consecuencia que garantice, en un rango porcentual aceptable, la convivencia armónica de los diversos actores que se desenvuelven en el contexto de las ciudades contemporáneas.

Muestra de dicha inoperancia, lo constituye la cada vez más conflictiva correlación con el entorno ecológico, tanto en lo que se refiere al correcto aprovechamiento de los recursos naturales como a la prevención y respuesta ante las inclemencias de fenómenos ambientales. Las consecuencias de los eventos registrados a raíz de las precipitaciones pluviales en los dos últimos años (2007 / 08) en el sureste de México, principalmente en los estados de Veracruz y Tabasco, son muestra clara de ello.

Revisión de los criterios metodológicos de la planificación urbana actual.
Lo anterior obliga a una revisión, análisis y critica de los criterios que sustentan las metodologías hasta hoy utilizadas para la realización de los Planes y Programas de Desarrollo Urbano, las cuales tienen sus orígenes en la adopción, a mediados de los años sesenta en el siglo pasado, del modelo de “[…] modernidad doctrinaria” inserto en la visión de la expectativa funcionalista.

En razón de lo anterior, se hace obligada, ante la condición actual de los asentamientos humanos, una reconsideración previa sobre el concepto de ciudad, acción que no resulta sencilla a la luz de la compleja interacción de los agentes y factores que le conforman.

En ese sentido resulta pertinente referir la reflexión formulada por Sergio Tamayo Flores-Alatorre , quien ante la condición del modelo de ciudad actual, establece una serie de interrogantes, tales como: ¿Es la ciudad una envolvente que nos protege de la naturaleza? ¿Es una compleja manifestación morfológica que en su dinámica sintetiza los símbolos y signos propios del carácter urbano? ¿Es la expresión de sus puntos nodales y “[…] reducto de espacios creados artísticamente.” ? ¿Es tan solo el producto tangible del imaginario colectivo y sus patologías? ¿El espacio paradigmáticamente destinado a albergar la mayor concentración de la población mundial? ¿El no-lugar virtual? ¿El espacio dialéctico de las crisis recurrentes? ¿El ámbito natural de las confrontaciones ideológicas? ¿El centro económico? ¿El centro neurálgicamente político? ¿Escaparate de vanguardias y modernidad? ¿Contexto caracterizado por su grado de alto riesgo? ¿Ámbito de correlación dinámica espacio-tiempo? ¿Escenario teatral? ¿Manifestación democrática?

Resulta obvio que ni en su implementación ni en sus resultados los Planes de Desarrollo Urbano han logrado clarificar ni resolver la visión confusa de las interrogantes antes planteadas, situación que tal vez obedezca al hecho de que aun cuando en el objetivo de dichas estrategias de planificación subyace un sentido de interdisciplinaridad, en la práctica la perspectiva de quienes comúnmente participan en su elaboración tiende mas a ser divergente que a concluir en un rumbo común, lo que tal vez es resultado del enfoque funcional y fragmentado con que se estructuran dichos planes.

Citando nuevamente a Tamayo Flores-Alatorre, podemos referir que, acorde a la gama de especialidades que suelen intervenir en la formulación de los Planes de Desarrollo Urbanas, existe una diversidad de criterios tales que en ocasiones suelen se contradictorios, así por ejemplo:

Para los arquitectos, las ciudades son simplemente la suma de arquitecturas; para los ingenieros la ciudad es la implementación de las tecnologías constructivas a través de las ingenierías de transito y la ingeniería civil; para los geógrafos la ciudad es un sistema artificial que modifica las condiciones medioambientales; para los restauradores la ciudad es una confrontación dialéctica entre la ciudad antigua, que siempre fue mejor y la ciudad actual; para los sociólogos la ciudad es tan solo el conjunto de componentes sociales que conforman la dinámica del colectivo; para los antropólogos la ciudad es la expresión del discurso cultural manifiesto en sus signos y símbolos; para los historiadores la ciudad es tan solo el resultado del ayer, no leyendo el presente a través del pasado, sino leyendo el pasado a través del presente; para los economistas, quienes han asumido realmente el papel de directriz del desarrollo urbano, la ciudad es el resultado de la dinámica del movimiento de las inversiones y de los factores de reproducción del capital; y finalmente están los planificadores quienes esquematizan estadísticamente los modelos utópicos de ciudad y que además, junto con los arquitectos “[…] desearían ser los creadores de la ciudad ideal, pero sus diagnósticos y pronósticos, quedan generalmente en los archivos burocráticos de la regulación urbana estatal porque la realidad económica y política los rebasa siempre” .

Y es que si bien, como ya se mencionó antes, la planificación tiende a tener una visión totalizadora del fenómeno urbano, a través de una interpretación metodológica interdisciplinaria, el proceso en si mismo plantea la paradoja de la contradicción, en la medida que no se llegan a enlazar objetivos y fines comunes planteados desde la perspectiva particular de cada disciplina.

Conciente de lo anterior, las estrategias metodológicas en la Plantación Urbana en México, han tratado de acercarse y apegarse a espíritu de los expuesto en la Declaración de Bruselas de 1978, que pretendía, como señala François Tomas , ante el eminente fracaso de los enfoques funcionalistas dados a partir de la implementación de las estrategias de ordenamiento urbano y del territorio, formuladas a finales de los años sesentas, “[…] emitir, una anti – Carta de Atenas con vistas a reconstruir, en los finales del pasado milenio, una ciudad que fue destruida por el urbanismo funcionalista y la arquitectura moderna” .

Sin embargo la misma Declaración de Bruselas, padecería de ingenuidad, pues como señala también François Tomas, al olvidar como viven o como quieren vivir los ciudadanos, no abordaba, sino parcialmente, el fenómeno de la mutación cultural mucho mas generalizada en nuestras sociedades latinoamericanas y que “[…] ha modificado radicalmente la cultura espacial dominante y por ende, los conceptos relacionados con el ordenamiento urbano.” .

Y es que como señalan Velia Ordaz y Gloria Saldaña , la dinámica del comportamiento social en el ámbito urbano contemporáneo se caracteriza por una serie de cambios representados por:

. “[…] La transferencia de toma de decisiones del gobierno central a los municipios.
•Priorización de los agentes de desarrollo económico en la toma de decisiones.
•Creciente peso de los movimientos sociales y aumento de la demanda social en materia de territorio.
•Crecimiento desordenado y descontrolado de las ciudades.
•Solución de las autoridades de problemas emergentes, dejando de lado la correspondencia del plan de desarrollo con el tipo de obra a realizar, entre otro” .
Resulta claro que situaciones como las antes expuestas, cada día más recurrentes, rebasan las consideraciones normativas y propuestas contempladas por los Planes de Desarrollo Urbano y Territorial.

Efectos tales como el deterioro ambiental producto de la pérdida de reservas ecológicas, fuentes de suministro de agua y el fracaso en las estrategias en el manejo de los desechos, aunado a la perdida del control vial vehicular y la cada vez mas creciente inseguridad, son por demás evidentes muestras del fracaso que la estructuración urbana, bajo los actuales modelos de planificación tiene.

Conclusión
En consecuencia resulta indiscutible la urgente necesidad de revisar los criterios hasta hoy empleados en la planificación de la estructura urbana, a fin de ser adecuados a las exigencias de habitabilidad que la actual composición social, con sus nuevos roles, patrones y porque no decirlo hasta ideologías y creencias manifiesta y a los que todo indica, los enfoques funcionalistas ya no tienen la capacidad de dar respuesta.

La ciudad no es un engranaje de reloj en donde cada una de sus partes se encuentre perfectamente engarzada. La ciudad es un complejo tejido de interacción humana en donde lo subjetivo y lo emotivo tienen que ser considerado, ámbito donde los componentes axiológicos no se pueden determinar por normas o reglas, que al final pereciese tener como única finalidad la de ser violadas.


Bibliografía
Ordaz Zubia y Saldaña García
(2006) Análisis y crítica de la metodología para la realización de planes regionales en el estado de Guanajuato. Edición electrónica. Texto completo en
www.eumed.net/libros/2006b/voz/

Lobeto, C. y Weschler, D. (comps.)
1996 Ciudades, estudios socioculturales sobre el espacio urbano, Madrid-Buenos Aires, Nuevos Tiempos e Instituto Internacional del Desarrollo (ID),

François Tomas
2000, Ciudad, territorio y patrimonio: materiales de investigación, programa de doctorado enero 1999-diciembre 2000 / coord. por María Castillo Ramón, 2001, ISBN 84-8448-102-6, Págs. 53-88

Iracheta, A. X.
1998, Hacia una planeación urbana crítica, Universidad Autónoma Metropolitana, Gernika, México

martes, 4 de noviembre de 2008

Foro Aproximaciones Urbanas.


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viernes, 31 de octubre de 2008

Las remesas de la esperanza.



Arq. Humberto Torres Guevara
Red de Investigación Urbana.

Resumen:
El presente trabajo tiene la finalidad de plantear una propuesta para el tratamiento y comprensión de un tema poco abordado en las investigaciones sobre el desarrollo económico local, particularmente en el contexto de la marginación. En el se consideran pequeñas localidades de la Sierra Huasteca en el Norte del Estado de Veracruz colindantes con los estados de Hidalgo y Puebla. Sin embargo, el fenómeno es común en todas las localidades serranas de la entidad. Estos asentamientos fueron casos de estudio para la elaboración de Programas de Ordenamiento Urbano Local solicitados a la Universidad Veracruzana por la SEDESOL retomadas en el marco de la investigación que actualmente realizamos profesores de la Universidad Veracruzana para medir el impacto de estos Programas en la realidad existencial de estas poblaciones.

Se considera de suma importancia la inclusión en esta metodología, del análisis sobre las características, monto, periodicidad e impactos de estos recursos provenientes del exterior y su repercusión real en el mejoramiento de la calidad de vida y la disminución del grado de marginación específicamente en el mejoramiento y consolidación de la vivienda.

Se parte de la premisa de que las remesas enviadas por la población migrante no únicamente constituyen un apoyo secundario, por el contrario, representan un alto porcentaje del ingreso familiar que es necesario medir con exactitud.

Antecedentes:
Una de las principales limitantes para el desarrollo de los asentamientos analizados lo constituye la falta de oportunidades para la población provocadas por economías primarias que se desenvuelven sobre un territorio carente de infraestructura para desarrollo económico lo cual se refleja en un escaso desarrollo social y humano. El Programa de Naciones Unidas para el desarrollo económico, establece que este debe surgir de los actores sociales habitantes de la misma localidad fundamentándose en la valoración integral del patrimonio de los territorios en base a sus recursos, sus estructuras productivas, su mercado laboral, las capacidades empresariales, y sus sistemas de organización social y políticos propios.

En este contexto, los recursos recibidos de la población migrante distorsionan lo que debe ser un proceso sano de desarrollo económico ya que por su carácter exógeno son aleatorias y en la mayoría de los casos no se pueden considerar palanca del desarrollo ya que son destinados a la adquisición de bienes de consumo (electrodomésticos) al mejoramiento de la vivienda y en muy pocos casos a detonar pequeños negocios de subsistencia (Misceláneas, papelerías, molinos etc.) que no crecen por los limitados ingresos de la población.

Ante esta situación es necesaria la decantación de conceptos diversos pero entrelazados como son: el desarrollo económico, la migración, el desarrollo social, la marginación y la calidad de vida.

El desarrollo económico de las regiones ha sido objeto de estudio desde la segunda mitad del Siglo XX. Cuando surge la hipótesis de que “las regiones crecen y declinan como entidades en lugar de que su ingreso cambie a resultas de las sumas de variaciones independientes en actividades particulares localizadas en las regiones ”
Así mismo es en esta época cuando se define más claramente la noción de desarrollo aplicada a la sociedad compleja; esta noción incluye al crecimiento económico, pero va mas allá, abarcando variables de carácter social y cultural .

En este sentido, el desarrollo social ha sido uno de los pilares de las políticas públicas de las dos últimas décadas estando estrechamente vinculado con el desarrollo económico. Lo anterior ha sido propiciado por la Organización de las Naciones Unidas, organismo que ha hecho hincapié en el desarrollo social como parte fundamental para garantizar el mejoramiento de la vida de todas las personas
Este organismo mundial, ha contribuido notablemente a lograr una visión integradora del desarrollo organizando actividades innovadoras en materia de investigación y definiendo las grandes variables e indicadores confíales a escala mundial sobre el desarrollo y su direccionamiento hacia el mejoramiento de la calidad de vida de la población, particularmente en nuestros países.

En este esfuerzo destaca el trabajo con gobiernos de América Latina y el Caribe para unificar la estrategia de atención conjunta a través de programas para la atención a problemas comunes como son la pobreza, la migración el déficit en los servicios, sociales de salud, educación, la vivienda y el saneamiento, además de elaborar modelos para programas que integran los aspectos sociales, económicos, ambientales y culturales del desarrollo.

La solución de estos retos sociales depende en gran medida de cómo se defina en México el perfil demográfico para las próximas décadas. Según cifras de la CONAPO la esperanza de vida de la población es de 75 años, la esperándose para el año 2010 llegando a los 83.7 años. Para el año 2030 se espera un descenso en la fecundidad
Igualmente la cifres oficiales señalan que México arriba al nuevo milenio con casi 100 millones de habitantes y prevé que como consecuencia de la evolución de la mortalidad, fecundidad y migración internacional, el país contará en el 2010 con una población de 112 millones de habitantes .

La distribución de la población sobre el territorio es uno de los grandes temas nacionales por sus implicaciones en la distribución de los beneficios del desarrollo. En las próximas décadas México acentuará el perfil urbano. Por ello, se requiere la redefinición de las políticas efectivas de estímulo al desarrollo de las regiones más rezagadas.

De no mejorar la situación económica, específicamente de la generación de empleo bien remunerado en el campo se prevé un incremento de la movilidad territorial en dos vertientes: campo – ciudad y hacia la frontera. Esta tendencia provocará una revolución en las estructuras socioeconómicas del país .

El 77 por ciento de la población nacional reside actualmente en ciudades, y en el 2010 este porcentaje se elevará a un 79 por ciento. Mientras tanto, en las localidades rurales del país menores a dos mil 500 habitantes residirán en el 2010 alrededor de 24. 5 millones de mexicanos por lo que no se espera un mejoramiento en el desequilibrio territorial del país. La expansión urbana esperada agudizará las dotaciones de suelo incrementando los asentamientos humanos en aéreas de riesgo por el alto costo del suelo urbano y la carencia de infraestructura primaria en las zonas de expansión potencial.

En este panorama demográfico y territorial, la demanda de empleo de la población ascenderá a más de un millón doscientos mil empleos en los próximos dos lustros la cual se deberá atender no solamente en cantidad si no en calidad y permanencia de estos puestos de trabajo.

El impacto mayor de la carencia de fuentes de trabajo se observa precisamente en las localidades rurales con alta y muy alta marginación, sin embargo a nivel global en el periodo de 1993 a 1997, el porcentaje de población indocumentada que iba a territorio estadounidense era de 43 ó 44 por ciento, y ahora es de 75 por ciento , diversificando sus destinos llegando incluso hasta Canadá .

La complejidad, diversidad y cuantía de estos procesos migratorios es grande. Inicialmente fue “una migración rural-urbana, de campesinos que llegaban expulsados del campo atraídos por las grandes urbes y por los polos de desarrollo nacional, o que buscaban mejores condiciones de vida y de trabajo en el país vecino. Pronto, sin embargo, el origen y el destino de la migración se hicieron más complejos y su impacto para el país fue mayor. “A partir de la etapa posterior a la revolución, la población indígena se une a las grandes corrientes migratorias nacionales e impone características propias tanto en los lugares de destino como en los de salida y en el proceso mismo.

Para el CDI (Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas) Los indígenas son un segmento poblacional fundamentalmente rural, pero la migración está alterando en forma significativa la ubicación y las estructuras de edad y sexo de los diversos grupos.

Las causas son diversas, entre estas destacan motivos tanto estructurales como coyunturales: crecimiento natural de la población y presión demográfica sobre el uso de la tierra, deterioro ecológico, devastaciones por fenómenos meteorológicos, escasez de empleo y disminución del ingreso, explotación de la fuerza de trabajo; inexistencia o insuficiencia de servicios básicos (electricidad, agua potable, escuelas, centros de salud, etcétera), difícil o nulo acceso al crédito y a nuevas tecnologías, violencia armada y caciquismo, entre otros factores. Lo anterior, aunado a la expectativa de lograr una vida mejor fuera de las regiones de origen, está produciendo cambios en la configuración de las poblaciones .

Desataca en este fenómeno la importancia significativa de las remesas enviadas a sus localidades por esta población migrante y sus repercusiones en las mismas no solamente las sociales – que pueden ser positivas y negativas- sino, de manera epecial sobre los indicadores de bienestar que repercuten positivamente en el desarrollo humano como lo es la vivienda.

Estas remesas pueden ser considerarse para enriquecer los estudios que sobre desarrollo urbano local a partir de cuatro motivos:
1) por su monto :
2) por su impacto en las economías locales y regionales
3) por las consecuencias que acarrea para cualquier estrategia de planificación su justa valoración;

Casos de estudio:
El estudio demográfico para la planeación de estrategias en busca del desarrollo de la localidades es un elemento esencial a través del cual podemos determinar los tipos de servicios y requerimientos de subsidios que la comunidad demandará acordes a su crecimiento en diferentes plazos: corto, mediano y largo; por otro lado, es necesario conocer la extensión de la población económicamente activa para identificar la participación de los habitantes en el desarrollo económico dentro de los sectores primario secundario y terciario.
La dinámica de crecimiento poblacional en las localidades de Texcatepec, Municipio de Texcatepec, San Pablo Mictecatlan, municipio de Ilamatlan, Zontecomatlàn municipio de Zontecomatlan, Xococapa municipio de Ilamatjan y Cerro Grande municipio de Filomeno Mata indican disminuciones que van del 1.63% al 2.00% en el periodo comprendido entre 1990 y 1995 con repunte en el periodo comprendido entre 2000 y 2005. Lo anterior puede ser el reflejo de la crisis económica registrada a inicios de la década de los noventa.

Las proyecciones de población sobre la base de hipótesis conservadoras que arrojan incrementos mínimos para los horizontes de planeación identificando necesidades de empleo para la población hasta el año 2020.

Las actividades económicas y productivas de la localidades analizadas de se agrupan principalmente dentro de los sectores primario y terciario, ya que el giro de la institución, empresa o sólo el empleo predominante de los jefes de familia y cuyo desempeño es su fuente principal de ingresos es de jefes dedicados a la agricultura 60% con la siembra es de maíz criollo, chile chiquito y chipotle, y otros productos en pequeñas cantidades para comercio y autoconsumo principalmente; el sector terciario ocupa el 30% y solo el 10% en actividades consistentes en transformación elemental de materias primas. En relación con el ingresoel rango predominante es de 0.1 a 1.5 veces el salario mínimo alcanzando en los casos estudiados el 48%.

Esto se refleja en los altos índices de marginación que han provocado una corriente de población expulsada de la localidad hacia el interior y el norte del país.
El consejo Nacional de Población (CONAPO) define el índice de marginación como “Medida de déficit y de intensidad de las privaciones y carencias de la población en dimensiones relativas a las necesidades básicas establecidas como derechos constitucionales. El índice de marginación es el resultado de una estimación por componentes principales de cuatro dimensiones y nueve indicadores: educación (analfabetismo y población sin primaria completa); viviendas (ocupantes en viviendas sin agua entubada, sin drenaje ni servicio sanitario, con piso de tierra, sin energía eléctrica y hacinamiento); ingresos (población ocupada que gana hasta dos salarios mínimos); y distribución de la población (población en localidades con menos de 5 mil habitantes)”.

Los indicadores socioeconómicos utilizados para definir el índice de marginación son los siguientes:
• Porcentaje de población analfabeta de 15 años o más.
• Porcentaje de población sin primaria completa de 15 años o más.
• Porcentaje de ocupantes en viviendas particulares sin agua entubada.
• Porcentaje de ocupantes en viviendas particulares sin drenaje ni servicio sanitario exclusivo.
• Porcentaje de ocupantes en viviendas particulares con piso de tierra.
• Porcentaje de ocupantes en viviendas particulares sin energía eléctrica.
• Porcentaje de viviendas con algún nivel de hacinamiento.
• Porcentaje de población en localidades con menos de 5 000 habitantes.
• El índice de marginación para el estado de Veracruz en el año 2000 fue de 1.2776 según la Secretaría de Desarrollo Social, para el año 2005 este índice disminuyó 1.0767, lo cual lo sitúa entre los estados con Alto Índice de Marginación; por otro lado también afirma que la marginación dentro del país caracteriza a siete de cada diez localidades, de las cuales el 52.7 % se encuentran catalogadas en el grupo de Muy Alta Marginación al cual pertenecen los municipios serranos de las regiones Huasteca y Totonaca.

La migración y las remesas son fenómenos con mucha presencia en las localidades objeto de los Programas de Ordenamiento urbano Local, sin embargo este aspecto no ha sido desarrollado en la metodología utilizada. Solamente en el caso de la localidad de Xococapa por lo que es necesario que dentro de la Red de Investigación sobre el impacto de los POUL se realice en base a los siguientes indicadores propuestos:

MIGRACIÓN DE HIJOS DE JEFES DE FAMILIA DE LA LOCALIDAD
POBLACIÓN MIGRANTE DISTRIBUIDA POR SEXO
POBLACIÓN MIGRANTE DISTRIBUIDA POR PERIODOS DE EDAD
NIVEL DE ESCOLARIDAD DE LA POBLACIÓN MIGRANTE
OCUPACIÓN DE LA POBLACIÓN MIGRANTE
GIRO DE LA EMPRESA O ACTIVIDAD DESEMPEÑADA POR EL MIGRANTE
DESTINOS DE LA POBLACIÓN MIGRANTE
HABITANTES QUE RESIDEN EN EL EXTRANJERO DISTRIBUIDOS POR PARENTESCO
TIEMPO DE RESIDENCIA EN EL EXTRANJERO
SITUACIÓN LEGAL DE LA ESTANCIA EN EL EXTRANJERO
MIGRANTES QUE REALIZARON PAGO ECONÓMICO POR SU TRASLADO
TRABAJO DESEMPEÑADO POR LOS MIGRANTES
MIGRANTES QUE APORTAN A LA ECONOMÍA FAMILIAR EN LA LOCALIDAD
FRECUENCIA CON QUE APORTAN A LA ECONOMÍA FAMILIAR
MONTO DEL ENVÍO ECONÓMICO A LAS FAMILIAS
FINES DE INVERSIÓN DE LOS ENVÍOS ECONÓMICOS
FRECUENCIA DE LA COMUNICACIÓN ENTRE LOS MIGRANTES Y SUS FAMILIAS